¿Por qué en China un eléctrico cuesta la mitad que en Europa?

Si comparamos el precio de compra de un mismo coche eléctrico en el mercado chino y en el europeo, nos llevamos las manos a la cabeza al ver la enorme diferencia que hay. ¿A qué se debe?

¿Por qué en China un eléctrico cuesta la mitad que en Europa?
Cómo China consigue eléctricos tan baratos y por qué en Europa pagamos más.

Publicado: 13/01/2026 15:00

6 min. lectura

Es la gran pregunta que se hacen muchos conductores cuando se dan cuenta de que el mismo coche eléctrico que se vende en Europa y en China a un precio de prácticamente el doble. Obviamente hay que tener en cuenta que ese vehículo tiene que viajar desde Asia hasta nuestra región, sumando costes de exportación, aranceles…

Pero, ¿tanto como para que ese coche eléctrico les cueste la mitad a los chinos que a los europeos? La duda no se resuelve con una única respuesta, sino que se deben tener en cuenta varios factores que, a lo largo de los años, se han ido conjugando.

Entre Europa y China hay grandes diferencias en muchos aspectos, pero el resumen está claro: aquí vivimos en un entorno de costes mucho más elevado y mucho más regulado, mientras que en el gigante asiático se ha generado un entorno favorable en materia de incentivos, cadena de suministro integradas y competitividad.

Explicamos las diferencias entre China y Europa a la hora de tratar el coche eléctrico.

Por qué hay tanta diferencia en los precios

A día de hoy, China es el mayor mercado de coches en el mundo y el mayor centro de producción de vehículos eléctricos. Todo a raíz de una apuesta gubernamental desde el punto de vista estratégico y estructural que arrancó hace décadas, y cuyos resultados vemos en la actualidad.

Es algo indiscutible: si miramos las ventas de los llamados vehículos de nueva energía (NEV), sumando en China los eléctricos puros y los híbridos enchufables, vemos que allí se han superado las 14 millones de unidades en 2025. ¿Y en Europa? Según las estimaciones, no se llegará a los 4 millones.

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Pero vamos con las respuestas. ¿Por qué un BYD Seal, por ejemplo, cuesta unos 23.000 euros en China y unos 47.000 euros en España? Como decíamos, la política industrial promovida por el gobierno chino puso la electromovilidad como foco estratégico ya a finales de la década de los 2000.

Marcas como BYD están subiendo su apuesta por el coche eléctrico en Europa.

Subsidios, exenciones fiscales, apoyo a programas de infraestructura, incentivos a la compra… son algunas de las medidas llevadas a cabo por Pekín que, aunque viene reduciendo las ayudas directas a la compra, sigue brindando un apoyo importante a su industria.

El resultado es que los compradores pueden adquirir coches más baratos y que los fabricantes tienen unos costes de producción mucho más bajos. Y aquí está otro de los factores en favor del gigante asiático: cómo han conseguido crear economías de escala y una integración vertical en la producción. En China se fabrican muchísimos coches eléctricos cada año, incluso demasiado.

Algo que también se traslada al componente clave de los coches eléctricos: sus baterías, cuya producción domina con mano de hierro desde China. Sus empresas controlan gran parte de la cadena de valor, tanto su fabricación como el procesamiento de las materias primas, lo que les permite producirlas a precios más bajos.

Más del 60 por ciento de las baterías para coches eléctricos en el mundo se fabrican en China, con CATL y BYD a la cabeza, y otra gran parte sigue teniendo lugar en Asia (Corea y Japón). Europa, aquí, está claramente a la zaga.

En un mismo modelo que se venden en China y en Europa hay diferencias abismales en el precio.

Entre ambas regiones hay, además, diferencias culturales, conceptuales y tecnológicas. Los costes laborales aquí son muchísimo mayores, así como los de la energía y de las materias primas. Europa está sobrerregulada y cuenta con unas normas de seguridad y anti emisiones que también provoca un aumento de los costes en los fabricantes.

Además, los coches chinos están diseñados para un público que busca la practicidad, funcionalidad y su uso urbano, lo que también apoya el uso de baterías LFP. Estas son más baratas y poco a poco se empiezan a imponer también en Europa, frente a las NCM, más caras pero que aportan más autonomía eléctrica.

Y no podemos olvidarnos de otro factor importante: la enorme competencia que hay en el mercado chino, donde compiten más de un centenar de marcas con sus coches eléctricos. Esto provoca una presión sobre los precios que, aunque favorece al comprador, resta rentabilidad a los fabricantes. Los expertos aseguran que esta guerra de precios provocará que, a largo plazo, apenas una docena de fabricantes sobrevivan.

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