Un senador norteamericano carga sin filtros contra los coches chinos y pide su prohibición: “No los queremos aquí, son un cáncer”
Sabemos que en Estados Unidos hay bastante consenso, incluso político, en contra de todo lo que provenga de China, incluidos sus coches eléctricos. Sin embargo, el senador republicano Bernie Moreno ha ido más allá.

Estados Unidos impuso, durante la anterior administración Biden, unos aranceles del cien por cien a la entrada de coches procedentes desde China. Una medida que obtuvo un gran consenso político entre los dirigentes norteamericanos, y que el actual presidente Donald Trump ha reafirmado.
Y aunque este último haya abierto de alguna forma las puertas a la llegada de los fabricantes chinos a EEUU bajo ciertas condiciones, algunos senadores como el republicano Bernie Moreno no los quieren ver ni en pintura.
«Vamos a impedir que el cáncer entre en nuestro mercado»
Con ese mensaje tan claro y sin filtros se refirió el senador republicano Bernie Moreno en un evento del Foro Automotriz previo al Salón del Automóvil de Nueva York. Un mensaje que luego trasladó a sus redes sociales, dejando claro el mensaje.
Y este no es otro que el de endurecer la prohibición vigente del gobierno contra los fabricantes de vehículos chinos: ni coches, ni hardware, ni software ni asociaciones. Recordemos que Trump había dicho que estaría dispuesto a abrir las puertas a los chinos con la condición de que levantasen plantas allí con trabajadores norteamericano.

Ya sabemos cuál es la narrativa oficial del gobierno y de los políticos norteamericanos contra todo lo que proceda de China: salvaguardar la industria local, la seguridad nacional y protección de datos. Moreno fue claro con ciertas compañías chinas: «No permitimos que Huawei entre en nuestra infraestructura de telecomunicaciones».
La realidad económica es otra: el temor a los coches chinos más baratos y el juego de frenar el ascenso tecnológico de sus marcas. Para Estados Unidos, China ya no es solo un competidor: es una amenaza sistémica, y el vehículo eléctrico ha pasado a ser un factor clave nuevo en esa realidad.
Y más todavía cuando sus países vecinos, Canadá y México, con los que comparte cadena de suministro, han abierto las puertas de par en par a los fabricantes chinos. Estados Unidos ya ha prometido tomar represalias por la entrada de coches chinos desde sus fronteras por esta apertura comercial de sus vecinos.
Bernie Moreno propone endurecer las leyes y garantizar que «nunca se dé la situación de que un automóvil chino ingrese a nuestro mercado». El propio senador republicano criticó también recientemente a algunas empresas norteamericanas, como Waymo (Google), por su asociación con Geely para utilizar robotaxis de fabricación china.
Desde la embajada de China en Washington ya han condenado estas palabras y acciones por parte del gobierno estadounidense, con acusaciones de practicar ejercicios de «proteccionismo comercial y políticas de subsidios discriminatorias».

