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    Spyker no levanta cabeza, se declara en bancarrota de nuevo

    Spyker C8 Spider, tras sufrir un accidenteAutogespot

    Spyker NV se ha declarado en quiebra por no poder atender un pago de 52.000 euros. Una vez más, las pretensiones de Victor Muller de reflotar Spyker no se han llevado a término. Los millones rusos de SMP Racing nunca llegaron.

    Hay boxeadores que no se rinden pese estar literalmente machacados. El mismo espíritu tiene el empresario Victor Muller. Ya le están contando hasta 10 para declararle KO, pero no renuncia a sus ambiciones. Spyker no está muerta, pese a lo que vais a leer a continuación, aunque agoniza.

    En agosto os contamos que Spyker había llegado a un acuerdo con Boris Rotenberg, dueño de SMP Racing, y su socio, Michail Pessis. Inyectarían una cantidad de dinero suficiente -decenas de millones de euros- como para que el fabricante de nicho pudiese volver a la actividad y retomar varios proyectos parados durante años.

    Sin embargo, el silencio de radio que ha venido durante estos meses no ha traído nada bueno. Resulta que los millones rusos no salieron del banco, así lo ha explicado Victor Muller a RTL Nieuws: «El dinero nunca llegó. No salieron las cosas como habíamos acordado. De no ser así, ahora tendríamos una charla más agradable».

    El Spyker C8 Preliator fue el último modelo del fabricante en llegar a la vista del público

    Spyker NV, la sociedad holandesa detrás de la cual estaba el fabricante, se ha declarado en bancarrota por no poder atender un pago de 52.000 euros. Esta bancarrota se suma a otras dos de empresas relacionadas, Spyker Events y Spyker Services. Parece que a Muller le ha mirado un tuerto.

    No obstante, Muller ha dejado entrever que la quiebra se podría ver venir y que ya hizo movimientos anticipándose al siguiente jaque por parte de los acreedores. Muller describió a Spyker NV como una «carcasa vacía», es decir, que lo valioso ya habría sido puesto a buen recaudo. No obstante, lamentó la quiebra en el citado medio neerlandés.

    Hace cinco años os contamos que Spyker pasó por un proceso de reestructuración que permitió a la compañía dar guerra durante un par de años más. Previamente, Spyker tuvo la genial pésima idea de comprar Saab a General Motors. Si un fabricante débil compra a otro fabricante débil, el resultado no suele ser precisamente un éxito.

    Muller declaró además que tenía la «esperanza» de poder evitar este desenlace, «es lo último que quería», añadió. El empresario no se rinde, comentó que no va a dejar que la situación le desmoralice, «[...] creo que hay una posibilidad sólida de que haya una inversión en Spyker. Esto no acaba hasta que la señora gorda cante» (sic), sentenció.

    Ahora mismo Spyker no tiene presencia visible en Internet, empezando por su página web, www.spykercars.com. Su última publicación en Twitter, sobre estas líneas, versa sobre un modelo centenario -60 HP- que tuvo algunas primicias tecnológicas, como combinar un motor de seis cilindros, tracción total y un sistema de frenado a las cuatro ruedas.

    Ídem por su cuenta de Facebook, inactiva desde entonces. La cuenta de Instagram se mantuvo en línea un poco más, siendo la última publicación de abril de 2018, mostrando un Spyker C8 Aileron LM85 en el Top Marques de Mónaco. En otras palabras, y como corolario de lo antes comentado, Spyker vive -por decirlo de alguna forma- del pasado, ¿qué hay de su futuro?

    Los últimos planes conocidos de Spyker eran empezar a fabricar el superdeportivo C8 Preliator, el B6 Venator y el SUV Peking-to-Paris. Estos lanzamientos irían acompañados de una exposición internacional en Mónaco, ciudad del superlujo por antonomasia, para captar clientes e ir volviendo a una normalidad que parece lejana.

    Spyker está como está por no haber tenido un SUV a tiempo, es así de triste

    Spyker lo tiene bastante complicado porque se dedica a un nicho muy especializado, superdeportivos de lujo, y aunque el número de millonarios aumenta año tras año, sigue siendo un mercado pequeño y en el que destacar es difícil. En el camino se han estrellado muchas empresas de similar concepción, acabando en quiebras y bancarrotas, y obviamente clientes tirados en la cuneta.

    El caso de Victor Muller recuerda poderosamente al de Henrik Fisker, que también ha visto caer a su empresa de coches de alta gama. Puede que un día llegue esa milagrosa inversión y el negocio reflote, pero si no es así, tal vez Victor Muller debería pensar en dedicarse a otra cosa, o vender los derechos a un tercero para que retomen su labor y Spyker sobreviva.

    Fuente: RTL Nieuws