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    Un fabricante de cables, Leoni, es un ejemplo de resiliencia

    Un fabricante de cables, Leoni, es un ejemplo de resiliencia
    Leoni es uno de los proveedores de cableado más importantes
    Javier Costas
    Javier Costas6 min. lectura

    En ciertas partes de Ucrania intentan volver a la normalidad y recuperar la actividad anterior a la guerra. Leoni está logrando recuperar los niveles de actividad que tenía, manteniendo a la mayoría de sus trabajadores, lo cual permite reanudar el trabajo en las fábricas de automóviles de América y Europa.

    Según el diccionario de la RAE, «resiliencia» significa o «capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos» o «capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido».

    Estaba palabra, que tan de moda han puesto los medios de comunicación últimamente, encaja como un guante para describir al pueblo ucraniano en un sentido muy general. Pero si queremos irnos a algo más concreto y relacionado con el motor, hay que hablar de los trabajadores de Leoni en Ucrania.

    Leoni AG es un proveedor alemán de sistemas de cableado que fundó en 2003 en Ucrania una sucursal, Leoni Wiring Systems UA GmbH, por sus atractivos costes laborales para una función que fundamentalmente se hace a mano. En este vídeo de 2017 vemos cómo funcionaba la empresa antes de la invasión rusa de su país:

    Leoni no es el único proveedor de mazos de cables y conectores de Ucrania, pero es uno importante y tiene entre sus clientes a Audi, BMW, Lamborghini, Porsche, Opel y Volkswagen. Estos clientes han tenido que parar sus fábricas durante días o semanas ante la interrupción del suministro de piezas por razones evidentes.

    Sin embargo, los trabajadores de Leoni no se han rendido ante la mayor adversidad de su generación. No parecía realista que el proveedor ucraniano fuese capaz de mantener operativas dos fábricas, una en Stryi y otra Kolomyia, ambas en la parte oeste del país. Leoni empleaba a 7.000 personas.

    Un coche moderno necesita hasta 5 kilómetros de cables y se han de enrollar y preparar a mano

    Pero lo han hecho. Los fabricantes europeos se han quedado sin parte de la producción de cables, pero no se han quedado sin cables. De hecho, recientemente se reanudó la producción de uno de los modelos afectados, el Skoda Enyaq iV, y tras ello hay una lección de resistencia y resiliencia digna de elogio y admiración.

    Los clientes de Leoni pueden volver al trabajo gracias al esfuerzo de la plantilla ucraniana

    En un primer momento, la empresa mandó a sus trabajadores a casa para minimizar riesgos, incluso ofreció a las mujeres -mayoría de la plantilla- poder trabajar en Rumanía, donde Leoni tiene otra fábrica, y trasladarse allí con sus hijos. Los hombres en edad militar no pueden salir del país dada la movilización general impuesta por su gobierno.

    Los trabajadores temían perder sus empleos definitivamente y pidieron volver a la actividad

    La empresa ucraniana trazó un plan para poder reanudar la producción, pero sin dejar de lado la seguridad de sus trabajadores. Por un lado se han habilitado refugios antiaéreos de la era soviética en las cercanías, y por otro, los trabajadores han cambiado sus rutinas para poder salir pitando de la fábrica y regresar cuando las sirenas dejan de sonar.

    El aspecto logístico también tuvo que ser replanteado, porque para mover los camiones con mercancías fuera de Ucrania se recurrió a mujeres o a hombres de más de 60 años, que pueden entrar y salir. Poco a poco, se pudo recuperar cierto trasiego de materias primas y productos terminados.

    Vídeo promocional de la fábrica de Kolomyia (plant II)

    La producción a un turno se pudo reanudar a principios de marzo, y más tarde se adoptó otro turno que respetase el toque de queda impuesto por la ley marcial. El volumen de trabajo casi es el mismo hoy día que antes de la guerra si no suenan las sirenas. Por su ubicación, en esa zona de Ucrania no llegan los tanques ni los soldados rusos, pero sí los misiles, bombas y proyectiles.

    Según la empresa, están pagando los sueldos a todos los empleados, tanto los que no han vuelto como los que sí -regresar es voluntario-. De sus 7.000 trabajadores, mantienen a más del 90%. Algo más de 200 hombres han sido reclutados y movilizados desde la reserva, y unas 400 mujeres permanecen en países más seguros a la espera de que cesen las hostilidades.

    Pese a todo, Leoni AG trata de aumentar su producción fuera de Ucrania -según el tipo de cable lleva días o meses- mientras la mantiene allí como se pueda para cumplir con sus compromisos. En un país donde la actividad económica va a caer a casi la mitad, toda empresa que siga en pie es un gran activo. Menuda lección nos están dando a todos.

    Fuente: Automotive News