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La Unión Europea obliga a los fabricantes a incluir un medidor de consumo de combustible

Es obligatorio a partir del 1 de enero de 2020, por lo que todos los todos los turismos y comerciales ligeros deberán de disponer de un medidor de consumo de combustible obligatorio. Es la última medida de la Unión Europea para profundizar en la transparencia de los fabricantes a los clientes, que solamente permitirá un margen de error máximo del 5 por ciento.

Cuántas veces has oído hablar -o leer- acerca de la famosa caja negra que los coches deberían de equipar para registrar todos los datos en circulación y a bordo, especialmente útiles para la reconstrucción de accidentes. De hecho, se ha abierto un camino en este sentido para los futuros coches autónomos.

Pero yendo al contenido de la última medida de la última medida impuesta por la Unión Europea, es la vuelta de tuerca también a la última norma de emisiones Euro 6. El medidor de consumo de combustible a bordo (OBFCM) era un opcional hasta el pasado mes de septiembre, pero no a cargo del bolsillo del cliente, sino de los fabricantes, que tenían la opción de montarlo o no. Ahora, será plenamente obligatorio a partir de 2021.

En los laboratorios certificados para las pruebas WLTP también se controlan los consumos de combustible

Esta función permite correlacionar los valores aprobados con los datos de conducción reales, de manera que los fabricantes solamente disponen de un margen de error de un máximo del 5 por ciento, una medida que viene a aumentar la transparencia a los propietarios de vehículos de combustión, híbridos enchufables y eléctricos, recopilando también la distancia total recorrida, el nivel de combustible o la velocidad del vehículo.

Pero la nueva medida tiene también una segunda parte, y es que en 2021, los fabricantes deberán de comunicar estos datos a la Comisión de Transporte de la UEa, aunque todavía se desconoce el procedimiento de envío de los datos -anónimos- y el uso que se hará de ellos. Los expertos consideran que a la administración europea le será de mayor importancia los datos promedio de la diferencia existente entre el consumo real y el homologado por los fabricantes.

Actualmente, algunos dicen estar preparados, pero para otros sigue siendo un problema cumplir con las normas europeas. Al menos, dan esa impresión y eso que no les ha cogido por sorpresa, sino que tienen conocimiento del medidor de combustible desde el pasado 2017.

Lo mejor es que, a pesar de la obligación de incluir la nueva función, no tendrá consecuencia en forma de sanciones, porque hasta 2026 se considerará una prueba piloto, por lo que Europa tiene por delante casi una década para establecer las sanciones por el desajuste en las cifras de consumos, estimando que esta norma entrará en vigor de verdad en 2030.

A pesar de que el WLTP llegó para enmendar los datos proporcionados por el NEDC y que no se ajustaban a la realidad, todavía hay quienes piensan que no es un método seguro aún realizando las pruebas RDE en condiciones reales de tráfico que, según estudios independientes, el consumo real sigue siendo, en promedio, un 39 por ciento más alto que el homologado, un 3 por ciento menos que en 2018 que se situaba en una tasa del 42 por ciento.

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