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    El jardín del Edén tiene nombre, y se llama Joe Macari

    El jardín del Edén tiene nombre, y se llama Joe Macari
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    Alberto Pérez
    Alberto Pérez13 min. lectura

    Todos los amantes del mundo del motor soñamos con disfrutar de grandes museos repletos de joyas del automóvil, en los que perder la noción del tiempo y disfrutar como niños de poder ver coches que son historia viva del automóvil. En Londres hay un lugar que se acerca mucho a lo que podría ser el paraíso terrenal. Su nombre: Joe Macari.

    Una grandísima colección de auténticas joyas sobre ruedas

    Hay algunos lugares que ciertos grupos de personas deben visitar al menos una vez en su vida. Nosotros, los amantes del carburante rey, tenemos varios, se me vienen a la cabeza emplazamientos tan emblemáticos como el Circuito de Nurburgring, Mónaco o poder vivir en primera persona una carrera de resistencia en el laureado Circuito de la Sarthe durante las 24 de Le Mans.

    En estos santificados lugares podremos encontrar coches de competición durante algún campeonato concreto, o numerosas personas con una cuenta corriente fuera de toda lógica humana si paseamos por las calles del principado de la Costa Azul.

    Si lo que más te gusta es poder deleitarte detenidamente en cada detalle de ciertas joyas míticas del mundo del automovilismo, para eso, probablemente, sea necesario comprar una entrada en algún museo de alguna marca concreta, o en los museos de automóviles en los que puedes encontrar muchos modelos distintos de cada marca. Pero yo hoy voy a visitar un templo que poca gente conoce, es gratis y está en Londres. Su nombre: Joe Macari - Performance Cars London.

    El exterior de Joe Macari poco hace augurar lo que guarda en su interior

    Sí, efectivamente, a ojos de la gente puede ser un simple concesionario de lujo, pero una vez abres las puertas de acceso, el paraíso terrenal se vuelve completamente real. Tres coches con nombres tan sonoros en este mundo de la automoción como pueden ser:Ferrari F40, F50 o 458 Speciale, te reciben con los brazos abiertos a que visites con tranquilidad este auténtico museo.

    Su amable recepcionista nos invita amablemente a disfrutar de este lugar y de todo aquello que lo mitifica. A decir verdad, todos y cada uno de los empleados que trabajan aquí, desbordan una gran amabilidad. Saben que si estás aquí con una sonrisa de oreja a oreja y con la cámara en mano alucinando con todo su repertorio, es que eres un enamorado de lo que ves y, en caso de que quieras conocer detalles de algún modelo o alguna curiosidad sobre el mismo, te facilitarán todo, aunque desgraciadamente no seas un próximo adquisidor de alguna de sus joyas.

    He de admitir que no es la primera vez que me sumo al deleite visual de Joe Macari, el pasado año durante unas vacaciones de verano en la capital inglesa, pude escaparme unas horas a un lugar del que me habían hablado previamente y que por sus palabras "merecería mucho la pena la visita". De acuerdo. Probemos suerte.


    La bienvenida a su interior te la concede un Ferrari F40, un 458 Speciale y un F50, ahí es nada

    Situado al suroeste de la capital, lo mejor para llegar a este sitio es coger la línea District, de color verde y bajar en la estación de Southfields. Ten paciencia, está lejos, por lo que toma asiento y disfruta del paseo en el metro ya que las taquicardias pueden venir en breve. Una vez salimos de la estación, debemos andar unos 800 metros dirección Este, así llegaremos a Merton Road, donde por fin, veremos las enormes instalaciones.

    Aquel día, ya lejano, me propuse perder un poco de mí mañana de turismo londinense en pro de conocer al fin ese sitio del que tanta gente hablaba. No fue una pérdida de tiempo ni por asomo. Aquel sitio me dejó boquiabierto. Solo con poner un pie en su interior era recibido por todo un Bugatti EB110, precursor del Bugatti Veyron y único modelo de una época más oscura de la marca francoitaliana. Junto a este, un Ferrari F50 y un Ferrari Enzo completaban el trío del sueño. El listón estaba ya por las nubes.

    Continué visitando su showroom en el que había grandes tesoros como un Ferrari LaFerrari blanco espectacular o una tímida pareja de Lamborghini Miura S y SV, ahí es nada Junto a estos dos últimos, situados como en una foto de familia se situaba un Lamborghini Countach color negro, al otro extremo se postraba la bestia de la firma italiana, un auténtico todoterreno mastodóntico denominado LM002, el cual montaba el mismo propulsor V12 que el Countach. Sí, en estas ligas juegan en Joe Macari.

    La familia de toros clásicos es absolutamente alucinante

    El día se completó con múltiples unidades clásicas de la marca del Cavallino Rampante, entre las que podríamos destacar dos unidades del 365 GTB, o más conocido popularmente como Daytona, tanto en carrocería Berlinetta como Spyder, además de un Ferrari 250 California de 1957.

    Entre otras marcas, allí también se encontraba una de las 150 unidades del Aston Martin Vantage GT8 o un original DeLorean decorado como en la ochentera película de Regreso al Futuro, con su respectiva placa de matrícula “OUT A TIME”. Increíble. Salí de aquel templo asegurando que siempre que pisase tierras londinenses dedicaría un poco de mi tiempo en visitar esta catedral.

    Y este año he vuelto. Precisamente, solo hace unos pocos días. Volví a coger aquel tren que me llevaría hasta el distrito de Southfields, recorrí ese más de medio kilómetro que separa la estación de nuestro destino, y allí estaba de nuevo, cruzando a través de sus mágicas puertas.

    Un DeLorean que parece dispuesto a ponerse a 140 km/h en cualquier momento

    Vuelvo a deleitarme pausadamente en su showroom, y veo que hay modelos que aún siguen allí, situados en otra posición, pero de nuevo vuelvo a disfrutar de aquella foto de familia de los astados italianos, o el DeLorean de Regreso al Futuro. El resto, todo es novedad.

    Al fondo, reposa majestuosamente una de las 15 unidades del Lamborghini Reventón Roadster, cerca se encontraban otros paisanos de este, un Ferrari 360 Challenge Stradale junto a dos unidades, a cada cual más perfecta, de Ferrari 599 GTO.

    Y sin salirnos de la tierra de los deportivos por antonomasia, los clásicos de Ferrari se apostaban aparcados en batería, entre los que puedo destacar un Ferrari Daytona o un rarísimo 512 BB. Pero no solo de deportivos italianos vive el hombre, por lo que no puedo dejar de mencionar un BMW Z8 situado junto al italiano o un bestial Italdesign Zerouno apostado tímidamente al fondo del showroom. Este vehículo ya pudimos apreciarlo en todo su esplendor en el Salón del automóvil de Ginebra 2017 y 2018, con las variantes coupé y Duerta(targa), respectivamente, pero sin lugar a dudas sigue siendo un coche que impresiona muchísimo por su estética tan agresiva.

    El Lamborghini Reventón Roadster, una de las series limitadas de la firma italiana

    Para acabar y antes de salir de este sitio tan espectacular (he dejado para el final las joyas de la corona) situado junto a un precioso Lamborghini Huracan Performante, un bestial, impresionante y majestuoso Maserati MC12 Corsa. No existen muchos adjetivos para describir esta belleza. Solo 15 unidades fabricadas de las cuales 12 fueron a parar a las manos de compradores privados. Este coche monta el mismo motor V12 atmosférico del Ferrari Enzo, potenciado hasta los 744 CV (119 CV más que los MC12 de calle).

    Pero no era la única joya de competición que allí se tomaba un descanso. Todo un Porsche 962C en estado original. Este vehículo montaba un bloque con 780 CV y menos de una tonelada de peso. Decir que es un coche impresionante creo que es quedarse muy corto. Tuve la suerte de ver su interior con tranquilidad ya que estaban reestructurando la posición de los coches y este estaba abierto, su habitáculo se encuentra en perfecto estado y es una de las partes más impresionantes de este coche, (si es que puedes preferir solo una parte de este coche).

    Si pensabais que hasta aquí había llegado este artículo, lo siento, aún queda una última visita. Su zona de taller es quizás la menos conocida, está situada a unos 100 metros del showroom. Los chicos de Joe Macari, además de poseer una colección digna de los mejores museos automotrices, también posee un equipo de restauración de vehículos clásicos, especialmente Ferrari y Maserati, pero también trabajarán sobre cualquier otro vehículo histórico o moderno.

    La trasera del Maserati MC12 Corsa deja sin respiración a cualquier ser viviente

    Allí junto a la entrada al taller, hay una pequeña explanada donde se sitúan coches que van a proceder a su restauración, revisión o cualquier otra acción que deba pasar por un taller especializado. Y como he dicho, las joyas que podemos encontrarnos allí un día que tengamos suerte pueden complementar a lo antes visto en la exposición.

    Un Ferrari 599 GTO, un precioso LaFerrari en color negro o un más que impactante McLaren P1 MSO, pusieron el broche final a una visita más que recomendable. En el interior del taller pudimos ver algunos diamantes extras de los que no pude sacar ninguna fotografía por petición expresa de su responsable.

    Me despido una vez más de este alucinante lugar sabiendo que volveré, espero que pronto, y contaros nuevas experiencias. De nuevo, sentado en el vagón del Metro con rumbo al centro de Londres hago un repaso rápido a todo lo que acabo de ver. Yo tengo muy claro con cuál me quedaría, ¿y tú?.

    Un precioso McLaren P1 MSO espera para ser puesto a punto por estos especialistas

    El jardín del Edén tiene nombre, y se llama Joe Macari