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    Ponemos a prueba al Abarth F595 sobre el Circuito del Jarama

    Ponemos a prueba al Abarth F595 sobre el Circuito del Jarama
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    Ponemos a prueba la última interacción de Abarth, denominado como F595
    Alberto Pérez
    Alberto Pérez13 min. lectura

    La firma del escorpión nos ha mostrado sobre el histórico trazado del Jarama, en Madrid, lo que es capaz de hacer su nuevo modelo de edición limitada, el Abarth F595. Una alternativa que se sitúa un paso por encima del modelo 595 de acceso y que presenta una estética llamativa cuanto menos.

    Abarth no está dispuesta a abandonar el éxito cosechado por su modelo estrella, el Abarth 500, un vehículo que ya cuenta con más de una década a sus espaldas y que, aunque son muchas las voces que se alzan pidiendo un relevo generacional completo, la firma italiana continua dando vueltas a la tuerca de su divertido deportivo, ya que, como sabemos, su relevo está programado para dentro de un par de años, cuando la firma dé el pistoletazo de salida a su nueva gama de modelos enteramente eléctrica.

    Hoy tenemos el honor de conocer en persona el nuevo Abarth F595, una nueva edición limitada de su juguetón modelo que se presenta en primera instancia como un homenaje a la Fórmula 4. Este toma su punto de inicio con el ya conocido Abarth 595, el modelo de acceso a la gama, y eleva la arquitectura de este hasta un nivel superior, tanto para el área estética como para la prestacional. Su nomenclatura ha sido extraída del modelo de acceso ya mencionado, mientras que la “F” inicial la toma prestada como celebración del 50 aniversario de la inclusión de la marca en la Fórmula Italia. Resultado: redondo.

    El modelo icónico de la firma del escorpión se encarna ahora en una nueva versión más picante

    Sigue siendo un gamberro

    En su apartado estético, es cierto que su diseño general y sus apéndices característicos no cambian a grandes rasgos si lo comparamos con el modelo del que procede (el Abarth 595). Si lo miramos de frente sabremos que estamos ante un F595 gracias a los pequeños detalles pintados en color azul brillante. Este tono denominado Blue Rally, se encuentra en el bajo parachoques y en los retrovisores. Otro punto en el que fijarnos serán sus llantas negras de 17 pulgadas.

    Si echamos un vistazo a la trasera es donde encontraremos el punto más destacable de todo el exterior del vehículo, y esos son sus tubos de escape dispuesto de forma doble y en formato vertical. Desde la marca denominan a esto como Record Monza, y ciertamente le dan ese carácter distinguido al exterior tan buscado por los italianos, además de emitir un sonido de lo más apetecible (por decirlo de forma correcta). Sobre el portón del maletero veremos la insignia de F595. Su carrocería podremos decorarla en 6 colores notablemente parecidos, ya que se mueven en una paleta de tonos blancos, grises y negros. Esto se ha hecho con un motivo expreso, y no es otro que el de no camuflar sus apéndices pintados en azul, los cuales son su seña de identidad. Para los más ansiosos del disfrute a cielo descubierto, el F595 está disponible tanto en carrocería coupé como con techo corredizo descapotable.

    En el interior no encontramos unos rasgos claramente diferenciadores del modelo en el que nos ubicamos, y sí echamos en falta algo más de diferenciación en este sentido. Sobre el propio salpicadero encontramos la insignia de 500, la denominación general del modelo, mientras que su tapizado está rematado en plástico negro mate, a juego con el bisel que circunscribe la pantalla central de info-entretenimiento que continúa siendo de 7 pulgadas con conexión Apple CarPlay y Android Auto. Pero uno de los mejores puntos que presenta el Abarth F595 son sus asientos tipo baquet que poseen una sujeción más que sobresaliente, aunque si tu idea es la de conducir este coche a menudo por zonas bacheadas o largos viajes por autopista, quizás deberías buscar una versión con unos asientos algo más mullidos y confortables.

    Una seña de identidad del F595 son sus escapes Record Monza

    En el área más técnica el Abarth F595 instala el mismo bloque motor que en su hermano del que deriva. Su motor de gasolina T-Jet de 4 cilindros, 1.4 litros de cubicaje y 165 CV, capaz de erogar un par máximo de 230 Nm desde las 2.250 rpm, mientras que la potencia, por su parte, encontraremos su pico máximo en un alto rango de revoluciones, más concretamente en las 5.500 rpm. El turbo ha sido modificado y ahora se presenta firmado por Garrett que en cuanto hace su aparición estelar lo hace tal que así, de forma estelar. Sus suspensiones son unas McPherson con barras estabilizadoras en el eje delantero, mientras que en el trasero se ejecuta con una barra de torsión con barra estabilizadora. El equipo de frenos está compuesto por unos discos ventilados y perforados de 284 mm de diámetro en el eje delantero, y de 240 mm en el tren trasero. En orden de marcha, la cifra sobre la báscula se detiene en 1.100 kilos.

    Todas estas chucherías son las culpables de que el Abarth F595 ejecute el 0 a 100 km/h en 7,3 segundos (7,4 segundos en caso de equipar el cambio automático), mientras que el cuentakilómetros se detendrá una vez alcancemos su techo situado en los 218 km/h. Como caja de cambios tendremos dos para escoger, una primera manual con 5 velocidades, y como alternativa, una automática de 5 velocidades con levas tras el volante.

    En el resto de características continuamos encontrando los datos ya conocidos del modelo 595 de acceso, como unas plazas traseras algo justas pero, al fin y al cabo, existentes; el hueco del maletero presenta un volumen de 185 litros, algo escaso pero más que apropiado si nos fijamos que estamos ante un coche con una longitud de apenas 3.660 mm. En resumidas cuentas, este Abarth es un auténtico juguete con el que salir a divertirnos y ser el centro de atención de todas las miradas, tanto por su llamativa estética, como por su cautivador sonido que emana de sus cuatro salidas de escape de aspecto tan particular.

    La trasera del Abarth F595 es llamativa, cuanto menos

    Prueba sobre el trazado madrileño

    En Motor.es hemos sido de los primeros afortunados en echarle el guante al nuevo juguete salido de la firma italiana del escorpión. La prueba la pudimos realizar sobre el histórico trazado del Jarama, en Madrid. Hasta allí nos trasladamos para conocer a fondo de lo que es capaz este pequeñín. Después de una pequeña charla por parte del instructor nos situamos tras el volante del F595 y arrancamos su 1.4 de 165 CV con un notorio sonido audible desde varios metros de distancia.

    De primeras, ciertamente el puesto de conducción se siente notablemente alto, más aún si no posee una regulación específica para este parámetro. Su asiento es duro, pero su sujeción es magnífica, un auténtico puesto de conducción desarrollado por y para el trazado de carreras. El volante presenta un diseño convencional, no hay cambios a este respecto, ya que su tamaño es bastante bueno para llevar a cabo una dinámica deportiva.

    Metemos primera y salimos lentamente por el pit lane del Circuito del Jarama. Salimos a pista y comienza la jarana. Elevamos las marchas hasta más allá de las 6.000 revoluciones para extraer todo el potencial de este juguete, y lo cierto es que es capaz de sacarte más de una sonrisa. Su dinámica es de auténtico kart y puede llegar a ser algo más juguetón de la cuenta si sobre el volante se sitúan unas manos poco experimentadas.

    El potencial que presenta este modelo sobre la pista es muy alto

    El sonido que emana desde su bloque motor a altas vueltas es más que notable, mientras que si reducimos a altas vueltas es posible recibir algún premio en forma de pequeño petardeo. Sus 165 CV se dejan notar con severidad sobre el histórico trazado haciendo que las vueltas pasen mucho más rápido de lo que nos gustaría. A pesar que sus suspensiones nos ofrecen un tarado notablemente rígido, su dirección, al contrario, quizás debería ofrecer un mayor peso de cara a darnos unas sensaciones aún más radicales. Lo mismo sucede con la caja de cambios, ya que una con un recorrido mucho más marcado y una mayor resistencia haría que las sensaciones al volante de este Abarth diesen un giro de 180º.

    A pesar de esto, nuestra prueba es bastante breve, apenas cuatro vueltas sobre el Circuito del Jarama que sirven para darnos unas primeras pinceladas de lo que es capaz de ofrecer este pequeño juguete. Personalmente, además de esta toma de contacto sobre pista, me habría gustado ponerlo a prueba en unas vías más convencionales, como una urbana o por una revirada carretera de montaña, pero todo llegará. Como breve toma de contacto el Abarth F595 me ha dejado con un gran sabor de boca. Presenta un toque muy juguetón y macarra que particularmente nos encanta y es capaz de girar muchas cabezas.

    Precio de partida

    El Abarth F595 se sitúa como segundo escalón dentro de la gama de la firma del escorpión, justo un paso por encima del modelo de acceso 595 y como alternativa más prestacional a esta. Por encima de este se sitúan otras versiones como el 595 Turismo y el el 595 Competizione, sin contar las ediciones especiales y con un enfoque mucho más radical, como son los 695 70th Anniversario, el 595 Esseesse o el 695 Esseesse como cabeza de lista. En términos puramente económicos, el F595 tiene un precio de partida de 26.000 euros, que si somos rápidos y nos acogemos a las campañas iniciales lanzadas por la firma italiana, podremos hacernos con un por 20.200 euros. Un precio notablemente económico si atendemos al bonito juguete que nos llevamos a cambio.

    Su precio de partida se presenta más que atractivo si somos conscientes del juguete que nos llevamos a casa
    Ponemos a prueba al Abarth F595 sobre el Circuito del Jarama