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    Prueba Audi R8 LMX: impresiones de conducción

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    Sigue la prueba del Audi R8 LMX. En esta parte te hablo de mis primeras impresiones al volante así como de los pros y contras que he experimentado al moverme con él por la ciudad. También podrás escuchar el sonido de su motor V10.

    Ni apertura por proximidad ni arranque por botón pero no nos importa.

    La llave del R8 esconde un clásico espadín que tras insertarlo en el bombin de arranque da vida a nuestro esbelto amigo. Un gruñido matutino, en ocasiones acompañado por algún pequeño petardazo, que es capaz de despertar a tus vecinos. Cuando el motor comienza a elevar su temperatura el ralentí se estabiliza y es el momento de comenzar la marcha.

    Aunque su habitáculo tiene un aspecto muy deportivo, el interior es bastante cómodo, el acceso es amplio, gracias al generoso ángulo de apertura de las puertas, aunque tendremos que flexionar la espalda ligeramente para que nuestra cabeza no golpee el pilar A o el techo.

    Cuesta más salir del vehículo, donde tendremos que flexionar una de nuestras piernas y cargar todo nuestro peso en ella, aunque también podremos apoyar nuestras manos en el umbral de la puerta, en cualquier caso no es una operación agotadora ni requiere gran flexibilidad. Por ejemplo, en un BMW i8 es algo más complicado acceder y bastante más salir.

    Los baquets recogen nuestra espalda y la recorren uniformemente. Aunque los asientos son de cuero, más adelante comprobé como al enlazar curvas tienen una gran sujeción y no hay deslizamiento alguno gracias en parte a como envuelven el cuerpo y a sus "pétalos".

    Las ciudades no están construidas para deportivos

    Recorro los primeros metros y comenzamos con la realidad, desmontando mitos. Habrás oído eso de que aunque es un deportivo el Audi R8 es perfectamente válido para el día a día. Eso es una verdad a medias. Veamos porqué.

    El Audi R8 tiene una distancia entre ejes de 2’65 metros y una distancia al suelo reducida, inferior a 9 cm. No tiene ningún mecanismo para aumentar su altura puntualmente y esto es un problema a la hora de salvar obstáculos como resaltos, badenes o rampas. Los difusores de fibra de carbono lo acercan algo más al suelo.

    Haciendo trampas para meter el coche en el garaje. La altura del R8 es escasa.

    La teoría la sabemos todos y este hecho nos parece bastante normal, pero en la práctica significa que habrá partes de tu pueblo o ciudad que no podrás visitar a bordo del R8. Es posible que para llegar a determinados puntos tengas que cambiar tu recorrido, en ocasiones serán unos minutos más en otras te dará más de un dolor de cabeza.

    ¿Válido para el día a día? Sí y no.

    Hay parkings de centros comerciales donde no podrás meter este coche (para llevarme un disgusto ni siquiera lo he intentado) incluso puedes tener problemas para introducirlo en tu propia vivienda, acceder a restaurantes y a multitud en sitio. Pero cambia esa cara, esto es parte de su encanto.

    No es un problema del biplaza de Ingolstadt, es más bien una característica compartida por otros modelos de orientación deportiva como el Alfa Romeo 4C, con el que tuve problemas parecido. Teniendo en cuenta esto, el Audi R8 no es un coche para todos los días.

    Camuflado entre coches convencionales, el Audi R8 acecha a su presa.

    Sí lo es gracias a otras características como que es muy cómodo de conducir y tan fácil de llevar como un compacto con suspensiones duras y escasa visibilidad. A bajas revoluciones el motor también se siente cómodo y no da tirones ni transmite ninguna vibración por lo tanto no hay inconveniente alguno, salvo el consumo, en usar este vehículo para todo lo que te apetezca.

    En ciudad el motor trabaja sin transmitir tirones ni vibraciones

    A la hora de maniobrar y estacionar el vehículo, es fácil gracias a su radio de giro que me esperaba menor, por supuesto la cámara de visión trasera es completamente recomendable ya que desde los retrovisores y habitáculo es imposible saber donde acaba nuestro vehículo.

    Lógicamente serás el punto de atención allá donde vayas, mires a donde mires algún transeúnte tiene sus ojos o el teléfono móvil puesto en tí. La mayoría te hacen gestos para que hagas sonar su magnífico V10, otros contemplan esta obra maestra de Audi juzgándote en silencio.

    Me he tomado la libertad de anotar la mayoría de consumos que he obtenido.

    Cifras oficiales y extra oficiales

    El motor V10 que equipa el Audi R8 LMX entrega tres potencias distintas según la versión en el que esté montado, el V10 convencional declara una potencia máxima de 525 cv, el R8 V10 plus 550 cv y el nuestro 570, estos son los datos oficiales facilitados por el fabricante:

    El registro del peso corresponde a la versión V10 plus, por ello aparece como un valor aproximado. Las diferencias mecánicas entre la versión de 550 y 570 cv las desconozco.

    Aunque los datos de consumo pasan a segundo plano en un vehículo de este corte me pareció interesante realizar una medición de consumos que me aclarara si realmente los datos homologados son honestos o no. Aquí tienes los registros que he podido anotar, en total 10 mediciones durante 10 recorridos:

    ¿Atrapado en un atasco? Puedes superar los 20 litros a los 100 km.

    Podemos confirmar varias cosas, que los consumos homologados son fiables y que el motor V10 es mucho más eficiente de lo que cabe esperar. En ciudad pasa lo que tiene que pasar, unos registros lógicos teniendo en cuenta que el vehículo carece de sistema Start & Stop y desactivación de cilindros.

    En la medición #9 el consumo se desplomó a 22 litros en cuanto bajamos el ritmo un poco pese a continuar conduciendo de una manera deportiva para disfrutar de las capacidades del modelo. El consumo más alto casi cuadriplica el consumo más eficiente, esto es lo que ocurre con modelos con estas prestaciones/motores, que su consumo es muy sensible al acelerador.

    En cualquier caso me parece prudente aclarar que estos datos deben interpretarse de manera orientativa, los registros anotados son los registrados por el navegador de abordo y en todas las mediciones el vehículo estaba ocupado por dos pasajeros. Las mediciones tomadas en carretera me han sorprendido muy gratamente

    Salimos a carretera y enlazamos las primeras curvas

    Audi R8 LMX: camino a la perdición.

    Ya han dejado de perseguirle para hacerle fotos, dejo la jungla de la ciudad atrás y me adentro a carreteras donde el límite de velocidad llega a las tres cifras y me permite conocer un poco más las bondades de este motor.

    En conducción tranquila el motor apenas suena, está muy bien insonorizado

    Desde el retrovisor interior veo el alerón posterior y como los coches aminoran la velocidad para fijarse en nuestro Audi. Está bien, por fuera no tenemos pegas pero por dentro echo en falta algunas cosas. Un vehículo insignia como este debería tener head up display y alguna ayuda como detector de ángulo muerto. Efectivamente, como he comentado, la nueva generación del Audi R8 soluciona estos detallitos.

    A 120 km/h con el control de velocidad, el motor reposa a 2000 rpm, apenas se escucha y podemos afirmar que este modelo está bien insonorizado, permite viajar cómodos gracias a sus asientos, con mi poco ruido interior, que en su mayoría es sonido de rodadura y con consumos realmente ajustados como vemos en las mediciones de la #5 a la #8 en tabla que te he puesto más arriba. ¿Pero esto no era un deportivo? ¡Pues si queremos también es todo un GT!

    A ritmos altos también resulta muy cómodo. Casi demasiado.

    Botón Sport = Botón de buscar el conflicto

    ¿Cómo funciona el botón sport? Tan solo hay que presionarlo y agudizar los sentidos. Este modo cambia completamente el concepto de coche domesticado y amigable que te he ido vendiendo hasta ahora, rescata de nuestra mente la estampa de deportivo indomable que tenías del R8 y la materializa plenamente. Este interruptor despierta a la bestia de su letargo y la muestra tal como es.

    Mucho ruido y muchas nueces, así es el R8 LMX

    El motor de repente empieza a retener en cuanto levantas el pedal del acelerador, tras una gran golpe de gas, la transmisión baja unas dos, tres -las que considere- marchas para ofrecerte todo su potencial bajo el pie derecho y parece que todos sus sistemas se detienen y esperan tus siguientes indicaciones. Un gran poder conlleva grandes responsabilidades.

    La primera vez que experimenté la máxima aceleración del Audi R8 LMX iba de copiloto y pisaba el acelerador mi compañero Javier Gómara. Tras aplastarlo despiadadamente una sonrisa y risa nerviosa se apoderó irremediablemente de mí y sonriendo dije “Pues sí que anda esto eh”. Gómara también se reía, nos mirábamos y nos volvíamos a reír con cara de un poco asustados pero tremendamente contentos con la adrenalina disparada.

    He tenido la suerte de experimentar en bastantes ocasiones aceleraciones de vehículos que se movían al mismo nivel de potencias y no sé porque este coche me sorprendió tanto. De hecho piropeé al R8 diciendo “hacía tiempo que un coche no me hacia sentir eso”, refiriéndome a cosquillitas en el estómago...y lo mantengo.

    Los frenos cerámicos chirrían hasta coger temperatura y van sobrados para la calle

    El concepto de motor central con el V10 a la altura de la cabeza o su motor sin turbos, que entrega la potencia de manera progresiva, contundente desde las 1000 rpm pero destructiva desde 5000 hasta el corte o el ver todo desde el asiento de copiloto, no sé lo que fue pero me enamoró. A partir de 6500 rpm el motor entrega toda su fuerza, 540 Nm de par.

    El modo sport también modifica, y de qué manera, el sonido que exhala la salida de escape doble en cada extremo del paragolpes trasero. El sistema de escape del R8 tiene cuatro salidas que se abren en momentos de máxima aceleración, para una mejor evacuación de gases, o cuando el modo deportivo está en funcionamiento. Entonces el sonido del motor se percibe desde el habitáculo de una manera más clara, pero fuera del coche es todo un escándalo.

    Tomando curvas y haciendo pequeños tramos

    En movimiento es una alfombra mágica, es tremendamente estable, diría que tiene un chasis super noble que digiere muy bien la potencia de su propulsor, repartida hasta un 85% al eje posterior gracias a su tracción integral Quattro.

    El diferencial autoblocante en el eje trasero es bienvenido pero el volante achatado no.

    Enlazar curvas a alta velocidad es cosa de niños, el R8 cambia de trayectoria con facilidad y es bastante improbable que haciendo las cosas bien desestabilices el coche o te metas en problemas.

    Para deslizar el eje trasero en un trazado de curvas solo tienes que pisar con fuerza el acelerador desde el interior de la misma, lo habitual es salir girado, con la tracción Quattro de este deportivo puedes olvidarte de los trompos, pero jamás te relajes, su reacciones al límite exigen rapidez de reacciones y experiencia.

    Anticiparte es importante, hay que preparar las manos y mover el volante con energía. Es en estos momentos cuando empiezas a cuestionarte si achatar la parte inferior del volante es buena idea. Resulta incómodo cuando tienes una mano en esa parte y la otra en cualquier otra parte del mismo, mis sospechas se confirman: este detalle estéticos nos entorpece.

    El Audi R8 te permite deslizar unos metros siempre que el pedal del acelerar este pisado a fondo y acompañes con la trayectoria del volante. Si el derrape se corta, el R8 vuelve a traccionar de una manera muy violenta.

    La dirección es precisa y el chasis parece muy ligero

    Con el control de estabilidad en Sport (solo hay que pulsarlo una vez) te permite "dejar" el coche más vivo y te deja cometer más errores. Por sí solo el modelo siempre busca ser lo más efectivo posible y este modo te da más margen para desestabilizar el coche, siempre que tengas experiencia saldrás con una sonrisa en la cara.

    Si tienes un poco de habilidad manejando los cambios automáticos en modo manual (suena raro ¿eh?), te recomiendo que lleves la transmisión en modo secuencial, para ser tu mismo quién cambie las relaciones ya sea a través de las levas integradas en el volante o con la palanca metálica de la caja S tronic, al más puro estilo de ralllies.

    Los caballos me gustan en libertad y relinchando. Y a tí también.

    Te hace sentir más conectado al vehículo, pero también requiere un poco de concentración, el tacómetro no para de subir y el motor alcanza el corte de inyección enseguida y como te despistes se queda ahí petardeando sin cambiar de marcha.

    La caja Stronic sube y reduce marchas sin vacilaciones e incita buscar las máximas prestaciones del modelo. Un desafiante golpe de gas acompaña a cada reducción y un sonido que muchos habíamos olvidado, y que cada vez será más difícil escuchar, nos acompaña en todo el abanico de revoluciones.

    Como podrás imaginar en carretera abierta es imposible exprimir las prestaciones del Audi R8 LMX, por lo que para desfogarnos un poco y conocer la faceta más picante de este deportivo nos hemos ido a probarlo al Circuito de Monteblanco. Podrás leerlo mañana así que sigue atento a motor.es.

    Aquí tienes este vídeo donde puedes escuchar algunos sonidos de nuestra unidad de pruebas, arranque en frío, sonido en movimiento y diferencias entre modo sport y normal.

    Prueba Audi R8 LMX: impresiones de conducción
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