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Prueba Ford Fiesta 2017

La sexta generación del Ford Fiesta ha mejorado en calidad de realización, ergonomía interior, tecnología y opciones de personalización manteniendo un diseño muy personal y un dinamismo sensacional. Lo he probado en su presentación europea y te cuento todos sus detalles.

El acabado ST-Line añade el toque de deportividad que siempre le ha sentado bien al Fiesta

Más de 18 millones de unidades en todo el mundo. Esa cifra de ventas es la que nos da una mejor idea de la relevancia que ha tenido el Ford Fiesta a lo largo de sus cuatro décadas de vida. Sin duda es uno de los nombres propios dentro del segmento de los utilitarios evidenciando que el lanzamiento de una nueva generación tiene una importancia capital para la marca del óvalo azul.

El nuevo Fiesta 2017 está a punto de llegar a los concesionarios españoles y justo antes de su lanzamiento he podido conducirlo y conocerlo a fondo. No cabe duda de que será uno de los modelos del segmento B que habrá que seguir muy de cerca, no sólo por lo que representa en su categoría sino también por estrenar algunas novedades nunca antes vistas en ningún otro modelo de Ford.

Mucha personalidad

El atrevido diseño exterior de la generación anterior se ha mantenido pero suavizando sus formas. Las líneas son ahora más limpias y fluidas, una evolución que le ha sentado muy bien porque el conjunto es mucho más armonioso e incluso elegante. Las dimensiones del Ford Fiesta no han cambiado apenas, si bien es 71 mm más largo y 12 mm más ancho.

La personalidad del utilitario norteamericano está más marcada que nunca gracias a cuatro versiones claramente diferenciadas: Trend, Titanium, ST-Line y Vignale. Cada una dirigida a un público y, por tanto, con una imagen y equipamiento específicos. El acabado Trend supone la versión de acceso (sobre éste se puede disfrutar del Trend+), el Titanium propone un toque más elegante, el ST-Line se inspira en los modelos Ford Performance para aportar por la deportividad y el Vignale que se ofrece como la opción más exclusiva y de gama alta.

Esos cuatro niveles serán los que compongan la gama en su inicio, pero se ampliará en 2018 con dos opciones más. No podía faltar un nuevo y deseado Ford Fiesta ST con motor de gasolina de 200 CV que promete prestaciones fuertes. Además se estrenará una versión crossoverizada, el Fiesta Active que tomará ciertas licencias de los SUV con una suspensión sobreelevada y protecciones plásticas en la parte inferior de la carrocería.

El Fiesta Vignale supone la versión más lujosa

En el nuevo Fiesta la parrilla frontal ha ganado en tamaño y muestra diseños diferentes según el acabado escogido. Los faros siguen mostrando una silueta alargada hacia el lateral y, en los acabados superiores, muestran una inconfundible firma lumínica gracias a las luces diurnas de LED. En todos los casos los grupos ópticos principales son halógenos, no pudiendo equipar xenón o LED ni en opción, un punto en contra.

En la vista lateral destacan las llantas de 16 a 18 pulgadas, según el acabado. La silueta es perfectamente reconocible. Además de la versión de 5 puertas, el Fiesta 2017 también está disponible con carrocería de 3 puertas a pesar de que muchos de sus rivales han prescindido de ella. Poco a poco los utilitarios de 3 puertas están desapareciendo, pero Ford se mantiene fiel a esta carrocería si bien la reserva para sus versiones más económicas.

La zaga es la parte que más cambia estéticamente respecto al modelo precedente. Las ópticas traseras verticales han caído en el olvido en favor de unos pilotos más convencionales en disposición horizontal. Dan más sensación de robustez, subrayando los hombros del coche, y además pueden ser de LED (excepto en Trend y Trend+). El portón trasero es más grande, lo que facilita la introducción de objetos voluminosos en el compartimento de carga.

Recurriendo a ópticas horizontales, la trasera tiene un aspecto más convencional que la del modelo anterior 

Revolución en el interior

Nada más entrar en el habitáculo del Fiesta se observa que una mejora evidente. De hecho, dentro el cambio es abismal. Los materiales de tacto suave han aumentado su presencia en el habitáculo, pero aún así se sigue utilizando profusamente el plástico duro en buena parte del salpicadero o los paneles de puerta. Casi todos los mandos tienen un funcionamiento agradable y adecuado y algunas molduras pueden presentar un color personalizado.

El diseño interior me parece mucho más lógico y ergonómico, destacando la desaparición de la consola central de la anterior generación en la que repartieron botones como quien sembraba trigo. Ahora todo se concentra en una pantalla multimedia, con los botones fundamentales del audio debajo. Este diseño más limpio de la consola también es menos intrusivo que el anterior y el resultado es un mayor espacio que se agradece.

Esta pantalla me ha gustado especialmente porque queda a una altura acertada, ofrece una buena resolución (aunque a veces hay reflejos que impiden ver bien), responde con rapidez y los menús son intuitivos. El diseño flotante responde a la tendencia del mercado, puede ser de 6,5 u 8 pulgadas según el acabado y es el centro neurálgico del sistema de infoentretenimiento SYNC 3. Es compatible con Apple Carplay y Android Auto y ofrece conectividad Bluetooth y dos puertos USB de serie.

El habitáculo ha ganado en sencillez y ergonomía, todo un acierto

Los asientos delanteros se visten con diferentes tapicerías y diseños según el nivel de equipamiento. En todos los casos recogen bien el cuerpo y tienen un mullido cómodo. Atrás el espacio no resulta especialmente brillante, pero sí es suficiente para ocupantes de hasta 1,75 m de estatura. Sobre la cabeza, por primera vez en un Fiesta, está el techo solar panorámico de apertura practicable compuesto por dos láminas de cristal tintado que ocupan casi la totalidad del techo.

Ya que hablo de espacio, mencionaré el volumen de carga. El maletero no es especialmente grande, prometiendo 292 litros de capacidad en las versiones de 3 puertas y 303 litros en los de 5 puertas. El hueco tiene unas formas regulares que permiten aprovechar bien y cuenta con un práctico doble fondo para repartir la carga en dos alturas.

Volvamos dentro. Delante del conductor hay un nuevo volante, también con menos botones que el anterior, y que puede estar achatado en su parte inferior en algunos acabados. Por primera vez se ofrece la opción de que el volante esté calefactado. El cuadro de instrumentos es muy atractivo, muestra una información clara y completa mediante una pantalla TFT multifunción de 4,2 pulgadas.

El techo solar panorámico practicable es un equipamiento inédito en el Ibiza. Hasta ahora

En el apartado de audio se estrena un magnífico sistema de sonido B&O Play con una calibración específicas para el Fiesta. El conjunto se compone de diez altavoces, incluido un subwoofer montado en el maletero y un altavoz de tonos medios en la parte superior del salpicadero, con una potencia total de amplificación de 675 vatios. Sobra decir que suena realmente bien.

Merece la pena hacer mención del apartado de seguridad, donde el equipamiento es muy amplio. Encontramos el aviso de cambio involuntario de carril, el asistente de mantenimiento de carril, el reconocimiento de señales de tráfico, la alerta al conductor, las luces largas automáticas, el asistente de arranque en pendiente, el control de crucero adaptativo, el aviso de colisión frontal, el asistente precolisión con detección de peatones y la alerta de tráfico cruzado.

La mayoría de los sistemas y asistentes hacen uso del despliegue compuesto por tres radares, dos cámaras y 12 sensores ultrasónicos que monitorizan todo lo que ocurre alrededor del vehículo en un radio de 130 metros. Con todo esto Ford espera que el Fiesta 2017 logre la puntuación más alta en los crash tests de EuroNCAP.

Las versiones más completas llevan una pantalla de 8 pulgadas en la parte superior del salpicadero, está muy bien resuelta

Prueba Ford Fiesta ST-Line 1.0 EcoBoost 140 CV

Llega el momento de ponerse tras el volante y lo hacemos con la variante más racing. Quien busque un toque deportivo en el segmento B hará bien en echarle un ojo a esta versión. El acabado ST-Line ofrece un kit exterior deportivo, llantas de 17 pulgadas, salida de escape cromada, parrilla frontal de tipo panal, volante de piel achatado en su parte inferior, pomo de la palanca de cambios de aluminio, asientos deportivos y pedalier de aluminio.

Además esta unidad monta el motor de gasolina más potente de la gama hasta que llegue el Fiesta ST, el 1.0 EcoBoost que llega hasta los 140 CV. El propulsor de tres cilindros entrega su caballería de forma muy progresiva, con mucha suavidad y además es muy silencioso. Anda mucho, aunque no estoy seguro de si en la práctica habrá mucha diferencia prestacional con respecto a la versión de 125 CV que ya de por sí es muy satisfactoria. La diferencia de precio entre ambas es pequeña, 450 euros.

La versión ST-Line incorpora una suspensión deportiva con amortiguadores y muelles más firmes que en el resto de versiones, además de rebajar la altura de la carrocería. No resulta incómoda pero retiene muy bien los movimientos de balanceo y cabeceo del coche cuando se realiza una conducción espirituosa.

El Fiesta ST-Line tiene una suspensión deportiva con un tarado muy acertado

El aplomo es sensacional y en zonas reviradas se nota muy ágil. Probé este coche en la primera jornada de la presentación, un día muy lluvioso, y quedé impresionado por su comportamiento ya que es muy neutro aportando mucha confianza al conductor. Buena culpa de ello lo tiene en el nuevo control electrónico vectorial de par, una novedad en la gama Fiesta, que frena ligeramente las ruedas de manera selectiva para ayudar a la tracción y la estabilidad cuando se está girando.

Prueba Ford Fiesta Vignale 1.0 EcoBoost 140 CV

Cambio la deportividad por el lujo. Aprovecho para cambiar de coche y pongo mis ojos en el acabado Vignale que está presente por primera vez en el Fiesta tras aparecer en el Mondeo, el S-Max, el Kuga y el Edge. La atmósfera es claramente más refinada ofreciendo un toque sibarita poco frecuente en este segmento.

La exclusividad de esta variante del utilitario de Ford queda patente con varios elementos de diseño específicos como la parrilla, las molduras que subrayan los faros antiniebla y el difusor trasero, las llantas de aleación de 17 pulgadas (18 pulgadas en opción), umbrales de puerta cromados, elementos en piel en la consola central, tapicería de piel y alfombrillas de  mayor calidad.

Entre el equipamiento opcional de esta unidad destaca el Paquete City+, que entre otros elementos incluye el sistema de aparcamiento asistido que funciona tanto en paralelo como en perpendicular. Gracias esto, los sensores de parking delanteros y traseros y la cámara trasera maniobrar y aparcar con el Fiesta es un juego de niños.

El motor es el mismo que acabo de probar así que las prestaciones son idénticas, pero hay un cambio importante a nivel dinámico: la suspensión es mucho más suave que la del ST-Line y eso se traduce en una amortiguación que se traga sin rechistar todos los baches, convirtiendo a este utilitario en un coche realmente cómodo. A cambio las oscilaciones de la carrocería son mucho más evidentes en curvas y se pierde algo de agilidad.

El Fiesta Vignale cuenta con tapicería de cuero y detalles exclusivos

Prueba Ford Fiesta Titanium 1.5 TDCi 120 CV

Tras la experiencia con la gasolina, paso a examinar una unidad con motor de gasóleo. Este propulsor incorpora un turbo de geometría variable para presumir de ser el diésel más potente que haya montado jamás un Fiesta. Su gran virtud es su polivalencia, ya que da prestaciones suficientes tanto en carretera como en ciudad siempre con unos consumos muy contenidos.

El motor TDCi suena más que el EcoBoost, pero aún así la sonoridad sigue siendo buena en comparación con otros modelos del segmento. Además no se perciben traqueteos ni vibraciones. Empuja muy bien desde bajas vueltas gracias a que el par máximo de 270 Nm está disponible desde sólo 1.750 rpm. Además de la versión de 120 CV, de esta mecánica hay una versión menos potente, con 85 CV, pero aunque cuesta 1.050 euros menos seguramente no sea tan satisfactoria.

Previsiblemente el acabado Titanium será uno de los más buscados en el Fiesta por su buena relación entre equipamiento de serie y precio. Refleja su propia personalidad a través de varios detalles cromados, unas llantas de 16 pulgadas específicas y una tapicería de tela con diseño exclusivo, entre otras cosas, para subrayar una imagen más elegante.

Conclusión

La larga experiencia de Ford con el Fiesta se hace notar. La nueva generación ha mantenido todo aquello que funcionaba bien en el modelo precedente, mejorando todo aquello que sí merecía la pena que tuviera una revisión. Una evolución muy bien pensada porque, no en vano, el Fiesta puede vanagloriarse de ser el utilitario más vendido de Europa y ese título honorífico no se consigue por casualidad.

El Fiesta 2017 ha mejorado la calidad general, la ergonomía interior y han crecido las opciones de personalización tal y como demanda el mercado. En habitabilidad es simplemente correcto pero la vida es más cómoda en su interior porque ha ampliado su equipamiento, especialmente en materia de conectividad y seguridad, e incluso sus versiones básicas son muy completas. En este sentido sólo se echa en falta la posibilidad de montar unos faros de xenón o LED, que sí están disponibles en algunos  de sus rivales.

Personalmente la mejor noticia es que el Fiesta ha mantenido sus excelentes cualidades dinámicas con retoques que le hacen ser uno de los mejores del segmento en este aspecto. En la gama mecánica me olvidaría de los motores más pequeños, ya que tanto el TDCi 120 como las distintas versiones del EcoBoost reportan muchas satisfacciones y son un acierto. Con un precio de partida de 15.045 euros, el nuevo Fiesta llegará a los concesionarios españoles en la segunda mitad de julio.

Nota: 8.1

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