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Prueba Ford Fiesta 2022 EcoBoost 125 CV, dinamismo utilitario

Prueba Ford Fiesta 2022 EcoBoost 125 CV, dinamismo utilitario
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El Ford Fiesta EcoBoost de 125 CV se presenta como la alternativa más lógica del catálogo
Alberto Pérez
Alberto Pérez23 min. lectura

Hemos puesto a prueba el rey de la gama Ford Fiesta: el motor EcoBoost de 125 CV y acabado ST-Line. Esta mecánica aporta la etiqueta ECO de la DGT sobre el parabrisas del utilitario que continúa presentando una de los mejores puestas a punto dinámicas de todo su segmento.

1976 fue el año de lanzamiento del primer Ford Fiesta. Desde entonces el modelo ha logrado cosechar innumerables hitos en todos los aspectos. Después de siete generaciones marcadas por altos niveles de ventas llega el lavado de cara del actual, el cual vio la luz el pasado año 2016. Este 2022 ha aterrizado en el mercado europeo la actualización que llega con un giro de tuerca en todos los aspectos: estético, tecnológico, mecánico y, sobre todo, dinámico.

Y no es que el Ford Fiesta “pre-restyling” necesitara de la mencionada vuelta de tuerca, pero bien es cierto que el modelo ha ganado muchos enteros con esta última actualización. ¿Mejor o peor? En lo estético no podemos hacer mención concisa de tal hecho ya que, como bien sabemos, hay tantos gustos como colores. En lo mecánico y dinámico: vamos a comprobarlo.

La zaga del Fiesta apenas ha sido modificada en este lavado de cara

Estética renovada

El nuevo Ford Fiesta ha conseguido diferenciarse de sobremanera de su versión precedente. En términos generales, no ha sido un importante salto evolutivo, sino más bien una actualización general para seguir gozando de buena salud en el mercado. En primer lugar, su frontal es completamente nuevo. La parrilla se torna algo más prominente y el histórico logotipo de Ford se sitúa ahora en el centro de la misma, en lugar de estar sobre el capó como lo hacía con anterioridad. También cobra un especial protagonismo la zona baja del parachoques, donde dependiendo del acabado escogido presentará unas líneas u otras. Mención aparte merecen sus nuevo grupos ópticos con tecnología LED, los cuales ejercen su labor de la misma manera en la que lucen estéticamente.

Esta puesta a punto continúa con la tendencia actual de hacer desaparecer las variantes de 3 puertas, pues el Ford Fiesta únicamente podrá adquirirse en España con su configuración de 5 accesos. En esta nueva puesta a punto, el utilitario americano ha recibido un nuevo acabado denominado Active y que le proporciona un aspecto más campero y capaz fuera del asfalto. Además de eso, el modelo sigue presentando otros acabados ya conocidos en la gama como el Trend, el ST-Line o el ST.

Si lanzamos nuestra mirada hacia el perfil del coche descubriremos una línea prácticamente idéntica a lo visto en la versión precedente, aunque con una parte frontal algo más angulosa. En el propio perfil encontramos diversas zonas muy musculadas y con unas líneas de tensión muy particulares. Las llantas, por su parte, han renovado su diseño en algunas de las opciones y ahora podemos contar con un tamaño de hasta 18 pulgadas o tapacubos para la versión más básica. La paleta de colores también se completa con un total de 6 tonos a escoger (gris, blanco, azul, negro, rojo o perla).

La mayor parte de las novedades se concentran en su zona frontal

Echando la vista más atrás vemos como su zaga continua prácticamente inalterada con respecto a la versión saliente. El apartado que ha recibido una nueva mejora, o un muy leve rediseño, han sido sus grupos ópticos, los cuales ahora muestran una firma lumínica más presente, así como un pequeño oscurecimiento del propio faro, algo que le proporciona ese toque algo más deportivo. En el resto de apartados esta zona continua intacta; sus logos y firmas siguen presente en sus mismos lugares, o la zona del bajo difusor se presenta más vistoso gracias al acabado ST-Line, algo que no sucede en otros niveles como el Trend de acceso.

A grandes rasgos, el Ford Fiesta sigue siendo el modelo más pequeño que actualmente comercializa la firma del óvalo en Europa. Sus cotas lo hacen entrar en el segmento B de pleno derecho: 4091 mm de longitud, 1.735 mm en su anchura y 1.487 mm para la altura. La distancia entre ejes se sitúa en los 2.493 mm, una cota de lo más apropiada para un vehículo de este tamaño. Como bien sabemos, esta última cifra será de gran importancia a la hora de ver qué tan espacioso es en el interior.

Pocos cambios en el habitáculo

No es que los chicos de Ford se hayan quebrado la cabeza especialmente a la hora de actualizar el diseño del habitáculo del Fiesta. Sus principales formas y apéndices continúan inamovibles con respecto a la versión precedente. Una de las mejoras recibidas en este lavado de cara para el Fiesta es que, por primera vez, de forma opcional podremos añadir el cuadro de instrumentos digital de 12,3 pulgadas. Este es el mismo que ya hemos conocido en otros modelos de la compañía, como el Ford Puma. Este panel digital nos presenta una capacidad de configuración normal, ya que podremos personalizar algunos parámetros que ver sobre ella, aunque no será posible situar en él el mapa de la navegación al completo (como si hacen otros fabricantes) o personalizar completamente qué datos concisos ver. Esta recibe diferentes interfaces según el modo de conducción escogido. En otro orden de cosas, esta presenta una luminosidad sobresaliente, así como una muy buena fluidez a la hora de navegar por los diferentes menús.

El interior tampoco ha sufrido cambios sustanciales más allá del panel digital de la instrumentación

En el centro del salpicadero se sitúa el panel táctil de información y entretenimiento, el cual no ofrece cambios con respecto a la variante previa. Sus menús continúan siendo muy simples e intuitivos y su fluidez es más que notable. Su tamaño es de 8 pulgadas e inserta el sistema SYNC 3.2 el cual es compatible con Android Auto y Apple CarPlay. Quizás en esta vuelta de tuerca al Fiesta le habría venido bien ganar algunas pulgadas extra o alguna renovación de sus menús pero, si algo funciona, ¿para qué cambiarlo?

Como decimos, el habitáculo del Fiesta permanece prácticamente inalterado en su totalidad. La habitabilidad en la primera fila de asientos es muy buena, ya que su anchura es más que correcta, así como sus asientos pueden adaptarse muy bien a múltiples tipos de fisionomías. En esta zona seguimos encontrando muchos huecos donde almacenar objetos, así como un puesto de carga inalámbrico para smartphones debajo del módulo de climatización. Opcionalmente podremos contar con asientos delanteros y volante calefactados, algo que será de agradecer cuando el invierno haga acto de presencia.

El Fiesta 2022 presenta un habitáculo idéntico a lo ya conocido aunque en esta ocasión incorpora el cuadro de instrumentos digital de 12,3 pulgadas que ya estrenó el Ford Puma.

En la segunda fila de asientos continuamos echando en falta algo más de habitabilidad, principalmente en anchura y altura, pues en el primer término será muy complicado que aquí viajen más de dos personas de talla normal (a pesar de que esta fila está homologada para 3 ocupantes) mientras que en su altura, personas de más de 1,75 metros rozarán con la cabeza en el techo. Adicionalmente, aquí no tenemos salidas de ventilación u otras comodidades como tomas de recarga móvil o reposabrazos central. Podríamos decir que las plazas traseras del Fiesta no son su mejor faceta.

Uno de los mayores "peros" del Fiesta es su habitabilidad en la segunda fila de asientos

Por último, el espacio de carga tampoco recibe una mejora sustancial, pues continua presentando un volumen mínimo de 311 litros que, para ocasiones de necesidad, podremos abatir la segunda fila de asientos en proporción 60:40 y adquirir así un volumen máximo de 1.093 litros. Como vemos, en términos generales, el Ford Fiesta apenas ha cambiado en esta actualización en lo referente al habitáculo, más allá de alguna nueva moldura en opción o cierto tapizado para sus asientos.

Mecánicas, acabados y precios

Como ya adelantamos anteriormente, la actualización del Ford Fiesta ha traído consigo la incorporación de un nuevo acabado denominado Active. Este eleva la suspensiones hasta el 18 mm con respecto a la versión Trend de acceso, así como incorpora una serie de apéndices propios, como un plástico negro alrededor de todo el bajo de la carrocería que le da ese toque tan característico y campero. También incorpora unas barras de techo y un difusor trasero específico.

Adicionalmente, el Fiesta incorpora en su catálogo los dos acabados ya conocidos, el Trend (de acceso) y el ST-Line, el cual proporciona ese toque más deportivo y capaz al pequeño utilitario. En el caso de este último, sus suspensiones y dirección presentan un tarado más rígido, sus muelles también rebajan la altura total en 10 mm con respecto a la variante de acceso a la gama.

El cambio manual debería ser obligatorio, ya que cambia por completo la percepción dinámica

Sobre sus mecánicas, el Ford Fiesta hace gala de promover exclusivamente bloques movidos por gasolina, dejando así de lado las antiguas variantes diésel que, por otro lado, eran unos auténticos “mecheros”, ya que eran capaces de bajar la media de consumo por debajo de los 4 litros sin apenas inmutarse. Ahora el Fiesta equipa un total de 4 bloques diferentes: un 1.1 de 75 CV para el acceso a la gama, un 1.0 EcoBoost de 125 CV (el más popular), un 1.0 EcoBoost de 155 CV y, por último y como joya de la corona, el 1.5 EcoBoost de 200 CV para la variante más deportiva bajo el sello ST.

En opción existe la posibilidad de adaptar el motor de 75 CV para que funcione con GLP. Las mecánicas EcoBoost (menos el ST) se pueden acoplar a una caja de cambios automática Powershift de doble embrague y 7 relaciones, además de a un sistema eléctrico de 48 voltios que le proporciona la ansiada etiqueta ECO de la DGT.

El Fiesta en los últimos años no ha gozado de presentarse particularmente como un vehículo económico y accesible, como si podrían ser otros competidores del segmento. Su precio arranca en los 20.300 euros de la variante de 75 CV y acabado Trend, mientras que el 1.0 EcoBoost de 125 CV con microhibridación hará lo propio desde los 22.200 euros. El siempre magnánimo Ford Fiesta ST eleva la factura final hasta los 29.600 euros. Todas estas cifras son sin ningún tipo de descuentos añadidos.

El acabado ST-Line nos deja con una carrocería rebajada en 10 mm con respecto al modelo de acceso

Prueba dinámica

Nuestra prueba dinámica viene protagonizada por el rey de la gama, el Ford Fiesta EcoBoost de 125 CV y acabado ST-Line. Estéticamente, nuestra unidad acogía el color azul metalizado, unas llantas de 18 pulgadas específicas del acabado, así como otros detalles interiores, tales como el techo solar practicable o el panel de instrumentación digital de nueva factura.

En primer lugar y como apunte inicial, he de decir que el Ford Fiesta siempre se ha caracterizado por ser el modelo con una de las mejores puesta a punto dinámica de todo su segmento. Esto, de primeras, ya lo hace todo un objeto de valía para aquellos que precisan de un coche práctico para el día a día, que no consuma mucho combustible, que porte la etiqueta ECO de la DGT y con el que pueda pasárselo bien en una ruta dominguera. Podríamos decir que el Fiesta es todo un filón para todo aquel que busque estas facetas en un coche.

Sin embargo, a pesar de sus muchos atributos positivos, el hecho de que el Fiesta proporcione ese toque dinámico tan diferencial y deportivo, puede llegar a ser algo que no convenza a aquellos que busquen un tacto más suave de sus elementos o algo más de espacio en las plazas traseras y maletero, para ello existen otras alternativas recomendables en el mercado. Pero continuemos con la prueba de este pequeño deportivo urbano.

El puesto de conducción tiene elevadas aspiraciones deportivas aunque su comodidad es alta

Y sí, podríamos catalogar al Fiesta así, como pequeño deportivo urbano, y es que su puesta a punto es tan buena que con solo unos pocos kilómetros recorridos ya puedes darte cuenta de lo que es capaz de hacer este coche; y no hablo exclusivamente de sus prestaciones, las cuales son mucho más comunes de lo que cabría imaginar, sino más bien de sus sensaciones. La dirección presenta un tarado más firme y transmisivo que en otros modelos de la competencia, así como su propia amortiguación que se ve influenciada por el propio acabado deportivo ST-Line.

Su caja de cambios se encuentra muy bien dirigida y, a grosso modo, podríamos decir que da gusto cambiar marchas. En términos generales, el Fiesta se mueve con maestría y agilidad sobre cualquier terreno donde lo situemos. En ciudad sus limitadas cotas y su buena sensación al volante, nos dejarán con unas más que buenas impresiones. Su consumo en este entorno no es excesivo, ya que este se moverá en torno a los 6.5 litros de media en un uso normal y ordinario, así como con el aire acondicionado activado. La visibilidad al exterior también es un punto a favor para el coche, ya que todos los ángulos los tendremos muy bien controlados desde la posición de conducción.

El Fiesta cuenta con tres modos de conducción que podremos cambiar a través de un botón específico situado sobre la consola central. Estos son: Sport, Normal y Eco. En el caso del Sport, su dirección se vuelve algo más rígida y el acelerador más sensible a los “apretones”; el Normal será el modo que más uso le demos, pues siempre que arranquemos el modelo, por defecto, se activará este modo. Al fin y al cabo no necesitarás más para el día a día, incluso si queremos sacarle partido a la deportividad del Fiesta no será necesario activar otros parámetros, pues el coche ya de por sí presenta múltiples credenciales para ser más que acertado en este aspecto. En el ECO todo se vuelve más suave, aunque en nuestro caso, con el cambio manual, el sistema no podrá interferir en tal hecho, por lo que sus capacidades no disminuyen de forma tan notable.

El aspecto dinámico del Fiesta ya es capaz de ganar muchos enteros

Dinámicamente el Fiesta continúa siendo imbatible dentro de su segmento

A bajas revoluciones, el Fiesta no es muy portentoso, sino que tendremos que esperar a alcanzar casi las 2.000 vueltas hasta que el Turbo haga su acto de presencia y podamos extraer todo el potencial del coche. Su par máximo se sitúa en los 210 Nm, el cual es bastante notable una vez pisamos el acelerador a un rango medio de revoluciones y que estará disponible desde las 1.750 revoluciones. En términos de aceleración, el Fiesta, al igual que la práctica totalidad de modelos utilitarios con un motor turbo, encontraremos un mínimo de retardo entre el momento de pisar el acelerador hasta que la reacción hace efecto en la mecánica, aunque sí lo he notado algo menos acusado que en otros modelos de la competencia como el actual SEAT Ibiza. Los 125 CV extraídos de su motor tricilíndrico serán entregados en su totalidad una vez el rango de revoluciones alcance el número seis.

Recordemos que esta es una mecánica que goza de la siempre querida etiqueta ECO de la DGT. Esto es gracias a un sistema de microhibridación ligera por batería de 48 voltios. Este dará al motor térmico un pequeño apoyo en momentos puntuales para así rebajar el consumo de gasolina y las emisiones de gases. Donde más notaremos su presencia será cuando circulemos a una velocidad estable y continua, pues este mencionado sistema nos aportará el conocido como “efecto vela” con el que podremos ahorrar combustible.

En el mencionado terreno de vías rápidas, el Fiesta EcoBoost de 125 CV podrá darnos unos consumos más que buenos, ya que rondando a velocidades legales podremos ver una media de alrededor de los 5 litros. Su habitáculo está bastante bien aislado contra ruidos externos, particularmente sobre el de rodadura y el de la mecánica; circulando a 120 km/h el aerodinámico sí hace acto de presencia de forma algo más acusada, aunque nada molesto en realidad. Por último, y ya que mencionamos el tema del sonido, el Fiesta puede equipar un sistema de altavoces firmado por Bang & Olufsen, el cual puede dar muchos placeres a los más melómanos. En caso de no querer escuchar música, el sonido del motor a medias y altas revoluciones es realmente atractivo, lejos de lo que podíamos oír en bloques tricilíndricos hasta hace pocos años.

El Fiesta demuestra que continúa a la cabeza de la dinámica dentro del segmento de los utilitarios

Conclusión

El Ford Fiesta se ha actualizado más que convenientemente para seguir siendo el rey de la categoría en muchos aspectos, como son la dinámica (principalmente), la estética (según gustos), la tecnología o la practicidad diaria. Por contrapartida seguimos encontrando un habitáculo algo más escaso de lo que nos gustaría para las plazas traseras, así como un maletero escaso. No obstante, el Fiesta continúa siendo un rival invencible en términos de diversión al volante y comodidad de uso, motivos más que suficientes.

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