Conduje el Mercedes Clase E diésel y me quedó claro si la fórmula tradicional sigue reinando en los viajes largos

Me he puesto a los mandos del Mercedes Clase E 220 d para comprobar si la fórmula de la vieja escuela, una gran berlina diésel, sigue teniendo sentido hoy en día a la hora de viajar. Es comodísimo y ultraeficiente aunque con algún «pero» a tener en cuenta.

Conduje el Mercedes Clase E diésel y me quedó claro si la fórmula tradicional sigue reinando en los viajes largos
El Clase E diésel es un viajero incansable

Publicado: 08/08/2026 08:00

20 min. lectura

En los tiempos que corren, donde los SUV parecen haber devorado prácticamente todo el mercado y donde el diésel recibe palos por todos lados, seguir ofreciendo una berlina tradicional de tres volúmenes es casi un acto de valentía. Pero Mercedes sabe perfectamente lo que hace con un coche como el Mercedes E 220 d. Hay un perfil de conductor muy fiel que sigue buscando viajar con la máxima elegancia, pagando lo justo por el combustible y con un centro de gravedad bajo que garantice un aplomo impecable en carretera.

Hablar del Mercedes Clase E no es hablar de un coche cualquiera dentro de la gama de la firma de la estrella. Estamos ante la columna vertebral de la marca, una saga con décadas de historia a sus espaldas que ha servido históricamente como la referencia absoluta de lo que debe ser una berlina ejecutiva. Es el modelo sobre el que Mercedes ha construido gran parte de su reputación mundial como fabricante de coches cómodos, duraderos y pensados para tragar miles de kilómetros sin inmutarse.

El paquete AMG Line exterior añade un paragolpes delantero con tomas de aire más grandes, llantas AMG, faldón trasero con embellecedores trapezoidales del tubo de escape y frenos sobredimensionados en el eje delantero

Tras pasar varios días conviviendo con el Mercedes E 220 d Berlina, recorriendo todo tipo de vías y probando todos sus gadgets tecnológicos, quería comprobar si esta berlina de representación sigue manteniendo intacta su corona o si tanta pantalla ha terminado por eclipsar lo que históricamente mejor sabía hacer, que no es otra cosa que devorar kilómetros con un nivel de confort estratosférico.

Al fin y al cabo, el modelo actual, conocido internamente como generación W214, nació con la difícil tarea de tender un puente entre la tradición analógica de las berlinas de toda la vida y la era digital hiperconectada y electrificada en la que estamos inmersos.

Si echamos un vistazo al exterior del nuevo Clase E nos encontramos con las proporciones clásicas que todos esperamos en una berlina de la marca alemana: un capó alargado, un habitáculo echado hacia atrás y un voladizo trasero suavemente redondeado. Para algunos, el diseño exterior resulta quizás un poco conservador y poco atrevido. Es indudablemente elegante y destila clase por los cuatro costados, pero no arriesga en exceso.

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La mayor novedad en el frontal la encontramos en la calandra tridimensional, que ahora va unida a los faros LED mediante una superficie en negro brillante a modo de panel que recuerda inequívocamente a la familia de modelos eléctricos de Mercedes. Además, la parrilla puede estar iluminada. ¿Tiene alguna utilidad práctica real? Francamente, ninguna. Pero hay que reconocer que por la noche le otorga una firma lumínica inconfundible y muy llamativa. Al fin y al cabo, cuando te compras un Mercedes también buscas ese toque de distinción y reconocimiento, ¿no?

Elementos expresivos como la firma lumínica trasera en forma de estrella indican que el Clase E quiere ser discreto pero no aburrido

En el perfil lateral llaman la atención las manillas de las puertas enrasadas en la carrocería, que emergen automáticamente cuando te acercas con la llave y que ayudan a afinar la aerodinámica. En la parte posterior, la trasera queda rematada con unos pilotos LED divididos en dos secciones cuyo diseño interior dibuja el motivo de la estrella de tres puntas. Es un detalle estético curioso.

El Clase E no escapa a la tendencia automovilística de que cada generación sea mucho más grande que la anterior y en este caso ha crecido hasta los 4,95 metros de longitud, 1,88 metros de anchura y 1,47 metros de altura. Se mete en el terreno que pertenecía al Clase S de hace unos años y así el coche impone por presencia en la carretera, manteniendo esa silueta señorial.

Equipamiento y sistema multimedia: una nave espacial fácil de entender

Si por fuera el coche peca de prudente, al abrir la puerta de la berlina alemana la sensación es la de dar un salto hacia el futuro. El salpicadero es un auténtico espectáculo tecnológico presidido por una gran superficie acristalada. Tienes la instrumentación digital de 12,3 pulgadas y una impresionante pantalla central de 14,4 pulgadas que ofrece una resolución gráfica sencillamente soberbia y una fluidez de respuesta impecable.

El habitáculo, muy bien rematado, es un espectáculo de pantallas y luces led

Lo mejor de todo es que, a pesar de concentrar una cantidad ingente de funciones y tecnología, el sistema operativo MBUX está tan bien estructurado que resulta muy intuitivo de manejar. No te abruma ni te exige hacer un máster para cambiar la emisora o poner el navegador.

Como extra por 528 € la navegación puede tener realidad aumentada proyectando en la pantalla la imagen de una cámara frontal añadiendo flechas flotantes, nombres de calles y números de portal. Además, si estás detenido en primera posición en un semáforo, enfoca la luz del mismo para que puedas esperar a que se ponga en verde sin tener que forzar la postura del cuello para mirar hacia arriba.

Si la enorme pantalla central te sabe a poco, de manera opcional por unos 1.874 € se puede optar por el MBUX Superscreen que añade una tercera pantalla de 12,3 pulgadas situada justo delante del acompañante. Esta pantalla permite al copiloto gestionar el equipo de sonido o ver películas en streaming durante la marcha. Tranquilo, cuenta con un filtro inteligente para que el conductor no se distraiga.

Con el MBUX Superscreen se añade una pantalla de 12,3 pulgadas para el pasajero

Está de moda entre las marcas premium, suena híper tecnológico y muy chic, pero te digo lo mismo que he contado otras veces que he probado coches con esta solución. Es un extra del que se puede prescindir. Al final del día, la realidad es que el acompañante acaba tirando del teléfono móvil por pura costumbre y la pantalla secundaria se queda de adorno.

Entre el catálogo de opcionales que sí recomiendo tener en cuenta está el paquete de confort acústico, que por un precio contenido de 333 € añade cristales laminados con aislamiento específico contra el calor y el ruido del viento y del motor. Además, para los sibaritas del sonido, el sistema de audio surround Burmester 4D de 1.452 € con 17 altavoces y 730 vatios es una auténtica delicia. No obstante, conviene aclarar que el equipo de sonido de serie ya hace un trabajo francamente bueno.

Si hay algo que no me ha gustado nada son los mandos táctiles del volante. Tienen una superficie muy pequeña, la respuesta al deslizar el pulgar es imprecisa y a veces cuesta horrores atinar con el volumen o con el control de crucero. Te ves obligado a pelearte constantemente con ellos.

La pantalla central es magnífica por calidad de imagen, fluidez y sencillez de uso

Respecto a los acabados, en la unidad de pruebas la consola central lucía un remate en madera natural de fresno negro de poros abiertos que me ha parecido un acierto total porque le da un toque de calidez sensacional frente al frío cristal de las pantallas.

También es un buen detalle la iluminación de ambiente personalizable con 64 colores que por la noche transforma por completo la atmósfera del interior. Para bañar de luz el interior, el techo solar practicable panorámico acentúa la sensación de espacio, aunque supone una suma considerable en la factura final por su elevado coste de 2.446 €.

Los asientos traseros del Clase E también son un gran lugar para viajar, salvo que vayas en la plaza central

En la segunda fila de asientos, dos adultos viajarán con un nivel de confort supremo, disfrutando de unas banquetas amplias, un mullido excelente y un ángulo de inclinación del respaldo ideal para echar una cabezada en trayectos largos. Hay mucho sitio para las piernas y es razonable para la cabeza llevando pasajeros de estatura media. La plaza central es casi testimonial, pensada para un uso muy ocasional.

La unidad probada montaba el sistema de climatización automática Thermatic de dos zonas que viene de serie pero si vas a llevar pasajeros atrás con frecuencia quizás te interese pagar los 1.176 € que cuesta la climatización Thermotronic de cuatro zonas, que permite a los ocupantes traseros regular su propia temperatura y flujo de aire de forma independiente.

En lo que respecta al maletero, la carrocería Berlina del E 220 d homologa unos muy generosos 540 litros de capacidad de carga con formas regulares y aprovechables además de proponer un espacio muy bien rematado. Caben de sobra varias maletas de gran tamaño y el equipaje de toda la familia para unas vacaciones.

Maletero enorme y una boca de carga razonablemente amplia para una carrocería de tres volúmenes

Diseñado para devorar kilómetros sin esfuerzo

Bajo el largo capó del E 220 d se esconde un motor diésel de cuatro cilindros y 2,0 litros que entrega 197 CV de potencia y un par motor de 440 Nm. Este bloque térmico está asistido por un sistema de hibridación ligera (MHEV) de 48 voltios, cuyo motor eléctrico aporta un apoyo puntual de 23 CV en fases de aceleración y arranque.

Gracias a la electrificación no solo permite lucir la codiciada etiqueta Eco de la DGT en el parabrisas, con todas las ventajas de movilidad urbana que ello conlleva en España, sino que además logra que el sistema de parada y arranque Start/Stop funcione de forma suave y que el funcionamiento en marcha sea muy fluido.

El motor está asociado a la transmisión automática 9G-Tronic de nueve velocidades. El funcionamiento de esta caja de cambios de convertidor de par es un prodigio de finura la mayor parte del tiempo. Las levas tras el volante permiten un manejo secuencial si queremos.

Las llantas AMG de 20 pulgadas, pintadas en negro con borde pulido, cuestan 1.935 €

En el apartado de chasis y amortiguación, de serie viene con el tren de rodaje Agility Control. El confort de marcha que ofrece este esquema pasivo es fantástico, filtrando las irregularidades del asfalto de manera intachable y proporcionando una pisada en autopista aplomada y segura.

Tras probar otros modelos de la marca, considero que la suspensión neumática opcional Airmatic aporta muchísimo al conjunto y merece enormemente la pena pagarla. Mientras que la suspensión de serie cumple con nota, la suspensión Airmatic eleva la comodidad a una categoría superior, aislando por completo la cabina y añadiendo una versatilidad de uso fantástica gracias a la posibilidad de variar la firmeza del amortiguador según el modo de conducción elegido.

De todos modos no esperes encontrarte con un coche de reacciones agiles o carácter deportivo para hacer tramos de montaña a ritmo endiablado. El Clase E es un coche que prioriza en todo momento el aislamiento, la compostura y el bienestar a bordo. La dirección es muy precisa pero bastante filtrada, la carrocería balancea lo justo si incrementas el ritmo en curva cerrada y los frenos responden con contundencia y un tacto de pedal progresivo. Su terreno natural son las grandes vías, donde ofrece un rodar tan majestuoso y descansado que hace que los viajes de cientos de kilómetros parezcan un simple paseo.

Gasta poco pero se mueve bien, el E 220 d pasa de 0 a 100 km/h en solo 7,6 segundos y tiene una velocidad punta de 238 km/h

Hablemos de cifras reales de consumo, porque es aquí donde el Clase E 220 d saca a relucir la verdadera genialidad de su mecánica diésel. Si realizas una conducción despreocupada, mezclando ciudad, vías rápidas y algún que otro pisotón al acelerador sin mirar el marcador, la media real se queda en torno a los 6 l/100 km. Ya está muy bien pero es que si te lo tomas con calma, activas el modo Eco y ruedas por carretera con tranquilidad respetando los límites, es facilísimo ver medias de consumo rondando los 5 l/100 km.

Estamos hablando de datos sencillamente sobresalientes para una berlina de casi cinco metros y cerca de dos toneladas de peso. Con un depósito de combustible de 66 litros de capacidad, superar los 1.000 kilómetros de autonomía sin parar a repostar es un objetivo que se logra con un margen desahogado. Puedes repostar en A Coruña y viajar a Murcia sin preocuparte de buscar una gasolinera por el camino.

Precio, pros y contras del Mercedes E 220 d Berlina

El Mercedes Clase E está a la venta en el mercado español con una tarifa de partida que arranca en los 65.400 € aproximadamente para sus versiones de acceso. Es una cifra que, teniendo en cuenta la carga tecnológica, la calidad interior y su capacidad de representación, me parece razonable y competitiva frente a sus rivales.

Como pasa habitualmente en las marcas premium alemanas, el problema llega cuando echas un vistazo a la jugosa lista de equipamiento opcional. Nuestra unidad de pruebas, tal y como estaba configurada en el catálogo oficial superaba los 90.000 €. Y lo peor es que aún quedaba margen en el configurador para seguir sumando miles de euros más sin despeinarse. El precio base seduce pero el coste de las opciones encarece la factura final de una forma desorbitada si te dejas llevar por los caprichos.

¿Merece la pena el nuevo Mercedes Clase E 220 d? La respuesta corta es un sí rotundo. Mercedes ha conseguido renovar su gran berlina de representación manteniendo intactos los pilares históricos que hicieron grande a esta saga, al tiempo que integra una carga digital de primer nivel que no desentona en absoluto.

Lo que realmente nos gusta
  • Consumos muy bajos y gran autonomía
  • Rodar silencioso y comodísimo para viajes largos
  • Sistema MBUX intuitivo, fluido y con pantallas de calidad
Lo que creemos que podría ser mejor
  • Mandos táctiles del volante, pequeños e imprecisos
  • Lista de extras aumenta el precio final notablemente
  • Diseño exterior sobrio y poco atrevido

El diseño exterior podría haber arriesgado un poco más, los mandos táctiles del volante son exasperantes en el día a día y la lista de extras exige echar números con calculadora en mano para no llevarse un susto en el concesionario. Pero cuando te pones al volante y enfilas la autopista todos esos inconvenientes pasan a un segundo plano.

El E 220 d es una invitación a viajar: perfecto para devorar kilómetros con el máximo confort sin tener que parar cada dos por tres a enchufar o repostar

El motor 220 d con hibridación ligera es un compendio de virtudes. Empuja con solvencia, ofrece la ventaja de la etiqueta Eco y registra unos consumos absurdamente bajos. El confort de marcha, la calidad de insonorización del habitáculo y la fluidez del sistema MBUX hacen que cada trayecto se convierta en una experiencia placentera y relajante.

Si eres de los que recorre decenas de miles de kilómetros al año por trabajo o placer y buscas una berlina cómoda, tecnológica y eficiente, con el Mercedes Clase E 220 d te sentirás es el rey de la carretera. Una compra redonda para devorar rutas sin fin.

Mercedes Clase E y sus rivales

P.V.P 64.97460.835

P.V.P 66.02455.933

P.V.P 63.41457.105

P.V.P 62.73757.115