Prueba Prueba Volkswagen Beetle Cabrio (III): Comportamiento, conclusiones y valoraciones

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La mecánica ha sido siempre la parte menos importante del Volkswagen Escarabajo. Originariamente los motores que se montaban apenas llegaban a los 30 caballos de potencia. Hoy en día la cifra parte de los 105 CV, llegando inclusive a alcanzar una potencia de 220 CV. Es decir, más de siete veces la original.

La parte mecánica siempre ha sido la parte menos reseñable del Escarabajo. Una de las condiciones originales, que ya te conté en la primera parte de la prueba, de las que dispuso el canciller alemán fue la sencillez y el ahorro. Debía tener la potencia y el rendimiento necesario para mover a una familia completa, a la vez que tener unos costes de mantenimiento extremadamente bajos. Durante décadas esos motores formaron, no solo parte del Tipo 1 original, sino que también de una serie de modelos que fue lanzando Volkswagen.


Las potencias del Beetle oscilan entre los 105 y los 220 CV, 4 motores conforman la gama 1 diésel y 3 gasolina

Esos propulsores forjaron los cimientos de la calidad y el rendimiento típicos de Volkswagen. Puede que los hubiera más potentes o más grandes, pero pocos, por no decir que ninguno le superaba en fiabilidad. De hecho aquellos primeros motores refrigerados por agua se instalaron en un amplio abanico de vehículos militares, muchos de los cuales tuvieron que luchar bajo las extremas condiciones del desierto en los Africa Korps. 

Obviamente los motores han evolucionado de manera significativa. De aquella potencia original de 25 CV derivada de motores bicilíndricos, hemos pasado a una serie de bloques turboalimentados de cuatro cilindros, diésel y gasolina. Sin embargo, aunque no lo pueda parecer, hay un vínculo que une a ambas épocas, y ese es sin lugar a dudas la confianza Volkswagen. Es Beetle Cabrio es un producto 100% típico de la marca, sobriedad eficiente. Es innegable la capacidad que tiene la marca alemana en fabricar modelos y motores de un rendimiento sensacional.

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En nuestro caso contamos con el siempre eficiente bloque diésel turboalimentado de 1,6 litros y 105 CV, asociado a un cambio manual de cinco velocidades. Este motor, que tantas veces hemos visto en un Volkswagen en los últimos años, ha sido sustituido recientemente por un dos litros de 110 CV. El cambio es tan mínimo que a pesar de haber un cambio significativo de cilindrada apenas se incrementa la potencia.

El motor trasero siempre ha condicionado el diseño del Escarabajo, aunque el motor ha pasado delante, el estilo se mantiene

Personalmente es un motor que conozco perfectamente, de hecho yo lo tengo en mi propio coche. El rendimiento no es asombroso, no es un motor que te pida ser exprimido hasta el último ciclo de su motor, todo lo contrario. Será tu fiel e inseparable amigo si lo tratas de una manera civilizada. Te llevará del punto A al punto B de forma relajada y con toda la confianza del mundo. Es un bloque motor hecho para durar, para rodar largas jornadas de ruta, incansable. Te rendirás tú antes que él.


El rendimiento no es extraordinario, pero suficiente para desenvolverse a la perfección en cualquier situación

Como decimos no es el mejor bloque para una conducción deportiva, esas capacidades quedan reservadas para las unidades más potentes de la gama, con 150 y 220 CV. No hay entorno en los que el Beetle no se encuentre a gusto. Por estrechas calles urbanas o por amplias carreteras rápidas es capaz de desenvolverse de la mejor manera posible. Los 1.485 kilogramos del coche pueden parecer muchos para un pequeño motor de esa cilindrada y potencia, sin embargo son más que suficientes para desenvolverse a la perfección. Solo en terrenos escarpados sufrirás más, debiendo hacer un mayor número de cambios.

Extrañamente los ingenieros y desarrolladores de Volkswagen han decidido asociar al motor con un cambio manual de cinco velocidades. Una elección rara, ya que lo más normal hubiera sido uno de seis. En lugar de una relación de cambio más corta, se ha optado por alargar los cambios reduciendo en una unidad de la transmisión. El resultado no tiene peros. Tanto el tacto, como los cambios en sí, son cortos y precisos. La aceleración y el empuje no son nada del otro mundo, pero vuelvo a repetir lo de antes, no está diseñado ni pensado para eso.

Las transmisiones automáticas de doble embrague, DSG, suponen un sobrecoste de entre 2.000 y 3.000 euros respecto a las manuales

El conjunto de motor y cambio es sumamente eficiente. Cabe destacar que la unidad probada no equipaba ningún elemento de ahorro, como el Start&Stop. Esto no se nota si realizamos trayectos por carreteras convencionales, donde se consiguen unas cifras excelentes cercanas a los 5 litros, durante la prueba la cifra quedó finalmente en 5,2 L/100 Km. Sin embargo será en los entornos urbanos donde más echemos de manos estas tecnologías, donde hablaremos de cifras cercanas y superiores a los 8 litros. Obviamente la nueva gama de motores para el Volkswagen Beetle corrige este problema, siendo más eficientes.

La unidad probada venía con el paquete Sport,  que llega acompañado del tren de rodaje deportivo. A pesar de ser una configuración más rígida que la habitual, nos encontramos con un equipo de suspensiones que copia perfectamente la mayor parte de las irregularidades de la calzada, filtrándose muy pocas al habitáculo, por lo que resulta cómodo. No será hasta el paso por curva donde notemos más los cambios del paquete deportivo, permitiendo tomarnos ciertas licencias, siempre sin pasarse, ya que el ESP actuará rápidamente.


El Beetle Cabrio se sentirá como pez en el agua en una soleada mañana de primavera, tú también

La eficacia de las suspensiones llega acompañada de la confianza del sistema de frenos. De serie, sin importar la versión, el Beetle llega con discos de freno en las cuatro ruedas. El conjunto, sin presentar una mordida drástica, son eficaces a más no poder. Desde un primer momento el pedal del freno transmite una intensidad de frenado correcta, pero no será hasta el último tercio del recorrido cuando notemos la zona más mordiente.

Conclusiones

No podemos olvidarnos del modelo original a la hora de hablar del Beetle. Obviamente existen muchas diferencias. Años de innovación, desarrollo y tecnología separan a ambos modelos, pero aún hoy podemos notar parte de la esencia que siempre ha rodeado al Escarabajo. Como ya contamos en la segunda parte de la prueba, la mayor parte de ella nos llega a través del diseño. Una línea simple y pura que rápidamente evoca a los años 60 y 70. Todo un universo de movimiento hippie y cultura Pop han hecho que el Beetle llegue a nuestros días.

La sobriedad es una de las características del 1.6 TDI, para encontrar más emoción y respuesta deberemos optar por más caballos

Ese aurea de libertad evocadora no llega al interior, donde se nos presenta un espacio moderno a la vez que clásico. El salpicadero, con la moldura del color de la carrocería es la pequeña licencia que se han tomado los diseñadores a la hora de crear el Beetle. Más allá no podemos apreciar ningún elemento compartido. Parte del concepto original (capacidad para dos adultos y tres niños) se ha perdido. Solamente dos adultos irán cómodos en el Beetle Cabrio. Las plazas traseras apenas son aprovechables, lo mismo que el maletero, que se queda corto más allá del día a día.

Sin embargo no podemos decir que esto sea algo extremadamente negativo. Es un cabrio, su diseño se ha llevado a cabo para que podamos sentir el aire en nuestra cara a la hora de circular. Mantener las medidas supone que algún elemento debe ser penalizado, y ese es el espacio. No es un coche práctico para una familia, es más bien un complemento de moda, un juguete moderno y de buen gusto que podrás lucir sea cual sea la situación y el momento. Un coche juvenil al fin y al cabo.

En términos de rendimiento, el Beetle destaca por la confianza que desprende. Como ya he dicho antes, es un producto típico de Volkswagen, sobrio, insípido para conducir, pero que te conquista por la eficacia con la que afronta cada situación. El 1.6 TDI de 105 CV es la opción menos potente que existe, su transmisión manual de cinco velocidades extiende los cambios más allá de lo necesario, haciendo que las prestaciones vayan en detrimento del consumo. Su manejo y conducción son de una simplicidad brutal, es solo cuestión de montarse y empezar a conducir. Te llevará donde desees sin inmutarse, sacando su mejor capacidad en carreteras abiertas, donde desata su carácter rodador.


No me cabe duda que la nota final hubiera sido más alta con un motor más prestacional

En conclusión, el Volkswagen Beetle ha llegado a nuestros días como uno de los coches más icónicos de todos los tiempos. Aunque muchas claves del original se han ido diluyendo con el paso del tiempo, han ido apareciendo otras cualidades que lo han compensado claramente. Tanto para el día a día, como para viajes en pareja, el nuevo Escarabajo es un amigo fiel. Sus precios, partiendo de los 20.830 euros, no son especialmente baratos, pero a fin de cuentas es el precio a pagar por un pedazo de historia, un diseño icónico y una conducción a prueba de cualquier circunstancia. Un complemento de moda al fin y al cabo.

Prueba Volkswagen Beetle Cabrio, índice de capítulos:

Nota: 7.4

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