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    Prueba Volkswagen Grand California 600, con la casa a cuestas (Con vídeo)

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    Llega la temporada estival. El veranito con su calor y su aroma a playa. Hay muchas formas de viajar en vacaciones, pero pocas de la manera que nos propone la Volkswagen Grand California 600. Una camper con todo para los más viajeros.

    Hay ganas de salir de casa, y más con el último año y medio que llevamos vivido. Las vacaciones estivales son ese momento del año donde viajar se vuelve prácticamente imprescindible. Buen tiempo, calorcito y una oferta turística y de recreo sin fin se ofrece ante nosotros. Hay muchos tipos de viajes o vacaciones, pero lo que ofrece la Volkswagen Grand California 600 es casi único. Un formato camper de grandes dimensiones. Una casa rodante con la que poder recorrer cada punto de nuestra geografía a tu aire. La probamos.

    Probamos la camper más grande de Volkswagen, la Grand California

    Volkswagen tiene un idilio con el mundo de las camper. Se podría decir que fueron ellos, de forma indirecta, los que las inventaron. La Volkswagen California es un mito, un icono del mundo de las caravanas. Las primeras unidades nacieron de la creatividad de muchos dueños de la T1 original. Los años 60 fueron el punto de inicio de una cultura cada vez más extensa. Volkswagen vio que había negocio en la camperización de sus furgonetas y el resto de la historia la conocemos todos.

    La Gran California nace de un affaire amoroso entre la California normal y la Volkswagen Crafter, el vehículo industrial ligero de la casa alemana. Ese rollo chungo nos presenta una camper de grandes dimensiones con una imagen muy atractiva. También se puede decir que es una California hormonada, pero igual esa denominación no llega a cubrir todo lo que ofrece. Hay dos versiones, la 600 basada en el chasis estándar de la Crafter y la Volkswagen Grand California 680, que emplea el chasis largo del vehículo industrial.

    La Volkswagen Grand California ofrece todas las comodidades de una casa sobre cuatro ruedas

    Las dimensiones de cualquiera de ellas son descomunales y nada discretas, pero en este caso me voy a centrar exclusivamente en el modelo 600, que es la que he probado y la que curiosamente resulta más lógica. Como venía diciendo, las medidas no son nada escuetas. Exteriormente alcanza los 5,99 metros de largo, 2 metros de ancho (sin espejos) y 2,97 metros de alto. Esa última cifra puede crecer hasta los 3,10 metros si incluimos elementos opcionales como el compresor del aire acondicionado o la antena parabólica.

    En un principio esas cifras asustan bastante. Incluso cuando la ves por primera vez te llama la atención el inmenso tamaño con el que se presenta. Lo más llamativo es la altura, pues la cabeza del conductor queda bastante lejos del tope superior de la Volkswagen Grand California, aunque también hay que reconocer que al poco rato te haces con el control y solo hay que tener cuidado al echar marcha atrás. Muy recomendable optar por la cámara trasera (310 euros), que esta unidad, incomprensiblemente, no traía consigo.

    Los alemanes han querido crear un diseño que nos recordara mucho a la California, y lo han conseguido. El aspecto está muy logrado y nos hace olvidar que estamos ante un furgón industrial adaptado. Las llantas, y sobre todo la pintura de dos colores hacen que nada más verla nos venga a la mente la Bulli original. No hay duda que es una de las camper más coquetas que te puedes encontrar por la carretera, pero hay truco. La pintura vale la friolera de 3.300 euros, puesto que de serie llega con un reluciente blanco industrial.

    Sus dimensiones no son nada discretas, pero su imagen es prácticamente única

    Lo que sí trae consigo de fábrica es el todo de Thule y las diferentes tomas y conexiones auxiliares que hay repartidas por toda la carrocería. En el lado derecho encontramos la toma de agua del depósito de aguas limpias con 110 litros de capacidad, a los que se suman 90 litros de aguas grises. En el lado izquierdo, y de detrás hacia delante, están: toma de luz (Tipo Mennekes), el depósito de aguas negras de tipo cassette y la salida de ventilación de la calefacción Truma de gas.

    Uno de los objetivos a la hora de crear la Grand California 600 era el de generar ese espacio hogareño, y como buena casa que precia ser las ventanas son indispensables. Sin contar con las ventanillas delanteras este pedazo de camper cuenta con cuatro ventanas y tres claraboyas. Una en la parte delantera, otra en la trasera y otra en el módulo del baño. Todo ello consigue generar esa sensación doméstica a la vez que permite refrigerar rápidamente el interior con una acusada corriente.

    Y ya que hablo del interior es hora de descubrir el secreto mejor guardado de la Volkswagen Grand California, y para no perdernos vamos a hacer el recorrido de detrás hacia delante. Los dos grandes portones traseros nos dan acceso a la zona de carga. Un amplio espacio que ofrece soluciones prácticas muy convenientes como prácticos armarios en la parte izquierda. En la derecha encontramos el armario para las dos bombonas de gas y el depósito del agua al cual no se tiene acceso. Ese depósito suministra agua limpia y potable al fregadero y a las dos duchas, una de ellas exterior que resulta de lo más práctica, pudiendo ser de agua caliente o fría.

    El acceso a la zona de carga es sencillo. Un espacio bien aprovechado y segmentado

    La versatilidad interior consigue que este espacio se destine principalmente a la carga de maletas, cajas, utensilios o lo que sea. Para separar este espacio del resto de la camper se pueden instalar dos paneles de madera. Si viajamos con objetos más grandes como bicicletas también es práctico, aunque para eso igual es mejor optar por el portabicicletas que Volkswagen nos incluye en la larga lista de elementos opcionales de esta Grand California.

    Encima de la zona de carga encontramos la cama principal. Una cama segmentada en tres partes que puede desplegarse y plegarse fácilmente. Para mí ha sido una de las grandes sorpresas pues, sinceramente, esperaba que resultara mucho más incómoda de lo que es. La estructura incluye unos muelles de plástico que soportan un colchón de goma espuma de ocho centímetros de grosor. No sabría explicarlo pero, aunque parezca incómoda la realidad es que no lo es en absoluto, pudiendo soportar el peso de dos adultos grandes sin problemas.

    Los creadores han procurado maximizar la zona de descanso y gracias a ello la cama ofrece unas medidas muy buenas: 1.36 metros de ancho por 1,93 de alto. Si superas el 1,8 de largo puede que te resulte algo incómodo porque estarás tocando la parte final con los pies y tendrás que dormir ligeramente encogido. A lo largo de la cama se distribuyen todos los armarios interiores de la Volkswagen Grand California. Unos cubículos tipo avión de pequeño tamaño que no solucionan muy bien el tema de la capacidad de carga. Esta parte podría estar mejor resuelta.

    La cama principal es insultantemente cómoda. Buenas medidas y buen soporte

    Avanzado por la Grand California lo siguiente que nos encontramos es el módulo de baño, elemento que para mí resulta indispensable. Se trata de un cubículo de apenas 82,5 centímetros en sus cuatro lados. No parece mucho, pero resulta más que suficiente incluso para mí, que no soy lo que se puede decir pequeño. Está muy aprovechado y cuenta con: lavabo, espejo, armarios, ducha e inodoro. Un váter Thetford muy común en el mundo camper. Conecta directamente con el depósito de aguas negras, y aunque sea un pelín estrecho cumple perfectamente su función.

    Al igual que el resto del interior, el baño está rematado en un inmaculado blanco que aporta una sensación de mayor amplitud. En realidad, el habitáculo de la Grand California parece ser mayor de lo que realmente es gracias a la luminosidad de tanta ventana y a que todo está construido en blanco. Si a eso le sumamos la gran altura, conde incluso pasajeros de más de 1.90 metros pueden estar sin tener que plegarse, debe reconocerse la buena labor de los camperizadores, que son otros que la propia Volkswagen, que ofrece todo esto desde fábrica. Algo que supone una clara ventaja.

    La puerta del baño abre directamente a la coqueta zona de cocina. Dometic proporciona un módulo de hogar con dos fogones de gas y un pequeño pero resolutivo fregadero, ambos cubiertos por cristales templados oscurecidos a modo placa de inducción. Bajo ellos se instalan diversos armarios y cajones para poder guardar todo el menaje de cocina, y una vez más se echa en falta algo más de espacio de almacenamiento, principalmente en la parte superior. La encimera puede crecer ligeramente gracias a una madera plegable en la parte derecha, y a un cajón extensible en el lado izquierdo. Repito, es pequeña, pero está muy bien aprovechada.

    El baño integrado ofrece todo lo que se pueda necesitar. Sin malos olores gracias a un filtro de aire

    A mano también encontramos la nevera. Un frigorífico de puerta deslizante con 70 litros de capacidad en dos bandejas y un congelador. Cuenta con cinco niveles de potencia y funciona realmente bien. Se instala en el extremo inferior por un sencillo motivo: su accesibilidad tanto desde el exterior de la camper como desde el interior. Gracias a ello, si estamos fuera, no tendremos que entrar para coger lo que necesitemos. Son pequeños detalles que marcan la diferencia.

    El pasillo, por llamarlo de alguna manera, de la Volkswagen Grand California no es especialmente ancho, para una persona y ya. Sin embargo, la zona de salón es muy amplia. La butaca trasera para dos pasajeros es cómoda, aunque puede resultar no tan cómoda en los viajes ya que el respaldo es muy recto y no hay nada de lujos como un reposabrazos. Gracias a un sistema de raíles podemos poner y quitar una inmensa mesa, blanca por supuesto, que permite que cuatro comensales estén realmente anchos.

    Las dos plazas adicionales son los propios asientos del conductor y el acompañante. Se giran 180 grados para poder crear ese salón familiar. La maniobra es sencilla, aunque hay que jugar con la longitud para no dar con el volante. Encima de ellos se instala la segunda de las camas de la Grand California, aunque opcionalmente y previo pago de 3.000 euros Volkswagen nos la quita poniendo en su lugar un inmenso espacio de almacenaje. Algo que resuelve el problema de la capacidad interior, aunque no creo que sea la mejor forma de hacerlo.

    Esta es una de las virtudes de la Volkswagen Grand California 600, que ofrece capacidad para cuatro pasajeros y cuatro durmientes. Por el contrario, la Grand California 680, a pesar de ser más grande, cuenta con cuatro asientos, pero solo pueden dormir dos de ellos en su interior. En lo que respecta a la cama superior, hay que reconocer que está pensada principalmente para niños. Con 1,22 metros de ancho y 1,60 metros de largo, los adultos tendrán que desplegar un pequeño extensor para llegar al 1,90 metro de largo. A pesar de contar con ese recurso, un adulto no se encontrará cómodo a no ser que sea pequeño.

    Cocina coqueta y bien aprovechada. Dos fogones y diversos armarios y cajones. Abajo la nevera

    Para ascender a esa cama supletoria se puede hacer de dos maneras. La primera de ellas es la clásica tipo California. Un poco de acrobacia con un pie en el banco trasero, otro en la encimera y un poco de impulso. La segunda opción, la más civilizada, es mediante una escalerilla plegable. Muy cómoda, pero con un inconveniente, instalada no permite la movilidad en el interior de la camper. Es un problema menor porque tan pronto se pone se quita sin mayor problema.

    Algo que no he comentado es que cada una de las ventanas de la Grand California y cada una de las claraboyas ofrece mosquitera y parasol. La puerta principal también cuenta con una inmensa mosquitera que impedirá la invasión de visitantes aéreos chupasangre. La parte peor resuelta, y una de las cosas que menos me han gustado, es el sistema que Volkswagen se ha inventado para tapar toda la zona de cabina. Unas telas imantadas se ponen y se quitan para crear una mayor intimidad interior además de para tapar la entrada de luz. Un recurso demasiado "manual" en una camper de este precio y esta categoría.

    Salvo pequeños detalles como los parasoles delanteros o la capacidad de almacenamiento, hay que reconocer que la Volkswagen Grand California 600 está muy bien pensada. Se ha tratado de dar un aroma muy hogareño a un vehículo industrial. Detalles como el suelo con ese efecto madera, los armarios blancos y la calidad de ejecución de algunos apartados hacen que estemos ante una camper muy bien resuelta y muy completa.

    La cama superior no es muy grande, pero resulta ideal para dos niños

    Todas las funcionalidades de la zona camper se manejan mediante un módulo de control táctil ubicado en una de las paredes exteriores del módulo de baño. Un display nos muestra una amplia variedad de información como nivel de agua potable y aguas grises, temperatura de la calefacción, podemos ajustar la temperatura a la que queremos el agua de la ducha (indispensable contar con gas), el nivel de carga de la batería auxiliar, además de poder ajustar las luces exteriores e interior, activar el modo camping o también cambiar el color de la luz ambiental con cuatro colores diferentes.

    Repartido por todo el interior se ofrecen diferentes tomas USB y enchufes de 220 voltios. Para que estos vayan es indispensable tener la Gran California conectada a una toma de corriente mediante el cable Mennekes de la parte exterior izquierda. Ya que no tiene un inversor estas tomas solo funcionan con ayuda externa. El resto sí que puede tirar de la batería, así como la bomba del agua, la nevera o las luces. Esta pila auxiliar tiene posibilidad de alimentar a la camper durante un par de días, pero es necesario recargarla para extender su vida útil.

    La calefacción puede funcionar por gas, electricidad u, opcionalmente, mediante el propio depósito diésel de la Grand California

    Se puede hacer de varias maneras. La primera es conectando la camper a la toma de luz que ya he comentado. La segunda es mediante el motor de combustión de la propia Grand California, cuenta con un botón específico que permite recargar la batería mientras se circula, aunque eso supone elevar el consumo. Y por último mediante un panel solar opcional de 104 W con un coste de 1.995 euros. Se instala en la parte frontal sobre la cabina principal, y es un sistema práctico para poder independizarse de los enchufes si queremos hacer vida fuera de los campings.

    Este solo es uno de los muchos detalles opcionales que la Volkswagen Grand California puede incluir. La lista de detalles es muy larga, pero merece la pena reconocer algunos como: faros de LED, conectividad para dispositivos móviles, calefacción en los asientos delanteros, televisión por satélite, bola de remolque, cámara de aparcamiento, sistema de aire acondicionado, WIFI, y un discreto, pero completo equipo de asistentes a la conducción tales como el asistente de mantenimiento de carril, el control de crucero adaptativo y el sistema de aparcamiento asistido con sensores delanteros, posteriores y laterales.

    Desde el módulo de control podemos controlar todas las funciones de la parte camper

    El hecho de que sea la propia Volkswagen la que se encarga la camperización de la Crafter permite que la unión entre camper y vehículo esté muy lograda. A la hora de conducir este pedazo de casa rodante hay que reconocer que se hace de una forma muy natural. Salvo por las medidas, la sensación es la de estar conduciendo un vehículo normal y corriente. El radio de giro es muy bueno, algo que se agradece al maniobrar, y gracias a unos espejos muy grandes podemos tener buen control de las zonas laterales y los ángulos muertos.

    La Volkswagen Grand California 600 solo se sirve con un motor. Se trata de un bloque diésel de cuatro cilindros y dos litros turboalimentado que entrega 177 caballos de potencia y 410 Nm de par motor. Acoplado al motor encontramos una caja de cambios automática de ocho velocidades que trabaja perfectamente para aportar comodidad y respuesta. La versión 600 solo carece de un sistema de tracción total 4Motion que sí ofrece la 680, algo que podría resultar muy interesante para los más aventureros.

    Como ya digo, en marcha es muy normal. Salvo por los ruidos de rodadura, aerodinámicos y los típicos grillos de la zona camper, la Grand California puede rodar como cualquier otro turismo. Su motor le da la respuesta necesaria para solventar las situaciones más peliagudas, y es capaz de viajar a ritmos legales sin problemas y sin excesos de consumo. Oficialmente Volkswagen anuncia un consumo medio de 11,4 litros, pero en mi caso, tras más de 1.000 kilómetros recorridos el consumo medio se ha quedado en los 10,2 litros a los 100 kilómetros. Un dato extraordinario que nos permite una autonomía aproximada de 650 kilómetros.

    Generoso espacio de salón con capacidad suficiente para cuatro pasajeros

    El coste es, para mí, el mayor problema de la Volkswagen Grand California 600. Su precio de salida es de 82.075 euros, sin ofertas o promociones. Ten en cuenta que esa cantidad sube rápidamente en cuanto empiezas a meter detalles aquí y allí. Es fácil que la cifra final supere los 90.000 mil euros, como pasa con la unidad de pruebas. Si echamos un vistazo a modelos rivales dentro de la categoría vemos que la camper alemana es de las más caras, algo que habrá que tener en cuenta.

    Conclusiones

    El mundo camper está en alza en nuestro país. Las caravanas o autocaravanas cada vez conquistan a más viajeros que buscan la libertad única que solo este tipo de vehículos es capaz de entregar. La Volkswagen Grand California 600 se presenta como una alterativa diferente a lo que vemos habitualmente en la industria. Un vehículo industrial perfectamente adaptado de fábrica que ofrece todas las comodidades típicas de una casa rodante.

    Su imagen, su comodidad, su módulo de baño y su comportamiento son sus grandes armas. Por el contrario, también presenta algunos defectos como el alto precio de venta, la escasa cantidad de armarios interiores y las reducidas dimensiones de la cama superior. En líneas generales debo reconocer que sus ventajas suplen perfectamente sus carencias, y que se postula como una alternativa ideal para los caravanistas que quieren disfrutar de momentos únicos y diferentes.

    Mucha soltura para una camper de este tamaño. Buen motor y perfectos consumos
    Prueba Volkswagen Grand California 600, con la casa a cuestas (Con vídeo)