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    Prueba Volkswagen Polo 2022, sofisticación urbana

    Prueba Volkswagen Polo 2022, sofisticación urbana
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    Oscar Magro
    Oscar Magro12 min. lectura

    Es más sofisticado que la mayoría de sus rivales, presume de tecnología, resulta espacioso y versátil en el día a día pero todo ello tiene un precio que no resulta barato. Probamos el actualizado Volkswagen Polo para examinar cómo le han sentado las mejoras.

    El Volkswagen Polo es uno de los modelos más emblemáticos de la marca alemana. Tres casi medio siglo de vida y seis generaciones se ha ganado un puesto de honor en la historia automovilística pero el mercado es caprichoso y su evolución ha ido provocando que el popular utilitario esté en sus horas más bajas. De hecho, la última actualización del Polo ha pasado casi de puntillas.

    Con el facelift, el utilitario alemán luce más moderno y refinado

    El Polo ha pasado de ser uno de los pilares clave en la gama del fabricante alemán a estar en segundo plano tras el desembarco de la armada SUV de Volkswagen en el segmento B. Las ventas de crossovers urbanos no paran de crecer y el fabricante de Wolfsburgo quiere captar a la clientela con la presencia de hasta tres opciones en la gama representadas por el T-Cross, el T-Roc y el nuevo Taigo. Precisamente este último, con una imagen más dinámica gracias a su formato SUV coupé, puede rematar el futuro del Polo.

    Sería una pena porque el presente evidencia que el nuevo Polo 2022 es una de las mejores opciones del enormemente competido segmento B. En su facelift ha adoptado unos retoques cosméticos para dotar a este urbanita de 4,07 m de longitud de una imagen en consonancia a los últimos lanzamientos de Volkswagen.

    Comparte plataforma con el SEAT Ibiza, el Skoda Fabia y el Audi A1 Sportback, pero el Polo tiene una imagen propia sobria y moderna. El renovado utilitario alemán por primera vez puede equipar unos faros Matrix Led IQ.Light que además vienen acompañados de acompañados de una tira led que atraviesa todo el frontal uniendo ambos grupos ópticos, un detalle de estilo heredado del Volkswagen Golf.

    El diseño de los pilotos traseros es uno de los cambios exteriores más notables del nuevo Polo

    Los pilotos traseros led también han sido rediseñados siendo ahora de dos piezas y estirados hacia el centro además de adquirir intermitentes dinámicos. Igualmente los paragolpes lucen un nuevo diseño y se ofrecen nuevos estilos para las llantas de aleación que van desde las 15 a las 17 pulgadas. No son cambios profundos pero es innegable que el lavado de cara le ha sentado muy bien.

    Más tecnológico

    En el interior las novedades se centran en el apartado tecnológico más que en el cosmético. Por ejemplo, el renovado Polo incorpora de serie un cuadro de instrumentos totalmente digital con pantalla de 8 o 10,25 pulgadas, dependiendo del acabado. El más grande permite varias opciones de configuración de la información visualizada.

    De serie o en opción también puede disfrutar de acceso y arranque sin llaves, reposabrazos central delantero con ajuste de longitud y hueco portaobjetos, dos tomas USB-C, conector de 12 V, base carga inalámbrica para smartphones, sistema de sonido Beats Audio con subwoofer y una potencia total de 300 W, asientos delanteros calefactados, techo solar practicable o climatizador bizona con panel táctil.

    La cabina es una de las más espaciosas y prácticas del segmento B

    En el centro del salpicadero el alemán da cabida al sistema multimedia Discover Pro con pantalla táctil de 9,2 pulgadas. Está integrado en la consola pero a la misma altura que la instrumentación así que no hay que desviar demasiado la mirada para operar en ella. El sistema cuenta con conectividad con Android Auto y Apple Carplay y funciones como el control gestual.

    En esta renovación del Polo también se ha aprovechado a mejorar la calidad de los materiales que componen la cabina, algo que me pareció claramente mejorable en el modelo precedente teniendo en cuenta el precio de este coche. Ahora hay más superficies de tacto gomoso si bien la cara principal del salpicadero sigue presidida por una gran pieza de plástico; los ajustes son buenos y los asientos resultan confortables y mullidos. No nos va a dejar con la boca abierta pero no hay que olvidar que estamos en el segmento B.

    En la parte posterior Volkswagen ha aprovechado muy bien la habitabilidad y el Polo es uno de los utilitarios que más espacio brinda a las plazas traseras dando cabida a pasajeros de hasta 1,85 m de estatura sin agobios. Estos pasajeros disfrutarán de dos tomas USB-C para recargar dispositivos electrónicos durante los viajes.

    El Polo disfruta de un espacio de carga generoso

    El modelo fabricado en Navarra no solo tiene mucho espacio para los pasajeros sino también para la carga lo que le garantiza una magnífica versatilidad de uso. Cuenta con un maletero de 351 litros de capacidad, siendo uno de los más grandes de la categoría. El único modelo de este segmento que es claramente superior en este aspecto es su hermano el Skoda Fabia (380 litros). La base de carga se puede colocar a dos alturas y se pueden abatir los respaldos traseros es una proporción 60:40 para obtener hasta 1.125 litros de volumen.

    Sin electrificación

    La gama de motores es muy reducida con un único bloque tricilíndrico de gasolina 1.0 TSI que está disponible con dos niveles de potencia. Como opción de acceso se propone la variante de 95 CV que se puede vincular a un cambio manual de cinco marchas o a una caja automática de doble embrague DSG de 7 velocidades aunque la mayor parte de las ventas recaerán sobre la versión de 110 CV sólo disponible con DSG.

    El sistema multimedia es sencillo e intuitivo de manejar

    Es esa variante TSI 110 DSG con la que hemos tenido ocasión de convivir durante unos días. Es una buena opción porque desarrolla unas prestaciones adecuadas manteniendo un consumo de combustible razonable: durante ese tiempo el consumo medio que he obtenido ha sido de 6,0 l/100 km, una cifra normal en esta categoría.

    El paquete de equipamiento imprescindible para los que quieran el mayor rendimiento dinámico cuesta muy poco e incluye una suspensión deportiva que rebaja la altura libre al suelo de la carrocería en 15 mm, añade el bloqueo electrónico del diferencial XDS y ofrece el sistema de selección de modos de conducción. Este pack lo equipaba la unidad de pruebas.

    Tenía mis dudas de si una amortiguación más rígida entrañaría una pérdida de confort, algo que suele pasar con los paquetes deportivos. Sin embargo Volkswagen no ha querido ser muy radical en este aspecto y la firmeza de la suspensión rebajada es muy acertada porque resulta suficiente para contener los balanceos acusados de la carrocería pero a la vez neutralizar los impactos provocados por badenes o carreteras en mal estado. A esta comodidad también ayuda el hecho de no haber calzado llantas de un diámetro absurdamente grande y montar las opcionales de 17 pulgadas que son más que suficiente.

    La instrumentación digital con pantalla de 10,25 pulgadas proporciona una calidad de imagen magnífica

    Con esta configuración de suspensión y llanta, el Polo se mueve muy bien, transmite mucho aplomo y tiene tacto de coche grande. La caja automática DSG no es un prodigio de rapidez pero muestra una gran suavidad y es el complemento perfecto para hacer los trayectos muy agradables incluso en los atascos diarios en hora punta. Además el habitáculo está bien aislado resultando más silencioso que un SEAT Ibiza, por ejemplo.

    El alemán también aumenta su dotación de seguridad y asistentes. Entre otros, el pequeño urbanita incluye el sistema Front Assist de frenada de emergencia, el control de crucero adaptativo, el sistema de mantenimiento de carril Lane Assist, el asistente Travel Assist que automáticamente mantiene al vehículo centrado en el carril y guarda la distancia de seguridad con el vehículo precedente, sistema de reconocimiento de señales de tráfico, el asistente de estacionamiento Park Pilot o un airbag central instalado entre los dos asientos delanteros para proteger a los ocupantes de estas plazas en caso de colisión lateral.

    Ojo al precio de las versiones más completas y equipadas, pueden superar los 30.000 euros como es el caso de la unidad de pruebas

    Espacioso, cómodo y versátil, el Polo cumple todos los requisitos deseables en un utilitario. El alemán ya era uno de los mejores coches del mercado en su segmento y al recibir un aspecto más moderno y ampliar su equipamiento le sirve para consolidarse como una de las opciones más apetecibles dentro de la categoría aunque su precio también le sitúa en la parte alta respecto a sus rivales.

    El nuevo Volkswagen Polo está a la venta desde 20.095 euros, un precio bastante costoso pero que se puede rebajar acogiéndose a la financiación ofrecida por la marca. Está disponible con los acabados Life y R-Line, además del inminente y ansiado GTI. El Polo GTI 2022 juega en otra liga al dar vida a un motor 2.0 TSI de 207 CV pero todavía no está a la venta en España aunque no debería tardar en llegar.

    Prueba Volkswagen Polo 2022, sofisticación urbana