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Los cambios de rasantes son muy habituales en las carreteras y plantean algunas complicaciones a tener en cuenta por el conductor. Te explicamos qué son, cómo debes actuar en uno y qué señales te ayudan a identificarlos.

Si eres conductor, ya conoces de sobra los cambios de rasante, una especie de montaña rusa de carretera que puede ser más o menos ‘intimidante’.
Pero, por si no has conducido nunca y tienes curiosidad o vas a sacarte el carnet de conducir, vamos a contarte los aspectos importantes a tener en cuenta en un cambio de rasante.
Según la Real Academia Española (RAE), un rasante es la línea que representa el nivel en que ha de quedar un desmonte o terraplén en una obra o carretera.
De esto podemos deducir que un cambio de rasante es una alteración en la pendiente o inclinación de dicha carretera. O, dicho de un modo más gráfica, una vía que sube y baja y, por tanto, limita o amplía la visibilidad del conductor con respecto a lo que tiene delante.
Teniendo esto en cuenta, existen dos tipos de cambio de rasante:

Los cambios de inclinación de la carretera no siempre son evidentes, pero sí suficientes como para restar visibilidad. Esto es algo que siempre hay que tener en cuanta a la hora de adelantar en carretera convencional, ya que puede ocurrir que no veamos al vehículo que circula en sentido contrario hasta que se nos echa encima.
Por tanto, el adelantamiento está prohibido en un cambio de rasante y así queda reflejado con señalización vertical (señales) u horizontal (línea continua en el asfalto).
Sin embargo, no son pocos los cambios de rasante mal señalizados en España, por lo que conviene comprobar visualmente que, efectivamente, es seguro adelantar antes de iniciar la maniobra.
El Reglamento de Circulación prohíbe parar o estacionar en un cambio de rasante de visibilidad reducida, por muy espacioso que sea el arcén. Del mismo modo, también queda prohibida la realización de maniobras que puedan poner en peligro la seguridad vial por esa misma razón.
En caso de no cumplir con estas normas, la DGT nos puede multar con la retirada de cuatro puntos del carnet de conducir y entre 200 y 400 euros.
La DGT no dispone de una señal específica para indicar un cambio de rasante, por lo que recurre a las señales de peligro o prohibición de adelantamiento, giros, etc.

Además, existen tres señales, la 15, 15a y 15b, que pueden llegar a confundirse con una señal de cambio de rasante. Pero en realidad lo que indican es firme irregular en la vía, badén o resalto.

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