El reto oculto de la F1 de 2026 que puede importar incluso más que el motor: “La mayoría no lo logrará”

El reglamento técnico de la Fórmula 1 de 2026 plantea un desafío técnico del que no se habla mucho, pero que esconde varias décimas por vuelta. Y muchos dan por hecho que será imposible de superar en las primeras carreras.

El reto oculto de la F1 de 2026 que puede importar incluso más que el motor: “La mayoría no lo logrará”
Una maqueta del Audi de Fórmula 1 para 2026

Publicado: 13/01/2026 11:00

6 min. lectura

De cara al comienzo de la nueva etapa reglamentaria que la Fórmula 1 estrena este año, son varios los temas habituales de conservación. Algunos monopolizan prácticamente por completo los debates y las especulaciones: la unidad de potencia y la gestión de la energía eléctrica o la aerodinámica que acaba con la era del efecto suelo.

También se ha hablado de los combustibles sostenibles, aunque en menor medida. En cambio, otros aspectos están pasando más desapercibidos, como el de los frenos o el límite de peso.

«En la normativa anterior los equipos inicialmente tenían entre 10 y 20 kg de sobrepeso»

Una tendencia que había que cortar

En la etapa anterior de los monoplazas con efecto suelo, el peso de los mismos ha ido creciendo hasta situarse en un mínimo de 800 kilogramos.

Una cifra que contrasta y mucho con los 600 kg. de la temporada 2001, y que se debe principalmente al progresivo aumento de tamaño (tanto en coches como en neumáticos), la llegada de las unidades de potencia híbridas y el incremento de la seguridad.

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Fernando Alonso, que debutó en aquella temporada 2001, ha expresado en varias ocasiones que los monoplazas actuales son menos divertidos de conducir a consecuencia de su peso y tamaño.

Opinión que muchos de sus colegas comparten y que obligaron a la FIA a invertir la tendencia de aumento de peso de cara al nuevo reglamento. Así, en 2026, este deberá ser de 768 kilogramos, 32 menos que en 2025.

Los Fórmula 1 de 2026 serán 32 kilogramos más ligeros, pero seguirán siendo mucho más pesados que los monoplazas previos a la era híbrida.

Coches menos pesados… en teoría

Sin embargo, no va a ser tan sencillo como pudiera pensarse, pues los tiempos en los que los equipos diseñaban monoplazas más ligeros para posteriormente cumplir la normativa del peso mínimo con lastres colocados a su conveniencia han quedado atrás.

En 2026, pocos monoplazas -si es que alguno lo consigue- llegarán al peso mínimo, por lo que quien gane esta batalla oculta disfrutará de varias décimas por vuelta de ventaja sobre sus rivales.

A modo de referencia, se estima que 10 kilogramos de peso constituyen entre tres y cuatro décimas por vuelta de tiempo, dependiendo del circuito. Y James Vowles vaticina que «la mayoría [de los coches] tendrá sobrepeso».

Eso sí, el director del equipo Williams añade que los 768 kilogramos son «un objetivo muy ambicioso, pero manejable. Es una cifra que preveo que estará en un nivel razonable en cinco o 10 meses, así que estoy tranquilo».

Por su parte, Andrew Shovlin refrenda que «el peso es un gran desafío. El límite no se estableció sumando componentes, simplemente se impuso. Es mucho más económico reducir el peso antes de fabricar las piezas que después de que los coches estén fabricados y el stock esté en circulación».

El director de ingeniería de Mercedes recuerda que «en la normativa anterior los equipos inicialmente tenían entre 10 y 20 kg de sobrepeso, lo cual resulta costoso e interfiere en el desarrollo. Nuestro objetivo es empezar lo más cerca posible del límite».

La FIA busca soluciones

De cara al nuevo periodo reglamentario, inicialmente previsto entre 2026 y 2030, los equipos tendrán que lidiar con estas reglas y limitaciones. Pero la FIA quiere encontrar el modo de aligerar sustancialmente los monoplazas a medio plazo.

Nikolas Tombazis, director de monoplazas de dicho organismo, admite que «a todos nos gustaría que los monoplazas fueran mucho más ligeros. Algunas de las soluciones que se están planteando [en cuanto a los futuros sistemas de propulsión] darían lugar a monoplazas significativamente más ligeros, que es lo que todos deseamos».

El ingeniero griego hace referencia de forma implícita a la intención de la Fórmula 1 de volver a los motores de combustión V10 impulsados con combustibles sostenibles, lo que permitiría una drástica reducción del peso a través de la supresión de la parte eléctrica de las unidades de potencia, incluidas las pesadas baterías.

De momento, esto queda descartado para antes de 2028, ya que tanto la FIA como la F1 buscan «un equilibrio entre las finanzas, la libertad tecnológica, la vanguardia de la Fórmula 1, las consideraciones medioambientales y la emoción».

«Podemos intentar anular algunos de los aspectos dimensionales de los coches, pero tiene que ser posible volver a un coche que sea más simple que el actual», concluye Tombazis.

Así las cosas, la Fórmula 1 se encamina hacia un reto muy visible en 2026: las nuevas unidades de potencia. Mientras, el desafío oculto del peso mínimo amenaza con tomar incluso más importancia en lo que al rendimiento se refiere.

Fuente: Motorsport.com

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