El Gran Premio de Abu Dhabi se celebra en el circuito Yas Marina, una de las instalaciones mas impresionantes de las que visita el Mundial de
F1 en toda la temporada. Con un aforo de solo 50.000 espectadores, el circuito es una
faraónica obra de ingeniería que incluso cuenta con un sofisticado hotel de máximo lujo
bajo el que pasa la pista.
Se trata de un trazado de 5.554 metros de longitud que presenta una superficie
completamente lisa y que no tiene un asfalto demasiado abrasivo y requiere una carga
aerodinámica media. A consecuencia de ello, Pirelli suele suministrar los compuestos medio y blando.
En el primer sector del circuito se suceden una serie de curvas rápidas
que terminan en el séptimo giro, de apenas 70 km/h, antes de afrontar la larga recta,
una de las de mayor longitud de toda la temporada y en la que se llegan a superar los
320 km/h ya que los monoplazas aguantan con el acelerador a fondo durante casi 15
segundos y los neumáticos sufren fuerzas de hasta 800 kilos de presión debido a la carga
aerodinámica.
Este segundo sector es, sin lugar a dudas, el mas rápido del
trazado y termina en la curva 11, momento en el que empieza un complejo 'laberinto' de
curvas más lentas. Los neumáticos llegan a soportar hasta 4g de fuerza lateral en el primer tramo del
circuito, en la curva 11. Al final de la segunda recta mas grande de Yas Marina, la fuerza
de frenado llega a ser de 5g y la temperatura de las gomas alcanza los 120 grados.
Otros de los factores relevantes es que el GP de Abu Dabi arranca al atardecer y termina caída la noche bajo los focos y la espectacular
iluminación de Yas Marina, lo que provoca una bajada de temperatura que también
condiciona las diferentes estrategias de los equipos.