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    El tsunami arranca con Honda

    Masashi Yamamoto, máximo responsable de Honda en la Fórmula 1.Red Bull Content Pool

    El último teléfono de Apple, el iPhone nosecuantos, tiene tres objetivos en su cámara de fotos. Si con ese dispositivo se hiciera una foto con el teleobjetivo hoy, jornada del anuncio de la marcha de Honda, saldría que un motorista se pira, algo que pasa desde el inicio de los tiempos.

    Si se abre más el angular, se ve a dos equipos, Red Bull y Alpha Tauri, tirados y sin motor al acabar el año próximo… pero si se activa en super gran angular la foto adquiere un aspecto aún peor, más complicado y que da avisos del oleaje que viene de camino en un tsunami que puede desbaratarlo todo.

    Hay dos teorías: una, que Chase Carey ha visto venir la mala leche con la que viene la hipermarea y ha puesto pies en polvorosa. Y dos, que Stefano Domenicali ha firmado para ser la nueva cabeza visible porque estando fuera de la Fórmula 1 no sabía nada de esto. Aún no le han dado ni la camisa con el logo y ya tiene que torear un marrón del quince… o más de un marrón.

    La era híbrida se creó con la finalidad de que los fabricantes metieran los pies en el charco sin tener que montar escuderías

    Y es que el anuncio de marcha por parte de Honda es solo una parte de la imagen que obtuvimos con el iPhone del primer párrafo. Los japoneses llegaron con frases rimbombantes, maletas repletas de dinero, y una ambición desmedida con el aspecto, vistas sus jugadas, que desconocían por completo la leonera en la que se estaban metiendo. Tras gastar una cifra que bien podría superar con amplitud los mil millones de euros, los japos recogen los bártulos sin título alguno, pero con un puñado de victorias a manos de Red Bull y al menos una de parte de AlphaTauri. Pueden haber sido los trofeos más caros de la historia de la especialidad, pocos los echarán de menos, y es más lo que simboliza su marcha que su ausencia en el paddock lo que en verdad pesa.

    La era híbrida se creó con varias ideas en mente, y una fue la de abrir la apetencia de motoristas y fabricantes con la finalidad última de que metieran los pies en el charco sin tener que montar escuderías, que siempre será más caro. Ni Hyundai, ni Kia, ni Toyota, ni Ford, ni los deseados Volkswagen… sólo Honda picó en el anzuelo. Tras seis años en la categoría el motor del sol naciente se hace el harakiri y pliega unas costosísimas velas. Con un ojo puesto en la F1, los del MotoGP deben estar inquietos cual pavo en Navidad.

    El siguiente botoncito en el iPhone es el del angular. Permite ver más espacio a los lados y se puede observar, como en los documentales de la BBC, la cara de Helmut Marko y Chris Horner ponerse de color azul Red Bull porque el panorama que se les viene encima es más bien chungo en lo tocante a su propulsor. El marrón es doble porque en 2021 liquidará esta generación de coches. En la de 2022, en lo que ya andan sus ingenieros, no es que cambien de motor sino que no tienen ninguno. O lo que es peor: igual tienen que volver al Renault de los que han echado toneladas industriales de pestes.

    Desde su retorno en 2015, el botín de Honda se limita a cinco victorias, dos poles y 20 podios.

    Mercedes ya les dijo que no, y el matrimonio con el otro novio posible, Ferrari, parece complicado. Desarrollar un motor como este costaría un riñón para darle después un uso limitado, el negocio de Red Bull no es hacer motores, y no hay una industria tras ellos en este sentido que le pueda dar otra salida. Cosworth abandonó el desarrollo del suyo cuando se le disparaban los costes con la parte híbrida, y no parece que haya voluntarios en la sala. A la gente de Mateschitz la marcha de Honda les va a sentar como un consomé de murciélago chino metido en vena; de entrada sus ingenieros no tienen ni un motor que encajar en el coche que están diseñando…

    El chisme ese de Apple, carísimo por cierto pero cojonudo, tiene un tercer botón. Le pegas y activa en su cámara el llamado super gran angular. La óptica colocada en la parte trasera abre aún más el campo de visión y sale una foto aunque es más bien chunga, o muy chunga. El problema no es que se vaya Honda, esto es casi lo de menos. El problema es que también se va Renault, y los rumores de Mercedes son de tal calibre que hasta Eddie Jordan ha recomendado a Lewis Hamilton, antes del anuncio de Honda, que se fuera a Red Bull previendo que el futuro de su escudería a lo peor no es como su presente.

    Se cuenta en los mentideros de la Fórmula 1 que cuando Luca de Meo llegó a Renault vio clara la situación. Tras sopesar las posibilidades hubo una charla con un Cyril Abiteboul que jamás ha estado tan callado, una charla en la que salió a relucir el nombre de Greta Thunberg, y charla que se remató con lo anunciado: Alpine dentro, Renault fuera. La marca del rombo tiene varios compromisos firmados con la F1 para unos pocos años y no puede pillar la puerta cuando le parezca, y de todo ello la jugada de Alpine. Alpine vende unos 5.000 coches al año, dos tercios de ellos en Francia. Su catálogo es exiguo, sus coches no son un exitazo, ni un referente, ni se venden en muchos mercados como pan caliente. Es una marca de nicho, que seguramente facture menos beneficios de lo que les va a costar la Fórmula 1 de aquí a que decidan plegar.

    Si ese día llega, nadie podrá echar en cara a Luca de Meo «es que Renault abandonó la F1». No, Renault no abandonó nada, lo haría Alpine, con daños de imagen muy limitados, coste comercial exiguo, y Renault seguiría disfrutando de cierto status y un gadget comercial en la parte positiva como motorista. Es algo que cuesta menos que un equipo, se puede comercializar, y de lo que extraen tecnologías para sus coches de calle. O eso es lo que dicen en su publicidad. Resumiendo: Renault sale de la ecuación, queda fuera.

    Los siguientes bien podrían ser Mercedes. Que sí, que no, que si Aston Martin con motor Mercedes, que si Williams con el mismo propulsor, que si Toto Wolff… Todo pinta que Ola Källenius, el nuevo conductor de Mercedes, es amigo de la Fórmula 1 pero gastando lo mínimo posible. Desde hace tiempo se habla de que el gigante químico Ineos podría hacerse con las llaves y las claves de la alarma de Brackley. A cambio los de la estrella bien podrían quedarse por allí, poniendo pegatinas, motores, o lo que sea, pero sacados de la primera fila con esos propulsores que todos quieren y que irían montados en los equipos más brillantes, léase el hipotético Ineos-Mercedes, McLaren-Mercedes, Aston Marti-Mercedes y Williams-Mercedes. Con semejante artillería a sus pies, ¿necesita Mercedes tener su equipo a coste cero? La respuesta obvia es no, Mercedes siempre ganaría, ya sea con uno u otro, y en lugar de soltar un saco de pasta a su escudería, cobraría a los equipos a cambio de sus reputados motores.

    La foto al final, la del gran angular, puede quedar con un equipo pluricampeón que vende su chiringuito, una histórica marca francesa que desaparece de la foto, un fabricante japonés que desarma la barraca, y unos tíos que hace un refresco que no saben qué puñetas van a hacer ahora. Pues vaya mojón de foto que se nos va a quedar.

    Fotos: Red Bull Content Pool

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