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GP Estados Unidos[Vídeo] GP F1 Detroit 1983: el canto del cisne de Cosworth y Tyrrell

El Gran Premio de Detroit de 1983 fue el escenario de un doble hito. La inesperada victoria del malogrado piloto italiano Michele Alboreto fue la última tanto para la histórica escudería Tyrrell como para el legendario motor Ford Cosworth DFV.

El Tyrrell 011 de Michele Alboreto. Foto: Wikimedia Commons.

Ford Cosworth DFV. Dos palabras y una sigla que transpiran Fórmula 1. La creación de Mike Costin y Kevin Duckworth, con el apoyo de la marca del óvalo, es sinónimo de longevidad y éxito en la máxima categoría del automovilismo. Desde su debut, instalado en los Lotus de Graham Hill y Jim Clark en el Gran Premio de Holanda de 1967, este motor atmosférico de ocho cilindros en V amasó un total de 155 victorias, doce campeonatos de pilotos y diez de constructores.

En sus casi dos décadas de vida, el Cosworth fue la fuerza motriz de innumerables escuderías, desde las más míticas y exitosas a las más humildes. Una carrera de éxitos que llegó a su fin un 5 de junio de 1983. El escenario no podría haber sido mejor: el Gran Premio de Estados Unidos en Detroit, la ciudad sede de Ford. Esa temporada acabó registrando los primeros títulos de la era turbo, pero los monoplazas equipados con motores Cosworth aún tenían sus opciones en trazados urbanos. De hecho, John Watson (McLaren) había ganado en Long Beach y Keke Rosberg (Williams) lo había hecho en Mónaco.

Con todo, las dos primeras filas de la parrilla fueron ocupadas por turbos: los Ferrari de René Arnoux y Patrick Tambay, con el Brabham-BMW de Nelson Piquet entre ellos y el Lotus-Renault de Elio de Angelis en cuarta posición. En la siguiente línea se clasificó el Tyrrell 011 de Michele Alboreto, sorprendente ganador meses antes en Las Vegas, última prueba de 1982, pero que tras seis carreras aún no había sumado un solo punto.

Piquet tomó el mando en la salida. En la vuelta 10, Arnoux recuperó el liderato sin oposición. El brasileño, sabedor de que el francés iba a repostar y cambiar neumáticos, no se resistió. Cuando, en la vuelta 32, René abandonó por un problema eléctrico, Nelson volvió a ponerse en cabeza, seguido de Alboreto, que tampoco tenía previsto pasar por boxes. Parecía que el futuro campeón iba a lograr su segundo triunfo del año, pero a diez vueltas del final, sufrió un pinchazo.

Alboreto tuvo así vía libre hacia la victoria, la segunda de su carrera y que para el equipo de Ken Tyrrell sería la última. Rosberg y Watson completaron el que a la postre sería el último podio totalmente atmosférico hasta el final de la era turbo. Por su parte, el venerable Cosworth siguió en activo hasta el Gran Premio de Austria de 1985, un fin de trayecto no tan feliz, pues el único coche que para entonces aún lo montaba, el Tyrrell 012 de Martin Brundle, no pudo clasificarse para la carrera.

Fotos: Wikimedia Commons

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