Williams anticipa un GP de Austria doloroso, y no solo para ellos: “Será un reto para los motoristas”
Tras un muy mal fin de semana en Barcelona, Williams afronta el Gran Premio de Austria con el convencimiento de que volverá a pasarlo mal por las características del circuito. Pero James Vowles advierte: otros también podrían tener problemas a consecuencia de la altitud.

Las buenas perspectivas de Miami, Canadá y Mónaco se han desvanecido. Y es que, si bien Williams experimentó un notable progreso con la actualización implementada en Estados Unidos, esta sigue sin resolver los principales puntos débiles del FW48.
Estos son, aparte del ya consabido sobrepeso —que ahora se cifra en unos 13 kilogramos—, un comportamiento bastante deficiente en curvas de media y baja velocidad, especialmente si estas son largas.
Esto explica por qué Williams retrocedió en el Gran Premio de Barcelona-Catalunya y, también, por qué lo pasará mal en Austria y Gran Bretaña, pues si por algo destacan el Red Bull Ring y Silverstone es por tener ese tipo de virajes.
Albon, pesimista en Austria
Alexander Albon, que este año está sufriendo para igualar el rendimiento de Carlos Sainz, reconoce que Williams está a un nivel inferior con respecto a sus rivales en curvas rápidas: «Nuestro rendimiento a alta velocidad en comparación con nuestros rivales de mitad de parrilla: estamos a una buena distancia».
«En el Red Bull Ring, el sector 2 y el sector 3 son de alta velocidad, por lo que tenemos que ver qué hacemos. No podemos olvidar que Carlos se clasificó a un segundo y medio de Lawson [en Barcelona], así que tenemos trabajo por hacer», agrega el piloto tailandés.
En su caso, los problemas son incluso mayores, pues determinados problemas de fiabilidad le están complicando la vida más de lo deseado. «Vimos que había un problema [mecánico] con el coche después de la clasificación, por lo que no pudimos cambiarlo debido a las reglas del parque cerrado», explica Albon con respecto a lo ocurrido en Barcelona.
«Usamos ese tiempo en el garaje solo para... no pudimos corregirlo, pero sí pudimos modificarlo para que volviera a ser lo que debería ser. Necesitamos entenderlo. Podemos ver que el coche no se comporta bien y tenemos que arreglarlo», solicita el compañero de Sainz.

Los nuevos F1 siguen siendo inmaduros
Alexander Albon justifica sus dificultades para rendir al nivel de Carlos Sainz con estos problemas, asegurando que en Barcelona el coche era totalmente impredecible.
«Eso explica por qué no sabía qué coche tenía en la clasificación. De curva a curva, no sabía qué iba a hacer el coche. Quizás te dé un poco de confianza anticipar algo. Pero al mismo tiempo, solo quiero asegurarme de que no se repita en Austria», anhela Albon.
«Así son las cosas. Los coches son muy nuevos y nos estamos dando cuenta de que no se trata solo de fiabilidad en términos de PU [Unidad de Potencia por sus siglas en inglés], sino que también hay problemas de fiabilidad en otras áreas del coche», aclara, admitiendo que el problema no es exclusivo del propulsor Mercedes.
«Estamos pasando por un proceso para asegurarnos de que las piezas del coche hagan lo que queremos. Es parte de ello. Diría que tenemos que mejorar y hacer un mejor trabajo», remata Albon.
Cuidado con la altitud en Austria
El Gran Premio de Austria no contribuirá a mejorar la fiabilidad de las unidades de potencia, ya que el Red Bull Ring es un circuito con mayor altitud que los anteriores y, por tanto, comprometerá la refrigeración y el rendimiento.
James Vowles es consciente de ello y, si bien da por hecho que Williams sufrirá en el trazado austriaco, no descarta sorpresas durante el fin de semana.
«Queda muchísimo camino por recorrer en 2026. Empezamos con desventaja, sin duda. Hemos mejorado el rendimiento y seguiremos haciéndolo en estas carreras. Espero que no nos veamos tan expuestos como en Barcelona, pero algunos de esos problemas no se solucionarán a corto plazo», resume en primer lugar en referencia a Williams.
«La próxima carrera es Austria, y va a ser rápida y frenética. Es un circuito muy corto. Así que creo que los tiempos por vuelta rondarán el minuto y nueve segundos, quizás un poco más rápidos este año», prosigue, alertando también del tráfico que probablemente complicará la clasificación.
«Meter 22 coches en ese espacio hará que haya tráfico; no habrá mucho margen de maniobra en ningún momento. Además, los límites de la pista son un problema inherente a Austria. Es muy fácil salirse y provocar una infracción», argumenta. «En el pasado, hemos visto cómo varias de estas infracciones han afectado al resultado de la carrera, incluso horas después».

Finalmente, el director del equipo Williams apunta a la altitud como factor a considerar, aunque admite que no será tan determinante como en Ciudad de México.
«Se trata de una carrera a gran altitud, no tanta como en México, pero ya estaremos muy por encima del nivel del mar. Es una de las primeras carreras, y eso supondrá otro reto para los fabricantes de motores, pero también para nosotros. Y puede hacer muchísimo calor o bastante frío. En Austria, todo es posible», concluye James Vowles.
Fotos: Williams Racing
