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El nuevo Valkyrie comparte más con el Aston Martin Bulldog de lo que pensabas

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El nuevo Aston Martin Valkyrie puede parecer una rara avis dentro de la historia de la conservadora marca británica, sin embargo, ni es el primer modelo de la marca de motor central ni el primero en contar con puertas alas de gaviota, esos honores le corresponden al Aston Bulldog, que guarda más paralelismos con el Valkyrie de los que te podías imaginar.

Aston Martin Bulldog de 1980.

La firma británica desvelaba hoy las primeras imágenes de la versión de producción del Aston Martin Valkyirie, cuyo diseño la marca lo describía al 95 por ciento de su desarrollo, por lo que su configuración está muy próxima a la definitiva. Según la marca, en 2019 comenzarán las entregas del que será no solo el Aston más superlativo de la historia, sino el que promete ser el hiperdeportivo más radical del mercado, que promete dejar obsoletos a todos sus competidores gracias a su configuración aerodinámica y mecánica extrema.

Aunque el Valkyrie diseñado por Adrian Newey no se parece a nada que hayamos visto anteriormente con matrícula, lo cierto es que si buceamos en la historia de la conservadora Aston Martin sí que podemos encontrar un modelo que podemos calificar de antecesor del Valkyrie, el Aston Martin Bulldog. Este casi desconocido prototipo fue un proyecto real de la firma británica, del que lamentablemente solo se llegó a fabricar una unidad debido sobre todo al temor de los responsables de la marca, ya que el estado económico de la firma no era demasiado bueno en esos momentos. Nacido como proyecto K9, era la respuesta de Aston Martin a los deportivos más insignes de finales de la década de los setenta. Modelos como el Lamborghini Countach, Ferrari Berlinetta Boxer o BMW M1, todos ellos dotados de motor central y afiladas líneas.

Aunque a simple vista pueda parecer que ambos modelos de Aston no tienen nada en común, si atendemos a algunas de sus principales características podemos descubrir algunos paralelismos asombrosos entre ambos modelos, a pesar de que sus desarrollos y tecnología están separados por cerca de 40 años.

El Bulldog fue un proyecto real de deportivo de calle, no un mero concept.

Motor central

En ambos casos encontramos una configuración mecánica de lo menos habitual en la casa británica, el motor central. Hasta la presentación del Valkyrie, la última vez (y única) que Aston desarrolló un modelo de motor central fue precisamente el Bulldog de 1980. Debido a su historia, ya que fue cancelado y solo se fabricó un prototipo, para muchos el Bulldog no es un verdadero vehículo de producción, pero lo cierto es que fue el primer ejemplar completamente funcional de una serie de 25 unidades, de las cuales, las últimas 24 no fueron fabricadas.

Tras la cancelación del proyecto, el Bulldog #001 fue vendido por Aston a un particular, por lo que podemos considerarlo un one-off, pero sigue siendo un vehículo real y plenamente operativo, a pesar de ser a día de hoy una pieza de museo.

Otra de las similitudes que podemos encontrar es que ambas propuestas pasan por ser las más radicales del segmento deportivo en sus respectivos marcos temporales, si el Valkyrie promete ofrecer una relación peso-potencia al alcance de muy pocos modelos gracias a su esquema híbrido basado en el V12 de la marca, el Bulldog ofrecía una cifra de potencia muy superior a la de sus teóricos rivales. Contaba con un motor V8 de 5.3 litros de doble turbo que entregaba 608 CV (600 hp) cuando sus rivales más potentes solo contaban con 365 CV (Ferrari BB512) y 355 CV (Lamborghini Countach LP400 S).

Puertas gullwing con marcos enrasados.

Puertas gullwing

Las pequeñas portezuelas del Valkyrie también son una novedad en el catálogo de la marca británica, sin embargo, este no ha sido el primer diseño de la firma en contar con este tipo de sistema. Solo ha habido dos Aston Martin con puertas de apertura vertical tipo “alas de gaviota” o gullwing, el Valkyrie y el Bulldog.

Curiosamente, a pesar de que a lo largo de la historia han habido muy diversos diseños de puertas de este tipo concreto, las de estos modelos parecen ser similares a simple vista, pues encontramos como las ventanillas disponen de marcos muy delgados o recubiertos de cristal. Sin embargo, las diferencias del diseño básico de ambas son evidentes, y el salto tecnológico también.

Desconocemos si el empleo de este sistema en el Valkyrie guarda algún tipo de relación con el Bulldog, pero a simple vista parece ser que no, ya que parece ser simplemente la opción más factible dadas las intrincadas formas del lateral del Valkyrie.

Estética muy radical para la época.

Aerodinámica

En este aspecto es sencillo encontrar muchas más diferencias que semejanzas, pues el estudio aerodinámico del nuevo deportivo de Aston es tremendamente radical y se salta todos los convencionalismos del segmento. El Valkyrie cuenta con la estructura y aerodinámica de un vehículo de alta competición, en el que encontramos como no solo se ha estudiado el flujo sobre y bajo la carrocería, sino también del propio habitáculo, que forma una burbuja claramente visible en las tomas frontales y traseras del modelo.

El diseño y las líneas del Bulldog no estaban basadas en conocimientos aerodinámicos tan avanzados ni tecnología derivada de competición, sin embargo, comparte con el Valkyrie el concepto de llantas carenadas y además, empleaba las formas más radicales del momento, una estructura troncopiramidal y una más que evidente línea en cuña, algo más extrema que la de sus competidores, con soluciones nunca antes vistas en la industria, como las ópticas delanteras.

Al contrario que lo que se estilaba en aquella época, el Bulldog posicionaba varios faros en el centro del frontal, ocultos por una tapa retráctil que se bajaba para descubrirlos, en lugar de emplear los entonces habituales faros retráctiles. Una solución que distaba mucho de ser perfecta a nivel aerodinámico, pero que desde luego era bien distinta al esquema habitual. En ambos casos, ambos modelos se separan visualmente de las formas habituales de sus respectivos coetáneos, presentando un diseño de carrocería que podemos calificar de único.

Volante a la derecha y ausencia de retrovisores.

Puesto de mando

Aunque pudiera parecer mentira, incluso dentro del puesto de mando podemos encontrar curiosas similitudes entre ambos modelos. Si el Valkyrie cuenta con un volante extraído directamente del mundo de la competición, dotado de una gran pantalla central, el Bulldog fue de aquellos primeros modelos que contaron con un tablero de instrumentos digital, aunque con tecnología de hace 4 décadas, evidentemente.

Aunque probablemente el paralelismo más curioso sea la ausencia de retrovisores en ambos casos, sustituidos por cámaras que proyectan las imágenes en la consola central, en el caso del Bulldog, y en dos pantallas sobre el salpicadero en el del Valkyrie. Este es un dispositivo raramente visto y que el Bulldog ya montaba en 1980. Aunque como podemos ver en las imágenes más recientes del prototipo, en algún momento se le instalaron unos pequeños retrovisores a este ejemplar único.

Otra pequeña curiosidad es que a pesar de ser diseños británicos, los ejemplares que se emplearon para sus respectivas presentaciones contaban con el volante a la izquierda, en lugar de a la derecha, como sería lógico esperar. Lo que no es demasiado extraño para la presentación internacional de un modelo británico, pero que bien podría haber sido al revés.

Ambos modelos se presentaron en color gris, pero actualmente el Bulldog ha sido repintado en verde.

Denominación

Increíblemente, a pesar de que ambas denominaciones no tienen aparentemente nada en común, una raza de perro y una deidad mitológica, los nombres de los dos únicos modelos de motor central creados por Aston Martin comparten una peculiaridad muy llamativa.

En toda la dilatada historia de Aston Martin, fundada en 1913, la marca nunca ha empleado denominaciones que aludieran a algún tipo de ser vivo, salvo precisamente con los Bulldog y Valkyrie, en el caso de este último, las valquirias eran deidades femeninas o sacerdotisas de la mitología nórdica y eran representadas por mujeres, nacidas de seres humanos mortales.

En el extenso listado de modelos lanzados por la marca, tanto de calle como de competición, de los últimos 100 años (104 exactamente) podemos encontrar denominaciones de todo tipo. Desde numéricas (con la célebre nomenclatura DB) hasta localizaciones geográficas, como Le Mans o Ulster, pero nunca nombres de seres vivos de ningún tipo salvo en estos dos modelos. Si es casualidad, esta es desde luego de las grandes.

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