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    Bobby Unser (1934 - 2021): rey en Pikes Peak, maestro en Indianápolis

    Bobby Unser posa con el vehículo con el que lograría su segunda Indy 500 en 1975IndyCar Media

    El legendario ex piloto de IndyCar falleció a los 87 años tras una trayectoria vital y deportiva sin parangón.

    Unser logró 10 victorias en la subida a Pikes Peak, 3 triunfos en las 500 millas de Indianápolis, dos títulos de IndyCar, 35 victorias...

    Hace falta cierta habilidad para pilotar un coche de carreras. Hace falta algo de talento para hacerlo de forma competitiva. Hace falta mucho talento para ganar carreras. Hace falta un talento por encima de la media para ganar campeonatos o grandes carreras. Pero solo un talento generacional, con la apropiada dosis de fortuna y una personalidad arrolladora, es capaz de dejar un legado en su paso por el automovilismo a la altura de una cantidad inmensamente arrolladora de triunfos. A ese exclusivo club pertenecía Robert William Unser, conocido mundialmente como Bobby Unser, que falleció el pasado domingo a la edad de 87 años en su domicilio de Albuquerque, Nuevo México, tras varios años de salud frágil.

    A fin de cuentas, no muchos pilotos pueden presumir de un palmarés tan decorado sobre cuatro ruedas: tres victorias en las 500 millas de Indianápolis, dos títulos de IndyCar, 35 victorias y 83 podios en 258 carreras entre 1963 y 1981... y 10 victorias en la Subida a Pikes Peak, la montaña en la que la familia Unser forjó su leyenda antes de trasladarla con la misma efectividad al Brickyard. En aquellas carreteras ascendentes, por entonces cubiertas por completo de tierra, continuó y mejoró el legado dejado por Louis Unser para construirse el suyo propio, siendo reconocido como uno de los pilotos que combinaba mejor la velocidad con la agresividad, algo que también se reflejaba en su propio carácter.

    Con apellido procedente de abuelos suizos, Bobby nació en Colorado Springs un 20 de febrero de 1934 en el seno de una familia de pilotos que ya llevaba ocho años apareciendo por Pikes Peak. El mismo año de su nacimiento, su tío Louis ganó la prueba por primera vez, un logro que repetiría ocho veces más, el último en 1953. Fue en Colorado donde los Unser se hicieron por primera vez un nombre en las carreras, pero para Bobby, 'su casa' siempre fue Albuquerque, donde residió desde su segundo año de vida. A los 14 años dejó los estudios para dedicarse a las carreras, una decisión que sus tres hermanos seguirían a posteriori.

    Los dos mayores, los gemelos Louie Jr. y Jerry, fueron los menos afortunados. La carrera del primero transcurrió en sprint cars sin gran algarabía hasta que la esclerosis múltiple le bajó en 1964, muriendo 40 años después. El segundo fue el primer Unser en competir en Indianápolis, pero el Brickyard respondió con crudeza: su debut en 1958 se saldó con su implicación en un accidente múltiple en la primera vuelta en el que su coche salió por encima del muro. Al año siguiente, un vuelco en los entrenamientos derivó en un incendio de cuyas efectos no pudo escapar. Su accidente se produjo el mismo 2 de mayo en el que Bobby perdería la vida más de medio siglo después, aunque Jerry murió dos semanas más tarde.

    Sus triunfales inicios, ganando un campeonato de stock cars modificados en 1950, se frenaron tras tres años en las Fuerzas Aéreas estadounidenses (1953 - 1955). A su regreso, su padre le inscribió junto a Jerry y Louie Jr. en Pikes Peak, pese a las reticencias del viejo Louie. Aunque en 1955 acabó quinto por detrás de los gemelos, al año siguiente Bobby obtuvo su primer triunfo al volante del Unser Special. Haciendo gala de un irresponsablemente veloz pilotaje en las peligrosas cunetas, Unser encadenaría seis triunfos más entre 1958 y 1963, a la par que se prodigaba en stock cars, primero, y desde 1961 en sprint cars y midgets, ya con un desconocido Al Unser metido también en el mundillo. El sueño era correr en Indianápolis, pero, tras un fallido intento de debut en el campeonato USAC en un par de óvalos de tierra en 1962, Bobby no contaba con la confianza de los dueños de equipo. Ni siquiera con la suya propia, por extraño que resulte,

    Gracias a una recomendación del no menos legendario Parnelli Jones, Bobby logró hacer su debut en la Indy 500 en 1963, y al año siguiente encontró un asiento a tiempo completo en los monoplazas americanos. En 1965 era una presencia frecuente en los top 10, compartiendo ya pista con su hermano Al Unser, que tardó poco en establecerse en cabeza. En aquellos dos años, Al le batió en Pikes Peak, pero Bobby reclamó su corona en 1966, año en el que cambió de aires a mitad de temporada para recalar en el poderoso equipo Leader Card. Con ellos lograría al año siguiente sus dos primeras victorias en el circuito de Mosport, terminando tercero en la general. En 1968, llegaría su gran consagración con una temporada casi perfecta.

    En mayo, Bobby logró su primera victoria en la Indy 500 al beneficiarse de las roturas de los coches turbina, siendo aquel su cuarto triunfo consecutivo del año. En julio, obtuvo su noveno triunfo en Pikes Peak, por entonces prueba puntuable en el campeonato USAC de Indycar. Y a final de temporada, remató la faena con su primer campeonato tras una igualadísima disputa con Mario Andretti que se decidió a su favor por un margen mínimo, en un dramático final en Riverside en el que su oponente abandonó con dos coches distintos y acabó la carrera en un tercero. Bobby siguió en Leader Card hasta la última carrera de 1970, en la que recaló en All American Racers, el equipo de Dan Gurney.

    Con ellos tuvo unos tres primeros años complicados en los que las victorias se alternaban con las roturas de los Eagle, mientras su hermano dominaba la escena con un título y dos Indy 500. Con todo, Bobby logró destruir el récord de Indianápolis en 1972, el primer año de los alerones, pasando de 178 a 195 millas por hora de promedio. El equipo encontró la fiabilidad en 1974, y con ella llegó su segundo título con cierta holgura, aunque Indianápolis se le escapó ante Johnny Rutherford. Al año siguiente no repitió ese error, y Bobby bebió leche por segunda vez tras acabarse la carrera antes de tiempo por un diluvio universal. Meses después, un desencuentro con Gurney por no disputar todas las carreras le hizo salir del equipo, dando paso a dos años de calvario con Fletcher Racing y un frustrante regreso a AAR: entre 1977 y 1978, contabilizó 24 abandonos en 26 carreras, a la par que su hermano le superaba de nuevo en la Indy 500 con su tercer triunfo.

    Cuando su estrella parecía ya apagarse debido a su 44 años, Bobby recibió una segunda oportunidad de manos de Roger Penske, que le ofreció el asiento vacante del vigente bicampeón Tom Sneva en la recién creada CART. Rick Mears era aún muy inexperto, y necesitaba a un piloto con tablas. Pese a que su personalidad parecía muy opuesta a la de Penske, ambos funcionaron bien, y Unser correspondió con un gran rendimiento. Sumó 10 victorias y dos subcampeonatos en sus dos primeros años, contrastadas con dos roturas mecánicas cuando lideraba la Indy 500. El tercer intento supondría su 35ª y última victoria, la más polémica de todas, y uno de los episodios más recordados en la historia de las 500 millas de Indianápolis, en un día en el que defendía su segunda pole en la prueba.

    A falta de 60 vueltas para el final, Unser rodaba en segunda posición detrás de Mario Andretti. Ambos formaban parte de la misma generación de talentos surgidos a mediados de los 60 que habían dominado la escena, junto a Al Unser, Rutherford, Gordon Johncock... pero Mario y Bobby tenían una conexión especial, y el mismo gen de ganadores compulsivos. Ambos compartieron aventura y vuelo en 1968 cuando intentaron compaginar el Hoosier Grand Prix en Indianápolis con el Gran Premio de Italia de Fórmula 1, yendo de Italia a América y de vuelta a Europa en el mismo fin de semana. Por desgracia, a su regreso a Monza, la Federación Italiana les frenó: no podían correr en otro evento en las 24 horas previas. Un mes más tarde, Unser inició en Watkins Glen la que acabaría siendo su única carrera mundialista, con mucha menos fortuna que Mario.

    Trece años más tarde, ambos se batían en el Brickyard por la victoria. En un periodo de paradas con bandera amarilla, Bobby logró salir por delante de Andretti, pero en su salida de los pits adelantó a 14 vehículos doblados en pista mientras rodaba por la calle interna de la pista, consiguiendo a posteriori una cómoda victoria que suponía su tercera Indy 500. No obstante, Patrick Racing protestó, y a la mañana siguiente se anunció una penalización de una vuelta hacia Unser que daba el triunfo a Andretti. Aquello derivó en una guerra legal que no se resolvió hasta cuatro meses después, el 9 de octubre de 1981, a favor de Bobby. A su favor: la vaguedad del reglamento en las reincorporaciones, el hecho de que Andretti también adelantó a dos coches bajo bandera amarilla, y la omisión de los comisarios a la hora de detectar la infracción durante el evento.

    Para entonces, sin embargo, Unser estaba ya cansado y quemado de todo. Andretti se negó a devolver el anillo de ganador, y su relación pasó a ser absolutamente gélida, transcurriendo más de tres décadas sin dirigirse la palabra hasta que una reunión casual en 2013 revivió la amistad y el respeto mutuo. Tras una triste temporada sin victorias, se tomó un año sabático en 1982, y un abortado regreso en 1983 supuso el fin de su carrera en monoplazas, justo a la par que su sobrino Al Unser Jr. iniciaba la suya. Ese mismo año empezó a ejercer de comentarista televisivo en las carreras, donde su estilo directo, su cercanía con el espectador y sus rifirrafes con Paul Page y Sam Posey convirtieron al trío en una combinación icónica durante 15 años.

    No obstante, Bobby aún tenía una historia más que contar como piloto. En 1986, Audi le reclutó para un acto promocional en el que se buscaba batir récords de velocidad con un Audi 5000 CS Quattro en el óvalo de Talladega, tras varios intentos fallidos por parte del piloto de casa Walter Röhrl. Unser no tardó en hacerse con el coche, y registró 16 récords distintos. Después, el ya conocido como 'Uncle Bobby' (tio Bobby) jugó sus cartas y aprovechó que no había ningún contrato firmado para requerir a la marca alemana que contase con él para la Subida a Pikes Peak con el Audi Quattro del Grupo B, en lugar de Röhrl, como condición para poder usar el material promocional.

    Audi, que había ganado el año anterior con récord de Michèle Mouton, accedió. A sus 52 años, Bobby se lanzó por 18ª y última vez a la "Montaña Unser", en un coche muy sofisticado y tremendamente diferente a los roadsters y stock cars rudimentarios que había pilotado anteriormente, y se convirtió para siempre en el indiscutido King of the Mountain. Con sus ajustes de suspensión marca de la casa, Unser batió el récord por 16 segundos para conseguir su décimo triunfo y retirarse donde le correspondía, en lo más alto. Un año más tarde, regresó a petición de Audi para asistir con los problemas de setup y de estilo de pilotaje que Röhrl estaba experimentando. ¿El resultado? El alemán rebajó el récord 22 segundos más.

    Sin Bobby en la pista, los Unser continuaron haciendo historia. Al Unser ganó dos títulos más a mediados de los 80, y una cuarta Indy 500. Al Unser Jr. perdió uno de esos títulos con su padre, pero la historia le reservaba dos campeonatos y dos victorias en el Brickyard. Robby Unser, uno de los dos hijos de Bobby, ganó cuatro veces más en Pikes Peak y disputó tres temporadas en IndyCar, coincidiendo con su primo Johnny. En términos globales, los mayores éxitos y reconocimientos le corresponden a Al, pero una frase común de aquellos que conocían a Bobby describen muy bien a un individuo que siempre presumía de decir la verdad, y que vivió siempre al límite: «No ha habido ninguno como él». Que se haya ido en el mes de mayo, el que tanta gloria le trajo, parece casi apropiado.

    Fotos: IndyCar Media