Nueve semanas en el taller por un fallo de software y BYD acepta devolver casi 39.000 euros por el coche

Sólo tenía 2.000 kilómetros, pero BYD le ha devuelto el dinero de su Atto 3 Evo. Así ha respondido la marca china tras fallar una actualización de software en el coche eléctrico y pasar 9 semanas en el taller.

Detalle del faro del BYD Atto 3 Evo
El Atto 3 Evo es uno de los coches eléctricos de la marca china. - BYD

Publicado: 29/10/2026 14:00

6 min. lectura

El coche eléctrico presume de no tener cadena de distribución, ni caja de cambios que se estropee. Supuestamente, ahorramos en el mantenimiento, sí que es necesario realizar algún desembolso más en el sistema de propulsión, y concretamente en los motores eléctricos.

Pero uno de los problemas que sí están teniendo los coches eléctricos es el software, y a veces este también se rompe. No físicamente, por supuesto, pero las líneas de códigos también se corrompen dejando inutilizadas algunas funciones. Es lo que le ha ocurrido a un cliente alemán, que ha logrado casi sin esfuerzo que BYD le devuelva el dinero de su Atto 3 Evo después de que una actualización mantuviera el coche nueve semanas en el taller.

Componentes y piezas del BYD Atto 3 Evo
Así es un BYD Atto 3 Evo bajo la carrocería, lo que no se ve des este eléctrico.

Un Atto 3 Evo que no se dejaba actualizar

El propietario de este BYD Atto 3 Evo que probamos, que fue adquirido el pasado mes de mayo, y por el que abonó un precio de 38.575 euros, es un SUV eléctrico de hasta 449 CV, según la versión, y una de sus ventajas es poder actualizarse a distancia sin pisar el taller. Pero este no fue el caso.

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Probar recomendador

La actualización del software no se instalaba por vía inalámbrica, por lo que, tras varios intentos, acudió al concesionario donde los técnicos probaron a instalarla con una memoria USB, sin éxito. El propietario ha explicado que intentó realizar la actualización en otras ocasiones, hasta el punto de dejar el coche inmovilizado en el taller, debiendo moverse con uno de sustitución.

La primera solución del concesionario llegó pasadas unas semanas, apuntando a la necesidad de sustituir una de las unidades de control que, desgraciadamente, no estaba disponible en el stock europeo. Nueve semanas después, el coche seguía en el taller, procediendo a reclamar la resolución del contrato de compraventa, y al que BYD no se ha negado.

BYD refuerza su imagen al no pelear el caso

BYD ha aceptado la cancelación y confirmado que devolverá el precio de compra. Lo que el dueño no sabe es si le descontará una tasa por el tiempo usado, algo que es legal en Alemania. El propietario que ganó el juicio a Mercedes por el fallo en la batería de un EQA recibió la devolución del precio del coche, salvo la parte proporcional de los kilómetros realizados.

Lo cierto es que estamos ante un caso único, con un coche cuyo fallo se alargó por una pieza que no había y por unos técnicos que no daban con la solución. Es decir, un problema de posventa más que del producto. Y la posventa es el talón de Aquiles de las marcas chinas que crecen a toda velocidad en Europa: vender coches es relativamente fácil, atenderlos bien cuando fallan es otra cosa.

Sin embargo, la respuesta de BYD ayuda a reforzar su imagen al no pelear el caso hasta el final, cosa que sí hacen otras marcas, obligando a los clientes a pasar por largos calvarios judiciales. Lo que está por ver es si esta actitud de BYD frente a los clientes es en todos los países europeos o sólo en Alemania.

Tecnología SDV de Valeo
Valeo sabe que el futuro son los coches SDV, definidos por software y casi sin unidades de control.

El software no es un problema solo de BYD

El software es hoy la primera causa de frustración de muchos propietarios, sea cual sea la marca. En su estudio de fiabilidad de 2026 en Estados Unidos, JD Power señala que las actualizaciones inalámbricas dan resultados irregulares: solo el 27 % de los propietarios que recibieron una actualización dice que mejoró su coche y el 58 % no notó diferencia alguna.

Además, las actualizaciones inalámbricas se asociaron a un aumento cercano al 14 % en los problemas declarados.

Y no hay marcha atrás. Todos los fabricantes, no solo los chinos, van hacia el «vehículo definido por software», donde idealmente no habrá que pasar por el taller para muchas actualizaciones. Si funciona, claro.

El argumento legal

El abogado del cliente lo plantea así: los vehículos modernos ya no son solo medios de transporte, sino productos controlados por software, y si una actualización hace que funciones esenciales dejen de estar disponibles de forma fiable, puede considerarse un defecto importante. Los compradores, defiende, no tienen por qué aceptarlo, incluso hasta llegar a anular el contrato.

Para los fabricantes, el mensaje es claro: cada vez más software ofrece ventajas, pero no les exime de la garantía. Por su parte, el reclamante ha preferido encargar un Mercedes GLC eléctrico, bastante más caro que el BYD, pero eso no le asegura que no vaya a fallar...

BYD Atto 3 Evo y sus rivales

P.V.P 42.990 €28.888 €

P.V.P 34.295 €30.169 €

P.V.P 38.033 €34.023 €

P.V.P 32.698 €27.339 €

P.V.P 30.264 €22.201 €

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