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    ¿Es el coche eléctrico una gran mentira para el medio ambiente? Ojo a este informe

    ¿Es el coche eléctrico una gran mentira para el medio ambiente? Ojo a este informe
    El coche eléctrico tiene sus luces y sombras.Unsplash
    David Plaza
    David Plaza10 min. lectura

    El que podría considerarse el informe más exhaustivo hasta la fecha pone de manifiesto que no todo lo que rodea al coche eléctrico es tan respetuoso con el medio ambiente como muchos estamentos aseguran.

    La reciente Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático celebrada en Glasgow (COP26) ha puesto de manifiesto que la intención de los gobiernos e instituciones de acelerar la transición hacia una movilidad enteramente eléctrica cuenta aún con muchos puntos negros que deben resolverse para que resulte viable cumplir los objetivos marcados.

    Ya lo pudimos comprobar con el análisis del pacto no vinculante alcanzado en dicha conferencia y lo mismo pasa cuando se presta atención a informes como el de ACEA, que ponen de manifiesto que algo tan relevante como la infraestructura de carga está lejos de ofrecer un entorno propicio para el crecimiento sostenido y sólido del vehículo eléctrico en Europa.

    Pero existen otros problemas, en este caso relacionados directamente con la huella de carbono total que un vehículo eléctrico arrastra durante toda su vida útil. Y es que se tiende a pensar que este tipo de movilidad es considerablemente más limpia que la tradicional de motor térmico. Y sí, puede serlo, pero para ello deben darse unas condiciones muy concretas.

    El informe de Volvo

    Son muchos los fabricantes que se han comprometido a abandonar la producción de coches dotados de motor de combustión en los próximos años y Volvo es uno de los más ambiciosos.

    Volvo Cars se ha comprometido a vender únicamente coches totalmente eléctricos a partir de 2030, decisión que la marca sueca considera como un paso clave para alcanzar la neutralidad climática total en toda su cadena de valor para 2040.

    A corto plazo, Volvo Cars está trabajando para reducir la huella de carbono por vehículo en un 40% entre 2018 y 2025. Este plan es uno de los más ambiciosos de la industria e incluye el compromiso de comunicar sus avances a partir de acciones concretas a corto plazo de forma fiable, incluida la divulgación de la huella de carbono de todos sus modelos nuevos.

    El Volvo XC40 Recharge ha servido de base sobre la que sostener este estudio realizado por la marca sueca.

    En este contexto, Volvo ha publicado en el pasado COP26 un informe muy completo en el que detalla y analiza las emisiones producidas por tres de sus vehículos: el Volvo C40 Recharge, el Volvo XC40 Recharge y el Volvo XC40 térmico.

    Los dos primeros son modelos 100% eléctricos y el informe tiene en cuenta todos los procesos que comprenden la fabricación y utilización de un vehículo: producción y refinamiento de materiales, fabricación de las baterías de ión-litio, manufactura del vehículo, utilización y proceso de final de vida o reciclaje.

    El informe concluye que la huella de carbono del Volvo C40 Recharge muestra una gran reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con la de un vehículo con motor de combustión, especialmente si el automóvil está cargado con electricidad procedente de energía renovable, concretamente eólica. Igualmente, dicha huella también es menor que la del XC40 Recharge, principalmente gracias a una aerodinámica mejorada.

    Pero del informe pueden extraerse más conclusiones relevantes para el desarrollo y evolución del vehículo eléctrico y que los organismos y administraciones encargadas de hacer viable la transición deben tener muy presentes.

    Coche eléctrico sí, pero…

    Ya lo hemos avanzado en otras ocasiones y el informe lo confirma: el coche eléctrico supone un factor diferenciador real para el medio ambiente sólo si se dan las circunstancias adecuadas.

    Esto pasa por tres principales objetivos:

    1. Recargar con energía verde
    2. Reducir las emisiones en los procesos de fabricación
    3. Mejorar los procesos de reciclaje

    El informe de Volvo pone de manifiesto la importancia de estos tres puntos al determinar las emisiones que genera cada proceso relacionado con la vida útil de un vehículo.

    A grandes rasgos, un Volvo XC40 Recharge que cubra 200.000 kilómetros generará la nada despreciable cantidad de 54 toneladas de CO₂ si ha sido cargado en un entorno de mix energético global, en el que la electricidad generada se obtiene en un 80% a partir de combustibles fósiles, además de un 13% de renovables y un 7% de nuclear.

    El Volvo C40, recientemente lanzado al mercado.

    Si el mismo vehículo ha sido utilizado en el entorno del llamado Mix 28, es decir, el generado por los 28 principales países europeos, dicha cifra bajará hasta las 44 toneladas de CO₂. Finalmente, en un entorno ideal de energía 100% verde, el Volvo XC40 Recharge generaría sólo 27 toneladas de CO₂ durante estos 200.000 kilómetros.

    Estos números adquieren un contexto pleno al compararse con los generados por el Volvo XC40 de motor térmico: 59 toneladas de CO₂/200.000 km.

    El aluminio, la batería y el acero

    Si bien el informe pone de manifiesto que la procedencia de la energía es vital a la hora de reducir la huella de carbono de un vehículo eléctrico, también contextualiza con precisión la importancia de los procesos previos al uso de los mismos y en comparación con los vehículos tradicionales.

    Y es que, tal y como indica la siguiente tabla, el proceso de producción y refinamiento de los materiales necesarios para la fabricación del Volvo XC40 Recharge suponen la generación de 17 toneladas de CO₂, lo que en la práctica significa 3 toneladas más que en el caso del XC40 térmico.

    Emisiones de CO₂ en función del proceso y vehículo (en toneladas)

    Igualmente, la versión eléctrica del SUV sueco genera más emisiones durante el proceso de fabricación: 0,2 toneladas de CO₂/200.000 km, y también más emisiones en proceso de final de vida útil y/o reciclaje: 0,1 toneladas de CO₂/200.000 km en relación al XC40 térmico.

    El informe de Volvo también destaca que la producción de aluminio es responsable del 30% de las emisiones en la fase de fabricación, mientras que a la batería le corresponde el 28% y a la del acero el 19%.

    Conclusiones

    El informe, que puedes descargar aquí, ofrece muchos más datos con los que determinar el camino recorrido por el coche eléctrico en esta última década, así como el que aún queda por recorrer para poder afirmar con rotundidad que este tipo de movilidad es la respuesta definitiva a los problemas que relacionan al medio ambiente con el transporte por carretera.

    La producción de aluminio genera más emisiones que cualquier otro material utilizado para la manufactura de los vehículos Volvo.

    Volvo, por su parte, ha sacado las siguientes conclusiones:

    • El C40 Recharge genera aproximadamente un 5% menos de huella de carbono total que el XC40, algo principalmente debido a mejores propiedades aerodinámicas.
    • La muy probable reducción futura de la intensidad de combustibles fósiles en el mix eléctrico de la EU-28 será clave. Sin embargo, se logra una huella de carbono significativamente menor cuando se carga el automóvil con energía renovable.
    • La producción de aluminio y los módulos de batería de iones de litio generan una huella de carbono relativamente alta, con una contribución de aproximadamente el 30% cada una a la huella total de todos los materiales y componentes del C40 Recharge.
    • La elección de la metodología tiene un impacto significativo en la huella de carbono total. Por lo tanto, se debe tener cuidado al comparar los resultados de este informe con los de otros fabricantes de vehículos.

    Ahora es el turno de las administraciones y gobiernos, que son quienes realmente tienen la llave del éxito del vehículo eléctrico, que pase de manera inexcusable por generar un entorno y circunstancias que lo hagan viable y rentable.

    Fuente: Volvo Cars