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Todos los coches de motor central nacidos en los Estados Unidos

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La llegada de la nueva generación del Chevrolet Corvette de motor central recupera una tipología con muy poca tradición entre las marcas norteamericanas. Por lo que os traemos un repaso de los distintos modelos que han dispuesto de mecánicas centrales y traseras en ese mercado.

Chevrolet Corvette CERV III prototipo de motor central

La noticia del supuesto paso del Chevrolet Corvette a la arquitectura de motor central en su próxima generación ha reabierto el debate sobre la falta de modelos de esas características en la historia de las marcas norteamericanas. Esta parece ser una distribución más propia de las firmas europeas y del mundo de la competición, y un mercado tan rígido y anquilosado durante años como ha sido el estadounidense parece que nunca haya llegado a aceptar el concepto de la disposición trasera de la mecánica.

Pero nada más lejos de la realidad, no han sido pocas las marcas o iniciativas que han tomado esta peculiar distribución para desarrollar no solo deportivos o modelos de carreras, sino incluso vehículos destinados a un público joven e incluso versiones familiares.

Os traemos una buena muestra de estos modelos, algunos auténticos iconos del mundo del motor, otros no tan conocidos, pero que comparten todos ellos la disposición tras los asientos de la mecánica, y mayormente, muchos también coinciden en haber sido un fiasco comercial o empresarial.

Las partes delantera y trasera de la carrocería del Alessi AR-1 están fabricadas en una sola pieza.

Alessi AR-1

Este es el mejor ejemplo de la perseverancia y tenacidad de un pequeño fabricante. Presentado originalmente en el Salón de Nueva York de 1979 por Alessi Fiberglass, no fue hasta el año 2013 que no volvimos a saber de este raro ejemplar que es fabricado uno a uno según las especificaciones de cada cliente. No existen cifras sobre la producción real del modelo, por lo que entendemos que alguna unidad que otra haya sido fabricada durante estos años de las 50 que originalmente pretendían construir, sobre todo en un mercado como el estadounidense, donde todo se compra y se vende.

Fabricado por completo en fibra de vidrio sobre un bastidor tubular, sus partes delantera y trasera están realizadas en una sola pieza, al estilo de modelos como el Ford GT40 o el Lancia Rally 037, siendo la trasera de apertura eléctrica. Sus órganos mecánicos son procedentes del catálogo de General Motors, cuenta con un V8 LS3 de 6.2 litros sobrealimentado de 600 CV y un par de 786 Nm, conectado a las ruedas traseras por una transmisión manual de cinco velocidades, aunque dispone de una automática opcional de seis relaciones.

Alessi ofrece también una alternativa más potente de doble turbo que aumenta la potencia hasta los 750 CV y 936 Nm de par. No hay datos oficiales sobre sus prestaciones, pero se cree que llega a los 96 km/h desde cero en tan solo 3,4 segundos con una velocidad máxima superior a los 300 km/h.

Mecánica y elementos del bastidor tomados del Corvette Z06 de 620 CV

Falcon F-7

Este cuenta con unas características muy similares al anterior. Construido a mano en pequeñas series, motor de origen Corvette en la trasera y un nombre completamente desconocido entre las marcas tradicionales. Pero al contrario que el Alessi AR-1, este proyecto cuenta con última tecnología y el respaldo de algunos grandes nombres de la industria, además de una estructura más transparente y accesible como apoyo al proyecto, Falcon Motorsports.

Construido sobre un bastidor de aluminio con el suelo en fibra de carbono reforzado con kevlar, todos los elementos de la carrocería son fabricados en fibra de carbono. Las suspensiones, mecánica y transmisión proceden del Corvette Z06, que contienen elementos del preparador Lingenfelter.

Su precio base está por encima de los 200.000 dólares y su mecánica V8 de doble turbo dispone de distintos niveles de potencia, teniendo disponible incluso una versión de 1.100 caballos.

Las tres distintas iteraciones del Ford GT, con el nuevo GT 2017 al frente.

Ford GT40 y sus sucesores, los Ford GT

La leyenda del Ford GT40 sigue resonando en las mentes de los aficionados al motor, sobre todo los estadounidenses. De ahí que a mediados de la década pasada Ford se decidiera a rescatar las peculiares formas del Ford GT40 original y lanzara el modelo GT neo-retro de 2005, que ha derivado 10 años después en el actual Ford GT 2017.

Concebido originalmente como un modelo de competición, el original era extremadamente radical, de hecho, su nombre indica su altura de 40 pulgadas, tan solo 1.02 metros. Vencedor en Le Mans desde 1966 a 1969., es uno de los modelos legendarios de la prueba francesa.

Sus sucesores rescataban tanto su arquitectura como su estética, en el caso del Ford GT de 2005 resultando ser casi una reproducción del original dotada como el GT40 de un motor V8, en el caso del GT de 2005 con 558 CV y un par máximo de 678 Nm.El nuevo modelo GT 2017 dispone de una mecánica V6 EcoBoost de 3.5 litros y a falta de confirmación por parte de la marca, este dispondrá de más de 600 CV.

Imagen promocional de archivo con las distintas variantes del Consulier GTP.

Consulier GTP / Mosler

Este es con casi toda probabilidad uno de los modelos más raros de este reportaje, ya que si bien puede ser definido como un frankensteiniano artefacto realizado con numerosas piezas extraídas de muy diversas fuentes, muchas de ellas no pertenecientes siquiera a deportivos como sus motores de cuatro cilindros Chrysler. El Consulier GTP tiene el honor de ser el primer modelo de la historia en contar con un bastidor que prescindía de cualquier elemento metálico.

Realizado a mediados de los ochenta por la compañía que luego se convertiría en Mosler, disponía de un chasis monocasco de fibra de vidrio, kevlar y espuma. Que acogía mecánicas de sedanes Chrysler de cuatro cilindros que en el mejor de los casos disponían de 190 caballos. Aunque el peso del GTP apenas llegaba la tonelada.

Su creador estaba tan orgulloso de su extraña criatura que lanzó un reto público afirmando que pagaría 25.000 dólares de la época a quien batiera a su bestia en circuito. La publicación Car and Driver aceptó y con un Corvette C4 lograron batir al Consulier en la pista de pruebas de Chrysler en Michigan. Esto derivó en polémica, ya que Mosler descubrió más tarde que el GTP empleado era un vehículo de pruebas modificado y sin un mantenimiento adecuado, por lo que retó de nuevo a la revista, que rechazaba finalmente la revancha.

La evolución del GTP derivó en las siguientes generaciones del Mosler, una vez el fabricante cambiaba el nombre de la empresa y evolucionaba el difícil de ver Consulier GTP.

Más conocido por el gran público por la serie de películas de 'Regreso al Futuro', el DMC-12 es uno de los iconos del motor americano.

DeLorean DMC-12

Más conocido por su papel en la célebre trilogía de Hollywood, el DeLorean DMC-12 es todo un icono como deportivo americano. Ideado por una de las grandes figuras de la industria de ese país, John Z. Delorean, uno de los padres del Pontiac GTO, y desarrollado por Lotus para luego ser fabricado en Irlanda, el DMC-12 protagonizó fuera de las pantallas muchas más historias que con Michael J. Fox a sus mandos.

El proyecto llevaba a John DeLorean a la cárcel, y de no haber fallecido en 1982, también al propio Colin Chapman, fundador de Lotus. Pero tras el fiasco industrial y comercial, el DMC-12 sigue siendo un modelo reverenciado. A pesar de su anémica mecánica V6 de origen PRV, su carrocería de aluminio desnudo y sus particulares formas han propiciado que durante décadas no haya parado de acumular seguidores.

Los actuales propietarios de los derechos de la marca anunciaban recientemente que preparan la fabricación de una nuevatirada limitada del DMC-12, gracias a la nueva ley que permite fabricar cortas series de modelos que normalmente no podrían ser homologados con los estándares actuales.

Bajo toda esa fibra de vidrio encontramos un inmenso bloque V8 de 7.0 litros.

Vector Aeromotive W8

Esta firma produjo desde mediados de los 80 hasta finales de los 90 unos pocos ejemplares de los modelos W8 y M12, este último cuando la empresa pertenecía a la indonesia Megatech, propietaria de Lamborghini de 1994 a 1998 y que tomo como base el Lamborghini Diablo para reencarnar el Vector W8 en el M12, que solo se diferenciaba del modelo italiano por su extraña carrocería de fibra de vidrio.

El W8 original era un modelo de exageradas formas con un inmenso V8 de 7.0 litros trasero. Aparte de unas pocas apariciones en el cine, la unidad más célebre del modelo fue la que el tenista André Agassi compraba para devolverla al fabricante poco después, ya que había sido víctima de un incendio espontáneo.

Pocas unidades vendidas y de pésima terminación, además de las luchas por la propiedad de la compañía entre su fundador y Megatech, es el resumen perfecto de un modelo del que incluso se cuenta que no se llegaron a fabricar los ejemplares anunciados. Llegando incluso a cambiar el color del mismo prototipo entre distintos eventos para aparentar ante los medios que eran versiones diferentes.

Versiones familiar y sedán del Chevrolet Corvair

Chevrolet Corvair

El único modelo familiar de esta lista, presentado ante los usuarios como el modelo revolucionario de Chevrolet pero cuya fabricación y diseño lo convertían en un vehículo muy inseguro. Provocando el célebre libro de Ralph Nader “Unsafe at any speed”.

Dotado de un motor colgado tras el eje trasero refrigerado por aire, como el Volkswagen Escarabajo, el Corvair contó con carrocerías sedán, coupé,cabrio y familiar. Fabricado de 1959 a 1969 tuvo dos generaciones, pero la primera de ellas es la tristemente recordada por ser la que en determinadas circunstancias podía perder el control antes que el resto de modelos coetáneos.

La idea original no era mala de por si, se trataba de hacer un modelo convencional con tintes deportivos, de hecho, su nombre es la unión de las denominaciones de otros modelos de Chevy, el Corvette y el Bel-Air. Finalmente, pasó a la historia como un modelo mal diseñado y peligroso, aunque a pesar de ello hoy cuenta con no pocos aficionados en Norteamérica.

Su estética de superdeportivo de los ochenta esconde uno de los deportivos más rápidos del planeta.

SSC Ultimate Aero

El Ultimate Aero de Shelby Supercars, que no tiene nada que ver con Carroll Shelby, fue el más cercano contendiente que tuvo el proyecto Bugatti de Volkswagen. Este no solo le arrebataba al Veyron el récord de automóvil más rápido del mundo, también dispuso hasta 2014 del de modelo de producción más potente gracias a sus 1.305 CV, ahora superados por el Koenigsegg One:1.

Con una carrocería dotada de unas formas extremadamente simplistas, esconde un V8 sobrealimentado de 6.3 litros que le llevaba en 2007 a arrebatarle el título al todopoderoso Bugatti Veyron con sus 412 km/h de velocidad punta, para luego perderlo en 2010 frente al Bugatti Veyron Super Sport, que alcanzaba los 431.072 km/h.

En los últimos años, los de Shelby Supercars han estado promocionando la siguiente evolución de su modelo, el SSC Tuataradiseñado por Jason Castriota, modelo que parece no llegar nunca, a pesar de haber recorrido ya el mundo con la llamativa maqueta del nuevo deportivo.

Inspirado por el McLaren F1 Longtail, el S7 ha sido uno de los grandes deportivos americanos de motor central que triunfaron en competición, con la versión S7R.

Saleen S7

Este es obra de una compañía de la que estamos más acostumbrados en Europa a ver sus modificaciones sobre el Ford Mustang, pero que en los Estados Unidos preparan también vehículos de competición, teniendo vínculos con algunos de los equipos y preparadores racing de más renombre. El S7 precisamente era desarrollado por RML, una empresa que se ha encargado de los programas deportivos de Aston Martin o Nissan en el Grupo C y de varios equipos en el BTCC. Por lo que el S7 no puede ser considerado un simple proyecto de garaje con un enorme V8 americano tras sus asientos.

De hecho, su alta calidad y rendimiento, así como sus éxitos deportivos, dieron como resultado que hayan circulado numerosos rumores y teorías sobre su origen.

La realidad es que el S7 de Saleen es uno de los grandes deportivos americanos de los últimos tiempos, desarrollado y fabricado en Reino Unido por los maestros de RML, con una mecánica V8 Ford de 7.0 litros y diseño exterior del propio equipo de Saleen, que realmente se inspiraba en las versiones Longtail del McLaren F1 que se tropezó en Le Mans en los noventa.

Versión Spyder del Hennessey Venom GT, el descapotable más rápido del mundo.

Hennessey Venom GT

Aunque podamos definirlo como un Lotus Exige con un inmenso V8 de más 1.000 caballos, lo cierto es que la génesis del impresionante Venom GT radica en Texas, cuando en Hennessey se preguntaron que pasaría si unían al pequeño bastidor de aluminio del Lotus uno de sus inmensos motores preparados con más de 1.000 caballos, como el mismo Hennessey relata en su web. Mecánicas que desarrollaban para sus modificaciones sobre modelos como el Viper.

La labor de ingeniería fue inmensa, de hecho, poco hay reconocible del modelo original salvo ciertas líneas y rasgos de la carrocería. Su primera versión, equipada con un motor LS7 de GM disponía de más de 1.200 CV, lo que le permitía presumir de un ratio peso / potencia de 1 kilo por caballo. Esta variante fue probada en la pista de aterrizaje de la NASA logrando alcanzar una velocidad de 435 km/h. Récord que no podía ser homologado puesto que no se les permitió realizar una pasada en sentido contrario.

Hace unos meses, los de Hennessey intentaban de nuevo el récord, pero esta vez con la versión abierta Venom GT Spyder, que equipa una evolución de motor que supera los 1.470 CV, logrando una velocidad máxima de 412,96 km/h. Por lo que se convertía oficialmente en el descapotable más rápido del mundo.

Lanzado originalmente con un 4 cilindros de 2.5 litros, Pontiac añadía poco después un V6 de 2.8 litros y 136 CV.

Pontiac Fiero

Por último, el que es realmente el único deportivo americano de motor central construido en serie, es decir, en grandes cantidades. De tamaño compacto, el pequeño Pontiac Fiero medía apenas unos cuatro metros, y disponía originalmente de un motor de cuatro cilindros con 2.5 litros cuya principal baza era su bajo consumo, pero no su potencia. De ahí que poco tiempo después, Pontiac lanzara una versión V6 de 2.8 litros y unos 136 CV.

Aunque ni su arquitectura ni su diseño se correspondieran con los productos que cabe esperar de los fabricantes estadounidenses de la época, lo cierto es que el concepto que encarnaba el Fiero llevaba rondando ya varias décadas por el departamento de diseño de Pontiac. En 1964 y como respuesta al exitoso Ford Mustang, uno de los ejecutivos de Pontiac, precisamente el mencionado anteriormente John Z. DeLorean, ordenaba el diseño de un rival para el nuevo pony car. El resultado era un deportivo compacto de motor trasero, que fue rápidamente anulado. El Pontiac XP-833 o Pontiac Banshee, del que más tarde se tomaría el diseño de su carrocería para crear el Chevrolet Corvette C3.

Una vez llegado al mercado en 1983, el Fiero se convirtió rápidamente en uno de los modelos más polarizantes del mercado. Su perfil de biplaza de motor central era amado por muchos, pero esto precisamente le hizo ganarse no pocos detractores que alegaban que el rendimiento era muy escaso para un biplaza de esas características e imagen. Lo cierto es que las ventas fueron todo un éxito, en los menos de 5 años que estuvo a la venta se entregaron más de 370.000 ejemplares, todo un récord, sobre todo si tenemos en cuenta que su más cercano rival, el Toyota MR2 de primera generación, cuyo bastidor era desarrollado por Lotus Engineering, no llegaba a vender ni la mitad de esas unidades en sus primeros 5 años de vida.

Tan solo duró en el mercado cinco años, a pesar de su gran éxito de ventas.

La escasa potencia, unas perezosas transmisiones de cuatro velocidades y diversos problemas de fiabilidad precipitaron la caída del que estaba llamado a convertirse en el auténtico deportivo accesible americano. Que gozaba además de una estética muy llamativa, aunque esta nunca estuvo acompañada por las prestaciones que sugerían sus afiladas formas. Como las de ningún modelo americano de la década de los ochenta.

Desde el Fiero, no ha vuelto a haber otro modelo de producción seriada que haya dispuesto de motor central en el catálogo de ninguna firma norteamericana.

Sin embargo, los rumores de un posible Corvette de motor central han seguido generando titulares todos estos años. Por lo que si finalmente se cumplen todos los pronósticos, en enero de 2018 volvería a nacer un nuevo modelo con la mecánica tras los asientos en los Estados Unidos.

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