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Cuando General Motors quiso vender Opel

La posibilidad de que General Motors se deshaga de Opel no es precisamente nueva

En 2009 la marca del rayo -y Vauxhall- tuvo varios interesados en hacerse con ella

Opel ha estado sin ganar dinero durante más de 15 años

En uno de los momentos más delicados de su historia, Opel había lanzado el Insignia, "el mejor coche que hemos hecho jamás" - decían

Año 2009. General Motors se encontraba en pleno proceso de reestructuración tras acudir el Gobierno de Estados Unidos al rescate del malogrado fabricante. Varios años seguidos de malas decisiones pusieron a GM al borde de la quiebra. Opel formaba parte del imperio de General Motors desde 1929.

Fiat estuvo cerca de quedarse con Opel, pero no se llegó a un acuerdo

El Tío Sam se comprometió a ayudar, pero puso varias condiciones. General Motors debía, entre otras muchas cosas, centrarse en las marcas más lucrativas, que eran básicamente Buick, GMC, Cadillac y Chevrolet. El futuro de Saturn, Pontiac, Saab, Opel, Vauxhall y Hummer se quedó en el aire.

La división europea de Opel estaba siendo un quebradero de cabeza para los líderes afincados en Detroit. En todo lo que iba de Siglo XXI no se había logrado ni un dólar de beneficio en el viejo continente. Los errores de gestión de GM no se debían exclusivamente a Norteamérica, en Europa también tenían unos cuantos problemas. Opel tenía -y sigue teniendo- un problema de exceso de capacidad para lo que vende.

La Opel de entonces tenía cosas tan chulas como el Meriva OPC, un monovolumen compacto con 180 CV y puesta a punto muy "racing"

En primavera emergen los primeros rumores sobre un principio de acuerdo entre Magna Steyr y General Motors, por el cual el fabricante de componentes se haría con el control de Opel y Vauxhall, aunque los americanos seguirían teniendo un cacho importante de las acciones.

En ese momento Magna estaba fabricando por encargo varios modelos para otros fabricantes -como ahora-, véase el Mercedes-Benz Clase G, el Saab 9-3 Cabrio o el BMW X3. No disponían de todo el dinero necesario, pero confiaban en conseguirlo con recursos propios y la intervención de estados europeos con empleos en riesgo.

Otra oferta vino por parte del grupo inversor belga RHJ, que también quería obtener una participación mayoritaria en vez de comprar el fabricante entero. Ofreció 275 millones de euros (en aquel momento 388 millones de dólares al cambio) para hacerse con el 50,1% de las acciones, lo justo para tener la mayoría.

Sede de General Motors en Detroit

También hubo oferta de BAIC (China)

RHJ planeaba 7.000 despidos, el cierre de la fábrica de Amberes (Bélgica) y reducir la producción en las cuatro plantas alemanas, sin llegar a cerrarlas. La oferta de Magna sería más dolorosa en cuanto a despidos, más de 10.000 empleados. A los chicos de Figueruelas se les ofreció un plan de 1.700 despidos por parte de Magna, 1.300 por parte de RHJ. Posteriormente se ofreció un recorte de solo 900 empleos.

Se nos estuvo mareando con distintas informaciones y rumores, hasta que General Motors cogió el toro por los cuernos y anunció a finales de año que finalmente se quedaba con sus marcas europeas y no se las vendería a nadie. Saab sí acabó en manos extranjeras, episodio que no ha terminado nada bien. Menos mal que con Opel no pasó lo mismo.

En Estados Unidos mordieron el polvo la marca histórica Pontiac (que llegó al top3 del país en sus buenos años) y la más modesta Saturn. Hummer acabó desapareciendo también. General Motors necesitó miles de millones de dólares del Tesoro para sanear su negocio y volver a ser rentable. Parte de ese dinero se ha perdido, pero dejarla caer habría sido un cataclismo total.

El nuevo Opel Astra es uno de los artífices de la recuperación de General Motors en Europa

General Motors acabó logrando músculo financiero para poder soportar su división deficitaria, que debía someterse a una profunda revisión para que a largo plazo tuviese sentido mantenerla. En 2011 se llegó a un acuerdo de colaboración muy importante con PSA, por el cual ambos fabricantes tendrían sinergias. Parte de ese acuerdo sigue vigente hoy.

Una fábrica tuvo que cerrar en Bochum (Alemania)

En 2016 se calculaba que iba a llegar el primer beneficio anual, pero llegó otro problema, el "Brexit". La devaluación de la libra esterlina y la incertidumbre provocada por esa votación tuvo como consecuencia unos 300 millones de dólares en pérdidas, aunque se calcularon 400 millones inicialmente. General Motors perdió en Europa 257 millones, por lo que, sin "Brexit", Opel habría dado beneficios por fin.

A primeros de año General Motors estimó que Opel seguiría en pérdidas hasta 2018, ya que también se ha calculado que este año habrá pérdidas imputables al "Brexit". Desde el 2000, General Motors ha perdido 15.000 millones de dólares en el mercado europeo. Tras terminar el experimento de Chevrolet, ¿se habrá acabado la paciencia a los dirigentes de Detroit?

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