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    Las maltrechas cuentas de Daimler obligan a un severo plan de ahorro para otoño

    Prototipo del nuevo Mercedes EQS 2021Mercedes

    Problemas en las cuentas de Daimler. El gigante alemán ve cómo sus intenciones de ahorro al más estricto nivel se descuadran. Los importantes desembolsos que tiene que afrontar inmediatamente obligan a Ola Källenius a presentar un nuevo plan que llevará a la próxima junta de accionistas que celebrarán en otoño, con sorpresas muy importantes.

    Hace tan solo unos días que se conocía que Daimler ha sido sancionada en Estados Unidos por las emisiones de algunos de sus motores diésel con una cuantía que supera los 2.000 millones de Euros, una cantidad muy respetable, pero que se acaba de duplicar al perder la demanda por el uso indebido de algunas patentes de Nokia, la sueca especialista en telefonía y tecnologías móviles y de conectividad.

    Casi 5.000 millones a pagar y generados en un solo mes es un importante desembolso, por lo que las cuentas se han descuadrado. Previstas o no, choca frontalmente con el severo plan de ahorro que Ola Källenius había implantado a su llegada al trono del grupo alemán. El objetivo era claro, vender muchos coches y prescindir de gastos superfluos para asegurarse una reinversión de los beneficios en tecnología y el desarrollo de nuevos eléctricos.

    El adiós al Mercedes CLS está cada vez más cerca y más real

    Un gran problema del que tiene que dar cuentas a los accionistas en otoño, en una nueva reunión, y a la que acudirá también con medidas bajo el brazo. El coronavirus es uno de los grandes responsables que todas las marcas tienen que afrontar también, pero Daimler también arrastra una pérdida de 1.600 millones de Euros de la gestión anterior y una más de 1000 millones de dólares de la empresa DAX, la desarrolladora de tecnología de conducción autónoma con BMW.

    Y como puedes ver, las cantidades suben indiscriminadamente, a lo que se suman dos factores muy importantes: por un lado, inundar el mercado con nuevos coches eléctricos necesita una fuerte inyección de dinero, y, por otro, que la gama de Mercedes es tan grande, que claramente se ha ido de las manos. Y es que la principal medida de ahorro lleva este camino, eliminar modelos, porque ya no vale eliminar versiones y dejar las más demandadas, ya que esto varía según los mercados.

    La medida más severa, y que conoceremos en otoño, es una poderosa lista de modelos que no tendrán relevo al final de su vida comercial. El CLS Shooting Brake fue el primero en caer, y le han seguido el SLC y el Clase X. El futuro AMG GT Roadster hoy no tiene luz verde, el CLS también está a punto de sumarse al roadster compacto y al pick-up, al que se está dejando morir lentamente, sin facelift intermedio.