Eslovaquia tiene dos precios en sus gasolineras según la matrícula de tu coche, y no piensa cambiarlos
Eslovaquia cobra más caro el combustible a los conductores con matrícula extranjera y rechaza la petición de Bruselas de eliminar esta medida. El primer ministro Robert Fico no descarta prolongarla más allá del plazo inicial de 30 días y contraataca con una exigencia propia a la Comisión Europea.

Si por casualidad en los próximos días circulas por Eslovaquia, prepárate para pagar más por repostar que el conductor local que tienes al lado en la cola. No es un error ni una excepción puntual: es una medida oficial del Gobierno eslovaco que lleva en vigor desde el 18 de marzo.
La Comisión Europea ha calificado la medida de "altamente discriminatoria" y ha amenazado con abrir un procedimiento de infracción contra el país por vulnerar la normativa del mercado único europeo. Fico fue tajante al rechazar la petición de Bruselas: la considera "totalmente injusta" con Eslovaquia y no descarta prolongar la restricción si la situación energética del país no mejora.
Eslovaquia justifica el doble precio del combustible por la crisis del petróleo tras la guerra de Irán
El origen de esta polémica hay que buscarlo en la escalada de los precios del petróleo desencadenada por la guerra de Irán. Ante el riesgo de desabastecimiento, el Gobierno eslovaco declaró una emergencia energética el pasado 18 de marzo e introdujo la restricción de precios para evitar un fenómeno habitual en los países con combustible más barato: que conductores de países vecinos crucen la frontera masivamente para repostar, vaciando las reservas locales.
Bratislava justifica la medida argumentando que sus reservas actuales solo pueden mantenerse gracias al uso de reservas estratégicas de emergencia del Estado, lo que a su juicio legitima protegerlas frente a la demanda exterior.
Fico exige a Bruselas que presione a Ucrania para reanudar el suministro por el oleoducto Druzhba
Lejos de ceder ante las amenazas de expediente sancionador, Fico ha contraatacado con una exigencia propia: que la Comisión Europea presione a Ucrania para que reanude el tránsito de petróleo ruso hacia Eslovaquia a través del oleoducto Druzhba, paralizado desde mediados de enero. Según Kiev, el oleoducto fue dañado por ataques de drones rusos, una versión que tanto Bratislava como Budapest cuestionan y para la que ambos países reclaman una inspección independiente.
Para Fico, la reanudación del suministro a través del Druzhba haría innecesarias todas las restricciones actuales, incluida la del doble precio en gasolineras. Una postura que complica aún más la negociación con Bruselas, ya que introduce el conflicto ucraniano como variable en un asunto que la Comisión considera estrictamente de derecho comunitario.
El pulso entre Eslovaquia y Bruselas no es un caso aislado. La guerra de Irán está tensando la cohesión interna de la Unión Europea en materia energética, con posturas cada vez más divergentes entre sus estados miembros. Eslovaquia y Hungría, altamente dependientes del petróleo ruso que llegaba a través del Druzhba, se encuentran en una posición especialmente vulnerable y han adoptado medidas de emergencia que chocan frontalmente con los principios del mercado único.
La Comisión Europea tiene ahora el balón en su tejado: iniciar el procedimiento de infracción anunciado, arriesgándose a un nuevo conflicto político con un estado miembro, o buscar una salida negociada que permita a Eslovaquia mantener sus reservas sin vulnerar la normativa comunitaria. El tiempo corre, y los 30 días de la restricción inicial están a punto de vencer.
