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    IndyCarA la octava, ¿la vencida?; las 7 veces que Castroneves perdió el título al final

    El piloto brasileño buscará hacerse con su primer título de IndyCar en la que podría ser su última oportunidad.

    Con la semi-retirada a la vista, Castroneves, cuatro veces subcampeón, depende de sí mismo.

    Incidentes, accidentes, sanciones... el amalgama de infortunios que han negado campeonatos a Castroneves es casi interminable.

    El próximo 17 de septiembre, en el circuito de Sonoma, Hélio Castroneves afrontará la última carrera de su vigésima temporada como piloto de IndyCar. El brasileño no disputará allí su última carrera en la categoría, pero todo apunta a que, a sus 42 años, éste será su último evento como piloto a tiempo completo. El programa de Penske en el campeonato IMSA espera a un piloto que ha inscrito su nombre con letras de oro en la historia del certamen: 30 victorias, 54 poles y 93 podios en 343 carreras le contemplan, además de 3 triunfos en las 500 millas de Indianápolis, un hito al alcance de muy pocos, y al que espera sumar un cuarto para unirse al elitista club de A. J. Foyt, Al Unser y Rick Mears. No obstante, el brasileño podría dejar de competir regularmente en monoplazas sin subsanar su gran cuenta pendiente: ser campeón de la IndyCar.

    Desde luego, no ha sido por falta de oportunidades. A lo largo de estos 20 años, 18 de ellos como piloto del mítico Team Penske, Castroneves ha llegado hasta en siete ocasiones a la última carrera de la temporada con opciones de ser campeón, en mayor o menor medida, y en todas ellas se fue con las manos vacías, siendo subcampeón en cuatro ocasiones. Sólo en una defendía el liderato, pero en ningún caso el resultado final le fue favorable. Esta especie de "maldición", además, se remonta a su paso por categorías inferiores, en el que fue subcampeón de la Formula Chevrolet Brasil (1992), la Fórmula 3 sudamericana (1993), la F3 brasileña (1994) y la Indy Lights (1997), además de un tercero en la F3 británica en 1995.

    El transcurso de su carrera contrasta con el del piloto que le arrebató el título de Indy Lights, su contemporáneo Tony Kanaan, el otro debutante brasileño de 1998. Pese a gozar de menos éxitos (17 victorias, 14 poles y 77 podios) y de tener que esperar hasta 2013 para ganar la Indy 500, el bueno de Tony se alzó con el campeonato en 2004, la última temporada 100% óvalos de la IndyCar post-IRL. No obstante, la perenne sonrisa y actitud positiva de Castroneves, reflejada en sus celebraciones 'Spiderman' escalando vallas, su inmensa popularidad (aumentada por su triunfo en el concurso Dancing with the Stars en 2007) y sus logros en el Brickyard parecían mitigar todo mal al respecto; había tiempo de sobra para ganar...

    En este 2017, una sólida temporada, y su regreso al Victory Lane tras tres años, le permitirá contar con una octava oportunidad, en la que, además, dependerá de sí mismo para coronarse. No obstante, Castroneves tiene presente el nulo margen disponible para esquivar ese gran "pero" y evitar pasar a los libros de historia como el Stirling Moss, o el Poulidor si lo prefieren, de la IndyCar, más aún cuando son las circunstancias, y no su nivel al volante, los que han fijado la cuenta atrás. Él sigue esperando un cambio de opinión del Capitán, pero es plenamente consciente de que, probablemente, no habrá una novena oportunidad. Estas fueron las siete anteriores.

    Intento 1: Texas 2002

    En sus dos primeras temporadas con equipos modestos, Castroneves abandonó más carreras (23, 15 por problema mecánico) de las que acabó (16), pero sus destellos de brillantez auguraban un buen futuro si contaba con la mecánica apropiada. La oportunidad apareció con la trágica muerte de Greg Moore en las 500 millas de California de 1999, su última carrera antes de incorporarse a Penske. Esto le abrió las puertas del histórico equipo, inmerso en una crisis de resultados sin precedentes y que llevaba más de 3 años sin ganar. El nuevo milenio, por fortuna para Castroneves, fue su renacer, y su compañero Gil de Ferran llevó al equipo a dos campeonatos seguidos, con Castroneves como sólido escudero.con tres triunfos en cada uno.

    Penske optó por cambiar de acera y unirse a la Indy Racing League en 2002, tras mojar los pies el año anterior en la Indy 500. Ahí, Castroneves había liderado la exhibición de la CART ganando a la primera, y en 2002 repetiría triunfo con controversia, debido a aquel adelantamiento 'fantasma' de Paul Tracy. Aquella, su segunda victoria del año, le puso líder del campeonato, y le encaminó hacia su primera pelea por el título, obteniendo su máxima ventaja de 44 puntos sobre De Ferran en la siguiente cita. No obstante, Castroneves no sólo tenía que pelear contra su más experimentado compañero, si no contra el vigente campeón y estrella emergente de la IRL, Sam Hornish, Jr.

    Las victorias dejaron de llegar, y un extraño accidente en Richmond, sumado a un inoportuno pinchazo en Nashville, le costaron un liderato que recuperó en la antepenúltima carrera en Gateway, pese a perder con De Ferran. Todo cambió en Chicagoland, la penúltima cita, donde Hornish venció por cuarta vez y Penske hipotecó sus opciones con una clasificación desastrosa. Castroneves terminó cuarto tras remontar desde el 21º puesto, pero la peor parte se la llevó De Ferran, que sufrió una conmoción cerebral en un fuerte accidente. Con la carrera de Texas a apenas siete días vista, el bicampeón de la CART no pudo apurar sus opciones de título. Todo quedaba entre Castroneves y Hornish.

    Con 12 puntos entre ambos, Castroneves sería campeón en cualquier caso si ganaba y lideraba más vueltas que nadie. Saliendo décimo, un caution afortunado a mitad de carrera le permitió arrebatar el liderato a Hornish, el cual regresó a la cabeza a falta de 50 vueltas. La última parada del estadounidense fue algo lenta, pero este le dio caza de nuevo a 23 del final. Desde ese momento, ambos rodarían lado a lado, sin cuartel. Castroneves lideró las suficientes vueltas durante este periodo para asegurarse el bonus, pero Hornish encontró un filón en la línea exterior en las vueltas finales. Gracias a él, lideró cada paso por meta desde la vuelta 196, y en la última se llevó su segundo título por sólo 10 milésimas.

    Intento 2: Texas 2003

    Con la llegada de varias estrellas de la CART, la primera mitad de la temporada 2003 prolongó la sequía de triunfos de Castroneves. Con todo, 6 podios en las primeras 10 carreras, entre ellos un segundo tras De Ferran en la Indy 500, y una mala racha del líder indiscutido hasta entonces, Kanaan, le mantuvieron en la pomada. Dos victorias en Gateway y Nazareth le permitieron asaltar el liderato, pero en Chicagoland sufrió una inoportuna rotura de la caja de cambios a 13 vueltas del final. Un sexto puesto en Fontana, y malos resultados de Gil de Ferran en ambas citas, permitieron que Scott Dixon llegase a la final de Texas empatado a puntos con el brasileño, habiendo enjuagado 42 puntos de desventaja con dos segundos puestos.

    No estarían solos en la pelea final. Kanaan aún dependía de si mismo, Hornish había enmendado un horrible inicio de año con tres victorias y dos segundos en seis carreras, y De Ferran, que en agosto anunció su retirada, aún conservaba opciones en su última carrera. Hizo todo lo que estaba en su mano: pole y victoria con más vueltas lideradas pese a una forzosa estrategia alternativa, pero no fue suficiente... aunque faltó poco. Hornish sufrió una fuga de aceite terminal tras su última parada, que causó el accidente de Richie Hearn a 26 vueltas del final, y con la carrera relanzada, peleando por la segunda posición, Castroneves y Kanaan se tocaron rueda con rueda. Fue un contacto breve, pero suficiente para pinchar los neumáticos de ambos y acabar con sus opciones, algo que Dixon no desaprovecharía antes de que el brutal accidente de Kenny Bräck pusiese fin a la prueba antes de tiempo.

    Intento 3: Chicagoland 2006

    Tras dos años de dominio de Andretti, Penske volvió por sus fueros en 2006. El tercer año de la unión entre Castroneves y Hornish dio sus frutos, en especial para el brasileño, quien, pese a su accidente con Buddy Rice en Indianápolis, dominó la primera mitad de la temporada con tres victorias. La fortuna volvió a tracionarle en verano, con un tardío pinchazo en Richmond y la rotura de una suspensión en Milwaukee tras un toque con Ed Carpenter, pero una victoria en Michigan y otros buenos resultados le permitieron llegar en esta ocasión a la carrera final como líder en solitario, con un solo punto de ventaja sobre su compañero. Enfrente, Ganassi, con Dan Wheldon y Dixon a tiro de piedra. Esta vez, todo terminaría en Chicagoland.

    La estrategia en Penske estfaba clara: incluso con un triunfo de Wheldon, cualquiera de ellos sería campeón terminando tercero, y con ello en mente, la intención era no correr riesgos peleando con los Ganassi, por lo que el británico dominó la carrera, con Dixon de escudero a la espera de un desastre en el equipo rival. Ambos equipos, sin embargo, fueron muy superiores aquel día, y el neozelandés nunca tuvo esa opción. Para Castroneves, la situación se complicó en la primera parada en boxes, en la que incurrió en una infracción por exceder el límite de velocidad que le mandó al fondo de la parrilla. Por si fuera poco, el brasileño adolecía de cierta falta de ritmo en comparación con el trío cabecero. Para cuando alcanzó la cuarta posición, la desventaja era de media vuelta, y pese a un caution posterior, nunca llegó a ser una amenaza consistente para Hornish, que se contentó con terminar tercero para obtener su tercer título.

    Intento 4: Chicagoland 2008

    Tras un discreto 2007 de Penske como conjunto, la marcha de Hornish a la NASCAR dejaba a Castroneves como número 1 indiscutible del equipo en el año de la reunificación. En una parrilla sin sheriff tras la marcha de Dario Franchitti, también a la NASCAR, Castroneves elevó de nuevo el nivel para pelear con Dixon. El neozelandés, sin embargo, estaba en otra liga, y sufrir un pinchazo lento en Iowa y problemas mecánicos en Watkins Glen, además de perder la victoria en Motegi ante Danica Patrick por tener que ahorrar gasolina, no ayudó. Tras 14 carreras, Dixon había obtenido seis triunfos y lideraba con 78 puntos de ventaja sobre Castroneves, sin triunfos pese a sus ocho podios. Por fortuna, el brasileño encontró la bandera a cuadros en Sonoma y, aunque perdió la oportunidad de recortar más puntos por una controvertida sanción tras un bloqueo a Justin Wilson en Detroit, llegó vivo a Chicagoland.

    La diferencia de puntos, no obstante, era aún grande, y requería vencer y que Dixon terminase noveno o peor, algo que sólo había ocurrido tres veces ese año, y ninguna en óvalo. El propio Castroneves se complicó la vida en clasificación al sobrepasar la linea blanca interior, lo que invalidó sus tiempos y le hizo salir 28º y último. Pese a no tener prisa ninguna, en la vuelta 78 ya era líder, y dominó la carrera desde entonces con su compañero Ryan Briscoe como escudero. Dixon, mientras, hizo honor a su apodo 'Ice Man' y no se volvió loco: se mantuvo siempre entre los ocho primeros, subió el ritmo en las 50 vueltas finales y salió líder del último periodo de paradas. Sin más en juego que el honor en un vibrante duelo final de 7 vueltas, Castroneves le batió por 3 milésimas, pero el título volaba de nuevo a Nueva Zelanda. 11 podios, siete de ellos en las últimas siete carreras, no fueron suficiente.

    Intento 5: Fontana 2013

    La investigación por fraude fiscal de 2009 en base a su fichaje (Penske copió tal cual el contrato de Moore, cambiando sólo los nombres), de la que salió exculpado, fue el inicio de un largo via crucis para Castroneves que ni siquiera su tercera Indy 500 pudo subsanar. Ryan Briscoe fue la baza de Penske ese año, y un ciclón proveniente de Australia, Will Power, asumió el relevo en lo que a pelear el título varios años de forma infructuosa se refiere. Castroneves, mientras, asumió un papel secundario, incluido un 2011 desastroso fuera del top 10 en la general, y no volvió a la senda del campeonato hasta 2013. Aprovechando una temporada discreta de Power, quien sólo la arregló al final, el brasileño haría de la regularidad su mayor virtud.

    Empezó con dos podios en carreras que pudo haber ganado (St. Petersburg y Barber), dominó en Texas y terminó entre los 10 primeros en las 16 primeras carreras, a excepción de Sao Paulo. Aunque la segunda victoria se resistía, sólo había sumado cinco podios, las calificaciones dejaban que desear y los resultados empezaron a rondar la zona baja del top 10, la falta de consistencia de quien parecía su principal rival, el vigente campeón Ryan Hunter-Reay, le permitió liderar gran parte del año. Dixon despertó en verano, pero dos incidentes otorgaron a Castroneves una ventaja de 49 puntos a falta de tres carreras. El brasileño podría haber sido campeón en la doble cita de Houston, pero todo se complicó de la forma más desafortunada posible.

    Saliendo 21º en la primera carrera al pillarle la bandera amarilla en su mejor vuelta, un problema al cambiar de marchas le hizo perder nueve vueltas. Para la segunda, se hizo con la pole, pero la caja de cambios de su coche se soltó en la décima vuelta por los baches de la pista, y perdió otras 36 antes de poder regresar. Dixon terminó las dos carreras en primer y segundo lugar. Un volteo de 74 puntos que le daba al piloto de Ganassi 25 de ventaja para las 500 millas de Fontana, donde le bastaba con ser quinto. Castroneves, pese a ello, no se rindió a su suerte y buscó la machada, llegando a liderar la carrera durante un stint, pero sin victoria, el paraíso era casi imposible, y se terminó de esfumar al final. A 25 vueltas del final, peleando por posiciones de podio, y con Dixon rodando sexto, su alerón delantero se descolgó ligeramente, obligándole a parar. 'Fim do Jogo'.

    Intento 6: Fontana 2014

    Pese a la esperada reacción de Power en 2014, Castroneves supo estar a la altura de las circunstancias, y aprovechando un año de transición en Ganassi, ambos pilotos dominaron la temporada. Solo Hunter-Reay, impulsado por su triunfo en la Indy 500 batiendo al propio Castroneves, pudo seguirles en la primera mitad de temporada, pero los Penske se distanciaron del resto a partir de Pocono. Castroneves hizo valer sus segundos puestos en esas dos carreras (doble puntuación) y su triunfo en Detroit, además de un pequeño bache de Power, para compensar su menor regularidad (desaprovechó opciones de victoria en Indy GP, Detroit y Houston), y llegó a tener 28 puntos de ventaja entre las carreras de Toronto, pero nada saldría bien desde entonces.

    Ya en la segunda carrera de ese fin de semana, sobre mojado, y tras pelear con Power por el triunfo, se vio involucrado en una montonera a pocos minutos del final. En Mid-Ohio pasó las cuatro primeras vueltas en boxes con problemas en el acelerador, un manejo deficiente le dejó fuera del top 10 en Milwaukee, y en Sonoma se llevó por delante a Marco Andretti en la salida. Tras esta horrible racha, el brasileño llegó a Fontana a 51 puntos de un Power que buscaba quitarse el sambenito de sus accidentes en óvalo jugándose el título en la última carrera entre 2010 y 2012. La doble puntuación, que daba opciones matemáticas a Simon Pagenaud, estipulaba que Castroneves necesitaba a Power en la séptima posición o peor, una situación parecida a la del año anterior.

    Todo empezó bien para los intereses del veterano brasileño, que obtuvo la pole mientras Power clasificaba penúltimo tras un susto. El australiano, no obstante, dejó atrás los nervios en carrera; con Juan Pablo Montoya y Castroneves controlando gran parte de la prueba, Power avanzó lentamente, alcanzó la séptima posición a mitad de prueba y, tras la penúltima parada, se ubicó cuarto, justo detrás de Castroneves. Ambos seguían uno detrás de otro tras la última parada, pero el brasileño cometió un grave error antes de entrar, al salirse de la calle de entrada a boxes en la curva 3 y subir brevemente a la pista. El pit-through (equivalente al Drive Through europeo) resultante le costó una vuelta, y sus opciones. Power ni se molestó en pelear por la victoria; al fin era campeón.

    Intento 7: Sonoma 2015

    La séptima y última oportunidad desaprovechada de Hélio Castroneves llegó en 2015, aunque, siendo justos, sus opciones en esta eran bastante más reducidas. En su segundo año en Penske, Montoya fue el gran protagonista, liderando el campeonato desde la primera prueba, y Castroneves tuvo un año de idas y venidas, alternando cinco podios con incidentes como quedarse sin gasolina en Barber y accidentes en Detroit y Fontana, ambos causados por otros pilotos. Su falta de victorias (un undercut de Dixon en Long Beach y la estrategia en Toronto le arrebataron sus mejores opciones) se combinó con otra terrible racha para terminar el año, al acabar en tierra de nadie en Iowa (pole) y Mid-Ohio, y sufrir un accidente en Pocono.

    Sus posibilidades de cara a la cita final eran prácticamente nulas. Pese a la doble puntuación, se encontraba en quinto lugar a 77 puntos de Montoya, lo que obligaba a Castroneves a ganar y esperar algún problema del colombiano. Además, necesitaba también que Graham Rahal, la gran sorpresa de la temporada, y Dixon no acabasen en el podio, pero el piloto de Penske no pudo ni especular con estos escenarios. Tras clasificar mal, sufrió daños en el alerón delantero en la salida y tuvo que reemplazarlo en la tercera vuelta. Terminó como salió, decimoquinto. El drama iría por otros derroteros más adelante, con Power golpeando a Montoya, y Dixon ganando la carrera y el título en el desempate.

    Intento 8: Sonoma 2017

    Si hubiera que usar una palabra para definir la temporada de Castroneves, esa sería 'atípica'. Con la atención del paddock más centrada en su futuro que en su presente, y tras empezar el año en la misma tendencia de 2016 (buenas clasificaciones, malas carreras), Castroneves revivió al quedarse de nuevo a las puertas de su cuarto triunfo en Indianápolis. Aunque el liderato le duró seis días, un fin de semana discreto en Detroit y su accidente en Texas no le descolgó, y en Iowa regresó a la senda de la victoria tras más de tres años de sequía. La irrupción posterior de Josef Newgarden prometía dejarle en la estacada, pero el incidente de su joven compañero en Watkins Glen, y sus consistentes top 10, le han mantenido cerca, y le dejan en una buena posición de cara a Sonoma.

    Castroneves se encuentra a 22 puntos de Newgarden, una distancia importante teniendo en cuenta los puntos de bonus. Una victoria del brasileño obligaría a su compañero a terminar segundo para ser campeón, pero si Castroneves gana desde la pole y Newgarden no suma los 2 puntos por liderar más vueltas que nadie, será campeón independientemente de lo que haga el estadounidense. La misma situación se podría aplicar palabra por palabra con Dixon, a 19 puntos, aunque al neozelandés solo le valdría el segundo puesto tras Castroneves si suma el bonus de 2 puntos. Pese a que en Sonoma es difícil adelantar, sería una empresa complicada para el bueno de Hélio, aunque, pese a su sequía en circuito, no se le ha olvidado ir rápido girando a la derecha (7 poles desde su triunfo en Detroit 2014). Al fin y al cabo, Spiderman ya escaló la valla de Sonoma una vez...

    Otros datos de interés:

    • Si Castroneves logra ser campeón sin ganar en Sonoma, será el primero sin victorias en circuito desde Dario Franchitti en 2007 (5 carreras en circuito ese año). Ningún piloto lo ha logrado en un calendario con más de 8 carreras en circuito (Al Unser, 1985); el de este año tiene 11. El mismo caso se aplicaría a Simon Pagenaud, que sólo ha ganado en Phoenix.
    • En relación al dato anterior, Castroneves ha basado su fortaleza en los óvalos, donde ha sido el piloto con más puntos, 252, frente a los 232 de Will Power, los 201 de Scott Dixon y los 198 de Josef Newgarden. En circuito, el brasileño es quinto con 286, a 76 de Newgarden.
    • En caso de obtener el título, a sus 42 años, Castroneves sería el campeón más veterano desde Al Unser en 1985 (46) e igualaría a Johnny Rutherford, quien en 1980 ganó su primer y único título también a los 42 años; en la era moderna, sólo Roger McCluskey (1973, 43 años) les supera entre los campeones primerizos. Nadie, eso sí, habría necesitado tantas carreras como Hélio (344, frente a las 228 que tardó Rutherford).
    • El denominador común de la mala fortuna de Castroneves estos últimos años es Mid-Ohio. Antaño un trazado favorable a sus intereses (dos poles y tres podios entre 2007 y 2010, amen de dos victorias en la CART), el brasileño lleva siete años sin un sólo top 5 en este trazado, que le ha asestado alguno de los golpes más contundentes a sus opciones.
    • En todos y cada uno de los cuatro campeonatos que ha obtenido Dixon (2003, 2008, 2013 y 2015), Castroneves llegó con opciones a la última carrera. Sólo en 2006 se quedaron los dos con la miel en los labios.
    • Castroneves perdió dos oportunidades de campeonato en Texas, dos en Chicagoland y dos en Fontana. La del domingo será su segunda oportunidad en Sonoma.

    Fotos: IndyCar Media