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    IndyCarJimmie Johnson consigue una tercera oportunidad de test con Ganassi

    Johnson podrá subirse al fin a un coche de Ganassi, aunque no con la decoración de RosenqvistIndyCar Media

    Después de anularse su segunda oportunidad de test al dar positivo en COVID-19, el veterano piloto probará al fin el próximo 28 de julio.

    El test seguirá siendo en la versión rutera de Indianápolis, habiendo dejado la puerta abierta a una posible participación en la Indy 500 en el futuro.

    A la tercera va la vencida. Al menos, por ahora. Después de que la pandemia del coronavirus haya descarrilado sus ambiciones hasta en dos ocasiones, Jimmie Johnson podrá ponerse por fin al volante de un IndyCar. Según el medio estadounidense RACER, el veterano piloto de NASCAR, campeón de la máxima disciplina Cup Series hasta en siete ocasiones (2006-10, 2013, 2016), tiene ya marcado el 28 de julio como la fecha en la que realizará su primer test con el Dallara IR18, junto al equipo Chip Ganassi Racing, con el que había programado su segundo test fallido.

    La prueba se mantiene en la versión rutera del Indianapolis Motor Speedway, donde este fin de semana tendrá lugar el evento de regreso de la Ferrari Challenge North America. Johnson, que cumplirá 45 años el próximo mes de septiembre, anunció oficialmente el pasado 5 de marzo que llevaría a cabo un test con Arrow McLaren SP durante el mes de abril en el Barber Motorsports Park, una oportunidad que quedó totalmente descarrilada con la explosión pandémica acaecida apenas una semana después y con la decisión de McLaren SP de paralizar su proyecto de tercer coche para invitados hasta la temporada 2021.

    Chip Ganassi debió poner una cara parecida a esta al enterarse del positivo de Johnson. / @ IndyCar Media

    El pasado 29 de junio, Johnson anunció que había alcanzado un nuevo acuerdo, en esta ocasión con Ganassi, para realizar su prueba el lunes 6 de julio en Indianápolis, inmediatamente después de la celebración del primer evento conjunto de la historia entre la NASCAR Cup Series (Brickyard 400, en el óvalo) y la IndyCar (Gran Premio de Indianápolis). El test volvió a anularse pocos días antes, el 3 de julio, cuando se confirmó que Johnson había dado positivo en un test de COVID-19, poco después de que su mujer manifestase síntomas de haberlo contraído.

    Por fortuna para el piloto californiano, el 8 de julio se aprobó su regreso a la competición, después de que los dos test posteriores a los que se sometió diesen resultado negativo. Por ello, la única cita de NASCAR que se perdió fue la de Indianápolis, algo crucial en sus opciones de clasificarse en su última temporada en la categoría para los Playoff para el título, donde ocupa ahora la 16ª y última plaza de acceso, y ha facilitado la programación de un nuevo test, solo tres semanas después. En él, Johnson evaluará su competitividad general, de cara a un pretendido programa a tiempo parcial en IndyCar en 2021, con los circuitos ruteros como principal objetivo.

    Johnson no busca solo satisfacer una vieja ambición, sino que también pretende ofrecer un mínimo de competitividad, algo realmente complicado para un piloto de stock cars de avanzada edad sin experiencia previa en competiciones de monoplazas. Pese a que durante años se ha negado a la posibilidad de disputar la Indy 500, llegando a decir en 2011 que la IndyCar debía «dejar de competir en óvalos» tras la muerte de Dan Wheldon, la introducción del Aeroscreen ha reintroducido esa opción, la cual debería superar un duro escollo familiar para materializarse. Si el dispositivo mantiene la efectividad demostrada en los fuertes accidentes de Iowa, pese al vuelo brutal de Colton Herta, será un factor a favor.

    Fotos: IndyCar Media