El fantasma de Porsche y Ford vuelve a la vida: renace el Lola T70 con V8 6.2 'de diario' y un T70S de carreras
La mítica marca británica recupera el T70 que pilotaron nombres míticos de la Fórmula 1 en carreras de resistencia y lo convierte en un coche de calle, asegurando que es un ‘clásico sostenible’.

Aparte de ser el diminutivo de Dolores, Lola es un nombre que les sonará a muchos ‘cafeteros’ de las carreras, habiendo creado innumerables chasis de carreras, tanto de Fórmula 1 como prototipos de resistencia. En los años 60 y 70 gozaron de mucha fama, con coches como el que ahora puedes tener en tu garaje. Sí, como lo lees.
Lola Cars ha lanzado al mercado, esta vez como coche de calle y no de carreras, el T70S, una versión reimaginada del T70 de carreras que data de mediados de los años setenta. Pilotos de Fórmula 1 como John Surtees, Denny Hulme, Graham Hill, Mario Andretti, Jackie Stewart (todos ellos campeones del mundo), Mark Donohue, Dan Gurney o Peter Revson, entre otros, pilotaron el T70 a través de sus diferentes versiones en carreras de gran prestigio.

Lola T70S, esencia de las carreras de una época pura
En concreto, este espectacular Lola T70S toma su estética del T70 Mk3B de 1969, que logró un doblete para la marca en las 24 Horas de Daytona de ese año frente a los Ford GT40 (entonces los reyes de Le Mans) y Porsche 908. Este coche era una evolución de los MK1 y MK2 anteriores, optando por una configuración carrozada en lugar de speedster y una cola alargada para mejorar la aerodinámica y la estabilidad a altas velocidades. El T70S es el más purista, manteniendo incluso pasaporte de coche histórico FIA.
Para el T70S, Lola mantiene el motor Chevrolet V8 Small Block 5.0 atmosférico a las espaldas del piloto, entregando 530 CV y 576 Nm de par motor para poner los pelos de punta a quien esté pegado al asiento, con el motor acoplado a una caja de cambios Hewland LG 600 transeje de cinco velocidades. Pasa de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos y alcanza los 327 km/h según cifras oficiales… todo para 860 kg de peso en vacío, una locura a día de hoy, gracias a su chasis monocasco fabricado en aluminio.
Motor Chevrolet V8 y menos de 900 kg en vacío
Además del T70S, Lola también ha desvelado la especificación T70S GT, que si es de calle, minimalista pero sin ser espartano como el de ‘carreras’, con cuero Alcántara cubriendo el chasis expuesto en su interior. Este T70S GT cuenta con el Chevrolet V8 6.2, esta vez entregando ‘solo’ 500 CV y 617 Nm de par motor. Eso sí, al ser un motor más grande, también declara un peso mayor, unos 890 kg. El resto de sus especificaciones son iguales al T70S salvo por el hecho de llevar llantas de 18 pulgadas (en el T70S son llantas forjadas en magnesio de 15 pulgadas).

Y es que, para los estándares actuales, es un coche diminuto: 4.225 mm de longitud, 1.371 mm de ancho de vías en ambos ejes y 2.432 mm de distancia entre ejes, medio metro menos de lo que solemos ver en muchos coches (particularmente chinos) a día de hoy. Equipa frenos de 304 mm x 28 mm y pinzas de cuatro pistones en ambos ejes. La suspensión es de doble horquilla en ambos ejes, con amortiguadores ajustables tanto delante como detrás.
Johnny Herbert, encargado de afinar el T70S
Lola se quiere alejar de cualquier idea de restomod, sino que busca simplemente afinar, con más tiempo y dinero, la fórmula del Lola T70 original. Un coche más ‘limpio’, no un coche nuevo con ropa antigua. Han revisado el tacto del pomo del cambio de marchas, la geometría del asiento, la visibilidad, lo que uno percibe con las yemas de los dedos.
El encargado de afinar el T70S no es otro que el ex piloto de Fórmula 1 y polémico comentarista Johnny Herbert, quien ha pilotado ya el T70 Mk3B ex David Piper para captar la esencia del coche de carreras hacia el nuevo coche de calle. Un coche que transmite muchas emociones, sobre todo con derrapes perfectamente controlables, deslizándose ágilmente como hacían los deportivos y coches de carreras de los 60 gracias (o por culpa de, al mismo tiempo) los neumáticos delgados y las suspensiones de la época.

Un clásico sostenible en una Lola que no es exactamente la original
Hay un pequeño truco en toda esta historia - varios, en realidad. Esta Lola no es la original de Eric Broadley, evidentemente, distinta de la que vimos llegar hasta la Fórmula 1 junto a Larousse (y distinta, por suerte, del fracaso de Lola-Mastercard en 1997). Está en nuevas y pudientes manos, con presencia en la Fórmula E de la mano de Yamaha y ABT.
Lola habla de ‘clásico sostenible’. No os hagáis una idea equivocada, que por sostenible no se refieren a la cartera. Se trata de reutilizar el magnesio AZ91E, pero con un proceso más sostenible, utilizando un gas que consume CO2 - lo habitual en la industria es utilizar gas SF6, un gas que produce un efecto invernadero 24.300 más potente que el CO2.
