600.000 llamadas a revisión en 2025 por este motor V8 y ahora la marca suelta el consejo más básico: cambiar el aceite

General Motors continúa teniendo problemas con su motor L87, con decenas de miles de clientes quejándose de un mismo problema, y ahora cree tener la solución para los concesionarios donde pasarán por revisión.

600.000 llamadas a revisión en 2025 por este motor V8 y ahora la marca suelta el consejo más básico: cambiar el aceite
El V8 L87 se ha convertido en un verdadero problema para GM con unas 600.000 llamadas a revisión en 2025.

Publicado: 09/02/2026 10:30

6 min. lectura

No porque tengas un V8 americano de los de toda la vida estás exento de problemas y esto le ha ocurrido a más de medio millón de norteamericanos. En 2025, General Motors llamó a revisión a más de 600.000 clientes en Estados Unidos por un problema relacionado con un motor concreto.

Este motor es el L87 V8, el 6.2 que montan coches como el Chevrolet Silverado, Tahoe o Suburban. También lo llevan coches como el GMC Yukon o uno de los SUV más icónicos de todos los tiempos, el Cadillac Escalade, un motor que lleva en producción desde 2019 como sucesor directo del L86.

L87
General Motors está en apuros por problemas con su motor 6.2 V8 L87.

600.000 llamadas a revisión para General Motors

Este motor, en especificaciones de fábrica, desarrolla unos 420 CV de potencia y 624 Nm de par motor, un motor que cuenta con gestión dinámica de combustible para maximizar la eficiencia en el consumo, pudiendo alternar entre 17 secuencias de encendido. Con bloque y culata forjados en aluminio se le supone un motor sólido y robusto. En su variante con supercargador, la que monta el Escalade V-Series, supera los 680 CV de potencia.

No obstante, ya en enero de 2025 la NHTSA comenzó una investigación en torno a este motor, unidades fabricadas entre 2021 y 2024 y un problema recurrente que estaban sufriendo muchos usuarios. Miles de clientes de GM estaban formalizando quejas, lo que llevó a una demanda en el estado de Michigan.

Problemas con el motor L87 V8

El problema ocurre, por un lado, cuando se produce una acumulación de sedimentos tanto en las bielas como en los conductos de aceite del cigüeñal, lo que lleva a que se dañen y se rompan los cojinetes. Otros problemas indican un cigüeñal con defecto de fabricación, con unas dimensiones distintas a las que deberían tener.

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Cadillac Supercharger 6.2 V8
Es la segunda vez que GM recomienda un tipo de aceite diferente para este motor.

Originalmente, GM recomendaba el uso de aceite 0W-20 para su L87 V8 6.2 - pero cuando comenzaron las llamadas a revisión, se pasó a recomendar el uso de aceite Mobil 1 Supercar 0W-40 en estos motores. Los coches que eran llamados a revisión tenían una inspección de motor y, si se detectaban problemas, se cambiaba por un motor nuevo.

Cambio de aceite

Ahora bien, este aceite Mobil 1 Supercar 0W-40 es caro y complicado de encontrar, además de centrarse en usos muy específicos. Es el tipo de aceite que se crea para motores de coches como el Chevrolet Corvette o el Camaro: de coches potentes y deportivos que se van a utilizar en circuitos o, en general, con una conducción más agresiva. No es el tipo de uso que uno piensa a la hora de llevar un Escalade por las calles precisamente.

Ahora GM ha enviado información a sus concesionarios para que se use en su lugar aceite sintéticoMobil 1 FS 0W-40. Puede sonar casi igual y, de hecho, tienen la misma viscosidad, pero la composición de este aceite cuenta con más fósforo y zinc, formando una capa protectora en superficies metálicas que, bajo cargas de trabajo, cuida más las piezas.

Chevrolet Silverado
Incluso un 'clásico' V8 americano sufre problemas de motores de combustión actuales.

Cada vez más exprimidos

Tiempo atrás ya hablamos de un tema similar: de cómo los motores de combustión están alcanzando límites debido a las exigencias tanto de consumo como de emisiones contaminantes. De cómo se recomiendan aceites con cada vez menor viscosidad, lo cual, unido a los estándares de prestaciones actuales, lleva a que los motores sufran un mayor estrés en las partes móviles, para poder alcanzar esos niveles de eficiencia que dejan muy atrás motores de décadas pasadas, aunque estos puedan ser muy fiables con muy poco mantenimiento.

Esto implica que el proceso de fabricación de los motores tenga que ser muchísimo más preciso, un trabajo de relojería en el que nada, absolutamente nada, pueda fallar. El más mínimo residuo de procesos, puede llevar a llamadas a revisión en masa, con los problemas para los clientes y golpes en las finanzas del fabricante que todo ello supone. Y, en casos como este, problemas judiciales.

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