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    Punch Powertrain quiere las instalaciones de Nissan en Barcelona, invertirá 650 millones de euros

    Nueva generación de transmisión ModulEDPunch Powertrain

    Otra empresa del sector automotriz está interesada en las instalaciones que actualmente tiene Nissan en Barcelona, Punch Powertrain. Esta empresa belga quiere invertir 650 millones de euros y conservar más de la mitad de los puestos de trabajo de 2020, antes de la pandemia y el aviso de cierre de los japoneses.

    Cuando hablamos de la fábrica de Nissan en Barcelona, por omisión nos referimos a la que está en la Zona Franca, de donde han estado saliendo vehículos durante 40 años. En realidad, hay otras dos más, una en Sant Andreu de la Barca y otra en Montcada i Reixac, todas en la misma provincia.

    El fabricante japonés anunció el año pasado su intención de abandonar todas las instalaciones y llevarse la música a otra parte. La razón principal, comprensible, lleva años con la fábrica principal infrautilizada porque el plan de producto de 2013, que debería haber salvado el complejo, se ha estrellado en cuanto a ventas. Y hay más motivos.

    La pregunta del millón es quién será el nuevo inquilino de dichas instalaciones. Hoy hemos sabido que se ha unido a la lista de posibles Punch Powertrain, un fabricante de cadenas cinemáticas de vehículos eficientes con sede en Bélgica. Está interesado en el «pack completo», los tres emplazamientos que ocupa Nissan todavía.

    Fábrica de Nissan en la Zona Franca (Archivo)

    Punch Powertrain ha puesto una oferta sobre la mesa para adquirir las tres instalaciones, además de invertir en su acondicionamiento, en productos y en hidrógeno. En total, hablamos de una inversión de 650 millones de euros que vendrá de perlas al sector automotriz catalán.

    Guido Dumarey, el CEO de Punch, indicó que esas instalaciones son las más adecuadas para su visión de cero emisiones a largo plazo, a base de cadenas cinemáticas eléctricas y de hidrógeno: «Las instalaciones en Barcelona son perfectas para las ambiciones de Punch, teniendo en cuenta nuestra necesidad de mano de obra cualificada y una sólida base de proveedores».

    El quid de la cuestión en una industria de este tipo es, entre otras cosas, su localización. Lo bueno de la zona de Barcelona es que ya cuenta con un parque de proveedores que trabajan con SEAT y Nissan -además de otros fabricantes-, por lo que la ubicación es atractiva de por sí.

    Las alarmas en Barcelona empezaron a sonar en 2017, cuando se perdió el ritmo de más de 100.000 unidades anuales, la mitad de su capacidad máxima

    Por otro lado, Punch tratará de mantener todo el empleo posible. A finales de 2023 su plan de empresa contempla tener 1.000 trabajadores en nómina, y el doble para 2025. Son datos para que el comité de reindustrialización los evalúe.

    Pese a parecer buenos números, en realidad habrá igualmente destrucción neta de empleo, ya que en las tres instalaciones de Nissan trabajaban el año pasado 3.000 personas de forma directa. De todas formas, es comprensible, los planes de Punch son menos intensivos en mano de obra.

    Una de las consecuencias de la electrificación del automóvil es que el número de piezas se reduce drásticamente en los eléctricos puros, especialmente las móviles, por lo que la producción es más sencilla y puede robotizarse más. Sobran trabajadores, en otras palabras.

    Detalle de la nueva caja de cambios automática de doble embrague e-DCT de Peugeot y DS - Fotografía: Punch Powertrain

    Ahora mismo el catálogo de Punch Automotive está adaptado a las tecnologías que se están usando ahora, comprendiendo soluciones híbridas (térmico+eléctrico), cajas de cambio, sistemas de recuperación de energía, etc. La trayectoria de Punch tiene cuatro décadas, como Nissan en la Ciudad Condal.

    Uno de sus próximos lanzamientos serán las cajas de cambio híbridas (con motor eléctrico integrado) para STELLANTIS, que harán su estreno el año que viene. La relación viene de unos años atrás, desde 2018, cuando entonces firmaron el acuerdo con el Grupo PSA.

    Independientemente de si Punch Automotive se queda con los tres emplazamientos, una cosa está clara, su futuro pasa inevitablemente por adaptarse a la nueva realidad del automóvil: el motor de combustión tiene fecha de caducidad en Europa en menos de 15 años, y quienes no se adapten echarán el cierre.