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    Reventón de un neumático: qué lo propicia y cómo actuar en caso de sufrirlo

    Un reventón es una de las experiencias más peligrosas que podemos encontrarnos como conductores.

    Un pinchazo es algo muy habitual en la vida de un conductor, pero un reventón no tanto y, de ocurrir, es mucho más peligroso. Por eso, debemos evitar que suceda y estar preparados para actuar adecuadamente en caso de no poder evitarlo.

    Las ruedas, como siempre decimos, son el único elemento del vehículo que entra en contacto con la superficie por la que circulamos, por lo que es vital mantenerlas en óptimas condiciones.

    Pero, bien porque nos hemos descuidado con el cuidado de los neumáticos, bien por agentes externos presentes en la calzada, podemos llegar a sufrir un reventón y ponernos en una situación de extremo peligro. Con el objetivo de evitar eso, vamos a analizar las posibles causas de un reventó y cómo actuar en el caso de experimentarlo.

    Causas de reventón

    Como ya hemos avanzado, no es lo mismo un pinchazo que un reventón. El pinchazo se produce cuando se genera una fisura de pequeño tamaño en el neumático, dejando escapar el aire del interior de manera progresiva.

    «Cuando un neumático ha perdido más goma de la que debería, es más vulnerable y propenso al sobrecalentamiento»

    En cambio, en un reventón el neumático se raja o explota, perdiéndose el aire de manera súbita e incluso desintegrando el propio neumático. Obviamente, esto propicia una situación mucho más peligrosa, porque perdemos cualquier opción de tener capacidad de frenado o dirección con esa rueda.

    Las principales causas de un reventón son las siguientes:

    • Neumático con desgaste excesivo.
    • Neumático dañado por un bordillazo, golpe fuerte o corte.
    • Mantenimiento deficiente del neumático.
    • Calzada en estado deficiente que provoca un pellizco contra la llanta.
    • Presencia de agentes externos en la calzada (restos metálicos, objetos cortantes, piedras, etc).

    Ahora bien, estas causas pueden venir determinadas por diferentes circunstancias, especialmente las relacionadas con un estado deficiente del neumático.

    Es evidente que, cuando un neumático se desgasta en exceso, su resistencia y la integridad de su estructura se ven seriamente reducidas. Lo mismo sucede cuando la estructura se ha visto dañada por un golpe, bordillazo o corte (las típicas burbujas o huevos en el flanco son un buen ejemplo de ello).

    Cuando un neumático ha perdido más goma de la que debería, es más vulnerable y propenso al sobrecalentamiento, lo que acabará provocando el reventón al ser incapaz la estructura de contener el exceso de presión. Esto es aún más probable a alta velocidad, en época de calor o circulando con el vehículo cargado.

    Un golpe ha provocado este 'huevo' en el flanco del neumático. Si no se cambia, el reventón acabará ocurriendo con total seguridad.

    También puede ocurrir que un desgaste irregular del neumático propicie un deterioro selectivo en los flancos a consecuencia de subinflado, alineación o equilibrado defectuosos. Para evitar esto, es importante controlar la presión de inflado de manera periódica, así como el estado de la dirección y la suspensión con cada cambio de neumáticos.

    Para el resto de causas es difícil tener una solución y lo único que podemos hacer es mantener la atención en todo momento en la calzada para intentar anticiparnos a un bache de grandes dimensiones, la carga perdida de un camión o la presencia de restos de un accidente.

    Cómo actuar ante un reventón

    La tecnología avanza y el buen estado de las carreteras también, pero eso no impide que nos encontremos ante el reventón de uno de nuestros neumáticos si no los hemos cuidado adecuadamente o hemos tenido la mala suerte de circular por un tramo indebidamente conservado o con obstáculos presentes.

    Por eso, si alguna vez sufrimos un reventón mientras conducimos, es importante que recordemos lo siguiente, pues el coche tenderá a girar hacia el lado del reventón y la dirección vibrará considerablemente:

    1. Mantén la calma y controla la dirección sujetando el volante con firmeza.
    2. Intenta mantener la línea recta, suelta el acelerador y deja que el freno motor reduzca la marcha, sin tocar el pedal del freno, hasta que el vehículo de detenga.
    3. Activa las luces de emergencia e intenta apartarte todo lo posible de la calzada.
    4. Colócate el chaleco reflectante y sal del vehículo extremando la precaución para colocar los triángulos de emergencia.
    5. Cambia la rueda o ponte en contacto con la aseguradora para gestionar la asistencia en carretera.

    Como es lógico, cuanto mayor sea la velocidad, más brusco será el reventón y las consecuencias del mismo, por lo que sujetar el volante con firmeza es clave para mantener el control. De igual modo, en una autovía será más sencillo controlar el vehículo y detenerse con seguridad.

    Ser conscientes de la velocidad y de la vía por la que circulamos es importante mientras conducimos pues, aunque los vehículos modernos están sobradamente preparados para superar los límites de velocidad en condiciones normales, lo verdaderamente importante es lo que ocurrirá si algo va mal.

    El mítico Paco Costas nos enseña de manera muy gráfica cómo actuar en caso de reventón.

    Fotos: Pixabay