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IndyCarWickens: "No quiero trabajar de 9 a 5, quiero volver a un IndyCar"

El piloto canadiense, presente en St. Petersburg este fin de semana, confía en que su progresión le permita volver a la IndyCar en 2020.

Wickens contempla la posibilidad de usar controles manuales si fuese necesario, con Billy Monger y Alex Zanardi como ejemplos.

Hace un año, Robert Wickens asombraba al mundo del automovilismo consiguiendo la pole position en su primera carrera de IndyCar, en el trazado urbano de St. Petersburg. Una prueba en la que, tras perder brevemente el liderato, comandaría durante 69 giros hasta que en la penúltima de las 110 vueltas, Alexander Rossi se lo llevó puesto, poniendo fin a sus opciones. Un año más tarde, Wickens está de vuelta en St. Petersburg, pero no para pedir un segundo asalto circuito, si no, simplemente, para reconectar con el mundillo del que estuvo cerca de despedirse hace medio año.

En el box del equipo Schmidt, Wickens se personó este viernes para ver los entrenamientos libres, y permanecerá como invitado de excepción durante todo el fin de semana. Pese a sus espectaculares progresos en tan poco tiempo, la silla de ruedas sigue siendo una compañera de viaje indispensable, pero el piloto canadiense confía en cambiar muy pronto ese asiento por el que realmente desea, uno de carreras.

Así lo manifestó en una rueda de prensa en St. Petersburg, dejando clara su motivación: "Es todo lo que sé hacer. Todos me han dicho que, si no puedo volver a correr, aún puedo hacer algo grande con mi vida. Soy un trabajador, sé que me iría bien en algún lado, pero no estaba contento con esa respuesta. No quiero un trabajo de 9 a 5 manejando algo nuevo, quiero manejar un coche de carreras (...) Quiero volver al mismo nivel que tenía, no ser simplemente un piloto en la parrilla. Quiero pelear por victorias o podios como antes, eso es lo principal para mi".

Desde que sufrió su lesión medular el pasado 24 de agosto en un terrible accidente en el óvalo de Pocono, los progresos que Wickens ha hecho han sido remarcables, recuperando el uso parcial de sus piernas y llegando a ponerse de pie por breves periodos de tiempo. No obstante, el pronóstico de las lesiones de éste tipo es siempre incierto y, aunque el canadiense manifestó en una entrevista en Good Morning America que su objetivo es "volver a la IndyCar en 2020", también es consciente de que en cualquier momento, su recuperación podría no ir más allá de un determinado punto en el que no tendría el 100% de sus facultades físicas.

"Poco a poco estamos haciendo progresos, es todo lo que puedo decir", aseveró Wickens. "El problema es que nunca sabes cuando llegará el día en el que no progreses más. Me dijeron que el periodo de seis a doce meses es en el que se ve más progresión, y ahora estoy al principio de ello; espero no haber alcanzado el máximo demasiado pronto. Trabajo de cuatro a seis horas diarias, seis días a la semana. Los médicos saben que trabajo muy duro, me dicen que descanse, pero en cierto modo me dicen que siga haciendo lo que hago porque funciona".

Por ello, Wickens ya ha dejado caer la posibilidad de que los controles manuales en el volante puedan formar parte de su futuro, pero tiene claro lo que quiere conseguir: "El objetivo es volver a un IndyCar, pero no lo sabremos hasta que lo intentemos. Hay muchos pilotos que han tenido éxito con controles manuales, lo que me hace creer que, independientemente de mi progresión, volveré a pilotar de nuevo. ¿Con qué coche? El sueño sería un IndyCar. Sé que el equipo tiene un coche para mí cuando pueda volver, pero hay reglas a las que tenemos que atenernos. No sé cuantas modificaciones podríamos hacer, pero cruzaremos ese puente cuando lleguemos".

La reglamentación FIA actual, que ya tuvo dificultades para aprobar las adaptaciones de los pequeños monoplazas que el británico Billy Monger pilota tras perder ambas piernas, podría complicar el uso de controles manuales en un coche tan complejo como un IndyCar, pero Wickens se mantiene optimista, usando como referencia al propio Monger o a un Alex Zanardi al que describe como "el hombre, en lo que a regresos post-lesión se trata", alabando sus apariciones de éste último año en el DTM o en las 24 horas de Daytona.

A su vez, Wickens ha agradecido el "aluvión" de muestras de apoyo y afecto por parte de aficionados, pilotos y miembros de los equipos, tanto estos meses como en St. Petersburg, y ha puesto en valor la figura de su jefe de equipo Sam Schmidt, tetrapléjico desde un accidente en óvalo en el año 2000. "Él ya conocía a todos los buenos doctores, los buenos cirujanos. Antes de que llegase al hospital al que me mandaron, él ya lo había examinado por mi. Ha estado en tantos centros de rehabilitación que conocía todos los que evaluamos". Por lo pronto, su próximo destino tras éste fin de semana será una escapada a las Bahamas con Marco Andretti y su mejor amigo James Hinchcliffe.

Fotos: IndyCar Media

Fuente: Good Morning America

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