¿Sabía alguien en Volkswagen lo de los experimentos con monos y humanos?

Volkswagen ha reaccionado al escándalo de los experimentos con macacos y humanos suspendiendo las funciones de uno de sus representantes públicos, Thomas Steg. De momento es el único empleado que va a asumir las consecuencias, ¿pero quién más lo sabía?.

Volkswagen sigue arrastrando el problema de una cultura de empresa en la que fallaba la comunicación entre los distintos niveles de responsabilidad, al menos en teoría. Sabemos que Volkswagen financió a la organización Grupo de Investigación Europeo en Medio Ambiente y Salud en el Sector del Transporte (EUGT), y que esta encargó a un laboratorio de Estados Unidos experimentar con macacos.

También encargó a la Universidad de Aquisgrán hacer algo parecido con humanos voluntarios. El objetivo de las investigaciones era comprobar si había efectos en la salud ante la exposición de gases de escape de motores Clean Diesel. Los macacos recibieron los gases en urnas de contención, los voluntarios tuvieron una exposición menor simulando un entorno de trabajo.

El fabricante renegó oficialmente de esas pruebas, y ha iniciado una investigación interna para determinar qué empleados tuvieron conocimiento de la metodología de los experimentos y por qué no se hizo nada al respecto. La primera cabeza de turco es Thomas Steg, el responsable de relaciones externas y sostenibilidad del Grupo Volkswagen.

Thomas Steg

Thomas Steg sí lo sabía, y alguien más...

En un comunicado de prensa, Volkswagen anuncia que Steg cesa en sus responsabilidades como representante general de la empresa, por petición propia y que así seguirá mientras continúan las pesquisas. Se supone que aceptará personalmente todas las consecuencias por su conexión con el escándalo.

Este ejecutivo lleva trabajando para VAG desde 2012, tiempo después de haber colaborado con el Gobierno de Alemania en la época de Gerhard Schroeder (1998-2002). En una entrevista concedida a Bild, Steg comentó que el máximo responsable del Grupo, Martin Winterkorn, no tuvo conocimiento de los experimentos con monos.

Presuntamente, Winterkorn tampoco se enteró del escándalo de las emisiones hasta que estalló en 2015, lo cual ha de probarse todavía, aunque dimitió poco después. En teoría su sucesor, Matthias Müller, también se ha acabado enterando por la prensa. ¿Acaso lo sabía alguien más? Obviamente no actuó en solitario.

Laboratorio y cámara de pruebas donde se experimentó con macacos

Resulta que James Liang, un ex ingeniero que trabajó en el desarrollo de los motores Clean Diesel en Estados Unidos, también está implicado. Liang llegó a un acuerdo con la justicia en aquel país para rebajar su pena a cambio de contar cómo se trabajó en esa época en Volkswagen North America. Le cayeron 40 meses de cárcel.

Fue Liang el que llevó el Volkswagen Beetle de marras -un 2.0 TDI Clean Diesel- hasta el laboratorio de Alburquerque en el estado de New Mexico. Se quería marcar distancias con un Ford F-250 Diesel de 1999, no sobraban los turismos para hacer comparaciones porque desde mediados de los 80 prácticamente fueron erradicados con las normativas medioambientales de allí.

Que no nos sorprenda si tirando de la pista de James Liang se llega a otros ejecutivos, como Oliver Schmidt, condenado a siete años de cárcel, o los que no deberían salir de Alemania por si les extraditan. Resulta sospechoso que los altos directivos no supiesen nada, pero todavía no hay pruebas contra ellos.

El documental "Dirty Money", disponible en Netflix, relata el lado oscuro de Volkswagen en su primer episodio

Según Bild, algunos ejecutivos veteranos también tuvieron conocimiento de la metodología del experimento con macacos; la prueba es un correo electrónico interno. Según Volkswagen, en los consejos de administración nunca se debatió este tema.

La investigación interna desvelará con el tiempo nombres y cargos, aunque debemos ser cautelosos al respecto, puede que no salgan todos los que tienen que salir. Volkswagen va a tardar más tiempo en limpiar su imagen pública, la cual es muy mejorable desde septiembre de 2015, pese a sus récords de ventas y beneficio últimamente.

En Alemania esto puede hasta condicionar la formación del gobierno, ya que está negociando la Unión Socialcristiana (CSU) de Angela Merkel con el Partido Socialdemócrata (SPD). También está provocando un debate en la comunidad académica sobre dónde están los límites de la ética. Al final, el humo del motor diésel sigue siendo cancerígeno por muchos estudios que se hayan hecho intentando refutar eso.

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