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    Sara García, la única mujer que competirá en el Dakar en la categoría Original by Motul

    Sara García, la única mujer que competirá en el Dakar en la categoría Original by Motul
    Sara García, a su llegada en el Dakar 2020
    David S. de Castro
    David S. de Castro3 min. lectura

    La zamorana, que ya logró acabar en la categoría sin asistencia en la prueba de 2020, es la única fémina inscrita en esta clase e intentará repetir hito.

    Además de García, habrá otros cuatro españoles en esta categoría: Javi Vega, Rachid Al-Lal, Eladio Carbonell y Joan Campderà.

    Competir en el Dakar es toda una aventura para cualquiera de sus competidores, pero mucho más para los que buscan el más difícil todavía y se inscriben en la categoría sin asistencia, el clásico 'malles-moto' o, como se conoce oficialmente, Original by Motul.

    Es el caso de Sara García. Esta zamorana ya hizo historia en la edición 2020 al convertirse en la primera europea en completar el raid más duro del mundo en la clase más aventurera del Dakar. Con la única compañía y ayuda de su pareja, el también piloto Javi Vega, logró llegar a la meta en una más que decente 86ª posición de la general y 22ª de su categoría.

    Un año después, al manillar de la Yamaha WRF450 que le ha preparado su padre Antonio, dueño de un taller y concesionario en la capital del Arte Románico desde hace 40 años, Sara es la única mujer que se ha inscrito en la Original by Motul y una de los cinco españoles, junto a Javi Vega (tercer Dakar que harán juntos), Rachid Al-Lal, Eladio Carbonell y Joan Campderà, estos dos últimos del club Aventura Touareg y con una historia detrás más que interesante.

    «El principal desafío al que se enfrenta un piloto de esta categoría sobre todo es la falta de descanso. Llegas y tienes todo el trabajo que normalmente desarrolla todo un equipo por hacer: la mecánica de la moto, montar la tienda de campaña, hinchar el colchón, ir a comer, etc. por lo que el tiempo de descanso y la fatiga mental es muy diferente a los competidores que están fuera de esta categoría», explica la piloto, en declaraciones facilitadas por Motul, que además de dar nombre a esta clase también da suministros a sus inscritos.

    Como no puede ser de otra manera, el objetivo es acabar el Dakar y, si puede ser, en una posición mejor que el año pasado. El reto es mayúsculo, máxime este año con las estrictas medidas de seguridad para frenar el coronavirus y el temor persistente de un posible contagio.

    Incluso desde la propia semana previa a la salida en Jeddah se ha generado una gran incertidumbre ante el cierre de las fronteras con el país, si bien desde el ASO han garantizado el viaje de los competidores y los materiales.

    Fotos: MOTUL