Así será la segunda vida de las baterías de coches eléctricos

Las baterías de los coches eléctricos son muy valiosas incluso cuando dejan de tener utilidad para circular. Mantienen una capacidad relativamente elevada, capaz de dar energía a un hogar medio durante varias horas. Estos son los posibles destinos de unas baterías usadas.

Central térmica (carbón) en As Pontes (A Coruña)

Una de las preocupaciones de los escépticos es qué pasará con las baterías de los coches eléctricos una vez acabada su vida útil. Entendamos como "vida útil" para uso automovilístico una capacidad del 80% respecto a la original; por ejemplo, es el equivalente a pasar de 180 km a 144 km. A partir de ahí, las baterías tienen otros usos.

Las tres "R" de la sostenibilidad son reducir, reutilizar y reciclar. Es decir, antes de desmantelar las baterías y reciclar sus materiales pueden utilizarse en usos menos intensivos, como puede ser el doméstico. Las baterías de segunda mano tienen muchas aplicaciones.

Las baterías tienen menor vida útil cuando se usa frecuentemente la recarga rápida, pero aguantan unos 200.000-300.000 kilómetros

  • Como acumuladores de reserva: las baterías pueden almacenar energía de respaldo en caso de fallo del sistema eléctrico por apagón, sobrecarga, tormenta... Una batería de 24 kWh al 80% sigue pudiendo dar energía a un chalé durante más de tres horas sin renunciar al uso de electrodomésticos. En zonas frías con calefacción eléctrica, su utilidad está fuera de toda duda.

Los coches modernos son como el cerdo, se puede aprovechar casi todo. Las baterías son reutilizables y reciclables en prácticamente la totalidad de su peso, ninguna acabará tirada en un río (económicamente no tiene sentido)

  • Como complemento a energías renovables: aquellos que dispongan de placas solares o molinos eólicos y estén generando más energía de la que necesitan en ese momento, pueden almacenar el excedente en una batería. Cuando haga falta energía y no haya sol ni viento, sigue habiendo potencia disponible.
  • Como ayuda para bajar el recibo: la energía es más barata cuando sobra, y más cara cuando se tiene que producir en picos de demanda. La batería toma de la red energía de bajo coste en horarios valle, y la vierte a la red doméstica cuando el precio es más elevado, tirando menos de la red exterior.

De momento la legislación española no permite tener acumuladores de energía en instalaciones conectadas a la red, de acuerdo al Real Decreto 1699/2011, de 18 de noviembre, en su apartado 4, artículo 11. Sí pueden emplearse para guardar excedentes de producción renovable si no hay conexión a la red.

Batería doméstica de Mercedes, con una capacidad de 2,5 kWh

Pensando a lo grande: plantas de energía

Hay fabricantes que están pensando en acumular el número suficiente de baterías, ya sean nuevas o reutilizadas, para forma una "megabatería" capaz de dar servicio a miles de hogares. El principio de funcionamiento es similar al de acumulación para bajar el recibo.

Estas plantas se nutrirían de la energía del sistema eléctrico cuando los precios son muy bajos, que coincide con excesos de producción eólica o solar. Estas circunstancias son muy difíciles de prever. La energía barata se almacena, y se vierte a la red cuando el precio del pool eléctrico es alto.

Almacenar energía en baterías supone una mínima pérdida, pero es aceptable

En otras palabras, comprarían con precios bajos y venderían con precios altos, lo que produce un beneficio. Además, ayuda al sistema a tirar menos de energía térmica o de ciclo combinado para cubrir exceso de demanda. Se reducen por tanto las emisiones y los costes del sistema eléctrico para todos, a más plantas de este tipo, mayor beneficio global.

Curva de demanda de un día de mayo. Estas plantas se nutrirán de energía en los periodos de menor consumo o mayor producción, y la revenderán en momentos de mayor demanda y menor producción renovable

Cuenta Reuters que Nissan, de la mano de The Mobility House, estudia instalar en Europa un acumulador de 100 megavatios hora, es decir, la suma de más de 3.300 baterías de 30 kWh nuevecitas, o más de 5.200 baterías de 24 kWh que se encuentren al 80% de su capacidad. No es descabellado conseguir esa cantidad de baterías de las primeras unidades de Nissan Leaf (2010) que lleguen al final de su vida útil.

A día de hoy Nissan no ha cambiado ni 10 baterías en toda Europa

Con 100 MWh se pueden alimentar 120.000 hogares y recuperar una energía que de otro modo no sería consumida. De hecho, a veces hay que desconectar parques eólicos por exceso de producción, cuando los precios de la energía pasan a ser negativos. Las eléctricas estarán encantadas de tener esta "competencia", porque sus costes van a disminuir.

En definitiva, nadie ha de temer por un mal destino para las baterías de coches eléctricos. Ya sea en hogares o a escala industrial, van a poder seguir dando servicio, ahorrando emisiones y dinero a los particulares, las empresas e industria productora. De esta forma se va a aplanar la curva de demanda, lijando picos de demanda y de producción, y cuanto más cerca esté el equilibrio, mejor para todos.

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