Antonio Filosa pide perdón por los PureTech y los airbags Takata, pero se olvida del problema del motor diésel
Antonio Filosa, CEO de Stellantis, ha aprovechado su presencia en el Salón del Automóvil de París para hacer algo que rara vez hace el jefe de una marca: pedir perdón públicamente a los clientes perjudicados por el 1.2 PureTech y por los airbags Takata.

Prácticamente no había ocupado el trono de Stellantis cuando Antonio Filosa anunciaba medidas inmediatas para compensar a los cientos de miles de clientes perjudicados por uno de los peores motores de gasolina del mundo. El dirigente de Stellantis estaba más que decidido a recuperar la maltrecha reputación del gigante durante la era del portugués.
Sin embargo, Antonio Filosa ha esperado hasta el Salón de París para hacer algo que rara vez una marca llega a hacer: pedir perdón y eso que es gratis. El máximo responsable del fabricante ha aprovechado el gran evento galo para disculparse ante los clientes que han tenido problemas con el motor 1.2 PureTech y con la enorme campaña de revisión de los airbags Takata.

El 30 % de mejora que nadie en Stellantis explica
Se lo ha dicho a un importante diario francés. Antonio Filosa fue interpelado por la frustración de los clientes que habían experimentado estos problemas, a los que se dirigió con un «En primer lugar, quisiera ofrecerles nuestras disculpas por los problemas que han sufrido en el pasado».
Una muestra de admisión pública que va mucho más allá de la imposición de medidas para restaurar la confianza en las marcas de Stellantis, al mismo tiempo que aseguró que la calidad ha mejorado un 30 % desde principios de año, pero no ha entrado en detalles. De hecho, esta tasa no es de fiabilidad a largo plazo, sino de problemas detectados, que se transmiten menos.
Solamente se sabe que el gigante ha instaurado un centenar de «salas de crisis de calidad» ubicadas en Francia e Italia, con equipos dedicados a resolver problemas de calidad antes de que los nuevos modelos de sus marcas entren en producción, pero se desconoce qué se mide, ni cómo, ni en qué modelos. Y ese es el problema de las cifras redondas sin letra pequeña.
13,4 millones de coches de Stellantis llamados a revisión
La obsesión con la calidad no sale de la nada. Las campañas de revisión de Stellantis afectaron en 2025 a 13,4 millones de vehículos. El grupo, además, menciona la palabra «calidad» más de cien veces en su último informe anual y asegura haber contratado a más de 2.000 ingenieros en 2025.
Esto lleva a una conclusión clara: cuando una empresa repite tanto una palabra, suele ser porque la tiene pendiente. Y es que esta no es la primera vez que Stellantis pide perdón. Carlos Tavares, antecesor de Filosa, ya pidió perdón públicamente a los clientes de Citroën y DS por la crisis de los airbags Takata.
Este mismo año, Alain Favey, consejero delegado de Peugeot, admitió que la respuesta de la empresa a las críticas de los clientes no había estado a la altura, llegando a apuntar que un gran número de clientes «probablemente estén ahora en Toyota o en Renault».
Tres directivos, tres disculpas y una conclusión: el problema existía y se gestionó mal
Un perdón que no es suficiente para que los afectados levanten las demandas que se han interpuesto contra el fabricante, aunque Stellantis tiene otro frente más grave por delante: el de los airbags de Takata.
En Francia, el Gobierno ordenó a finales de junio inmovilizar otros 800.000 vehículos con airbags de este proveedor llegando ya hasta los 1,7 millones afectados por la prohibición de circular, que reclama también indemnizaciones. Por cierto, que Filosa se ha olvidado de pedir perdón a los afectados por la cristalización del AdBlue en el motor diésel Blue HDI; quizá ese sea para otra edición del Salón de París.
Esperamos que sea antes, y que la idea de recuperar la confianza y, de paso, el cariño del cliente, sea cuando el propietario de un 208 de 2018 recibe una reparación sin pelearse con el concesionario. Eso es lo que Filosa tendrá que demostrar, y no hace falta esperar a 2028 para comprobarlo.
