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Toma de contacto: Jeep Compass 2.2 CRD 2011 y Wrangler 2.8 CRD

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En una jornada de test drive han pasado por nuestras manos el renovado Jeep Compass y el todoterreno Wrangler.

Este sábado hemos asistido al test drive de Jeep que la marca de todoterrenos ha preparado en un entorno inmejorable como es el Castillo de Viñuelas. Situado en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, el palacio fortificado de Viñuelas ha sido un escenario perfecto donde hemos tenido la oportunidad de probar el nuevo Jeep Compass y el Wrangler en una jornada con pruebas dinámicas en pistas de tierra y piedras.

La renovada gama Compass apuesta por el diesel y sólo ofrece una motorización de gasóleo 2.2 CRD con dos niveles de potencia, 136 CV y 163 CV, ambas asociadas únicamente a un cambio manual de seis velocidades y con tres opciones de acabado denominados Sport, Limited y Limited Plus. El sistema de tracción puede ser 4x2 con tracción a las ruedas delanteras o bien 4x4 conectable automáticamente que Jeep llama Transmisión Freedom Drive I.

En su diseño exterior proliferan las líneas rectas y los ángulos, con unos marcados pasos de rueda. La parte delantera es la parte más atractiva acercándose estéticamente a las líneas de diseño definidas por el Grand Cherokee. Por dentro es cómodo para cuatro personas pero no para cinco porque la plaza central trasera es muy estrecha y apenas hay espacio para las piernas. El diseño es muy "americano", especialmente el volante, y en el salpicadero abundan los plásticos duros aunque tiene una buena presencia. El maletero es pequeño con un volumen de sólo 328 litros, una cifra escasa para un todocamino de 4,45 metros de longitud y especialmente si tenemos en cuenta que debajo del piso no encontraremos una rueda de repuesto sino un kit antipinchazos.

Llega la hora de ponernos en marcha y lo primero que percibimos es que la postura al volante es adecuada gracias a unos cómodos asientos. El propulsor, tanto el de 136 CV como el de 163 CV, empuja con alegría desde las 1.800 rpm hasta más allá de las 4.000 rpm y el sonido del motor se aprecia con claridad en el habitáculo, aunque no llega a ser molesto. El cambio de seis marchas tiene un funcionamiento suave y agradable.

Cuando afrontamos terrenos complicados o superficies deslizantes, la tracción integral Freedom Drive I hace un buen papel. En condiciones normales de adherencia la potencia del motor llega a las ruedas delanteras pero un sistema de acoplamiento central electromagnético (ECC) detecta las posibles pérdidas de adherencia para redistribuir automáticamente el par al eje con mayor capacidad de tracción. El sistema se puede bloquear para que actúe de forma permanente con la tracción a las cuatro ruedas.

La altura libre al suelo es de 205 mm, lo que nos permite circular por caminos y sortear obstáculos de dificultad moderada sin miedo a golpear los bajos del coche. Las suspensiones son un poco rígidas algo que merma la comodidad fuera del asfalto pero otorga una buena estabilidad en carretera. En conducción por pistas sorprende positivamente al mostrarse más capaz de lo esperado. No tiene reductora pero dado el carácter del coche no se hecha de menos y se pueden sortear obtáculos de dificultad media sin excesivos problemas.

Si bien no lo hemos podido probar en condiciones extremas es de esperar que muestre las limitaciones propias de un SUV. Un ángulo de entrada de 20 grados y un ángulo ventral de 20 grados restringen un poco las incursiones por terrenos agrestes. No supone un problema ni una sorpresa, pues la acción puramente offroad es cosa de sus hermanos Grand Cherokee y Wrangler. En todo caso el Compass demuestra cualidades trialeras superiores a las de la mayoría de todocaminos de similar tamaño, potencia y precio.

El rango de precios del Compass 2011 arranca en los 22.600 euros del Compass 2.2 CRD Sport 4x2 gracias a la compaña promocional que tiene el modelo hasta el 30 de septiembre. Es un precio competitivo con respecto a sus rivales directos dentro de los todocaminos compactos. El tope de gama se alcanza con los 33.536 euros del Compass 2.2 CRD Limited Plus 4x4.

En el mismo escenario hemos podido probar el Jeep Wrangler 2.8 CRD 2p Sahara Auto. Con 200 CV y una transmisión automática de cinco velocidades con reductora, el Wrangler se muestra en todo momento como un todoterreno puro y duro. El motor turbodiesel ofrece una buena dosis de potencia y par, aunque asociado al cambio automático tiene un cierto lag desde que pisamos el acelerador hasta que notamos el aumento de aceleración, especialmente por debajo de 2.000 vueltas.

Consigue sortear los obstáculos con solvencia y las suspensiones filtran de forma adecuada las irregularidades del terreno, aunque en ocasiones muestra una tendencia sobreviradora que nos obliga a estar atentos en caso de tomarnos excesivas alegrías con el acelerador. Quizá no tenga los lujos de algunos todoterrenos que anteponen la comodidad a la eficacia pero el Wrangler no engaña a nadie siendo perfecto para aquellos que buscan efectividad y diversión puramente offroad.

En nuestra galería de fotos os ofrecemos una amplia colección de imágenes de este test drive de Jeep.

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