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    Toyota Yaris híbrido: toma de contacto en Ámsterdam

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    Toyota ha invitado a los medios a descubrir de primera mano el nuevo Yaris híbrido en Ámsterdam. Se trata de un coche muy ciudadano al que uno se debe acostumbrar para sacarle el máximo rendimiento. En ciudad se comporta notablemente y siempre que puede desconecta el motor de combustión. Una cabina amplia y materiales decentes son algunas de las sensaciones de esta toma de contacto.

    Una vez que ya os hemos contado los argumentos de este híbrido, es hora de ponernos al volante. Sin duda, las vibraciones son buenas aunque nuestro primer reto era intentar ajustar el consumo a las cifras homologadas, que son de 3,7 l/100km en carretera, 3,5 l/100km en ciclo mixto y 3,1l/100km en ciudad.

    El coche que Motor.es pudo conducir era un Yaris Hybrid con el acabado sencillo Active y la opción extra ‘techno’, la cual recomendamos por su escaso sobreprecio.

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    Un interior decente

    Sobre todo me refiero a los materiales, que combina una zona acolchada en el salpicadero, así como dos tipos de plástico. Uno algo mejor acabado que se sitúa por encima de la consola central, y otro menos conseguido que se usa en las puertas y otros lugares del automóvil. Revestimientos en piel sólo encontramos en el volante y en la palanca del freno de mano. No obstante, la imagen global de los materiales no defrauda.

    El asiento de tela es cómodo aunque uno puede olvidarse de matices deportivos. El volante es bastante gordo, con rebabas para su agarre. Tiene varios botones para distintos controles, pero curiosamente, si queremos manejar el ordenador de a bordo, tendremos que introducir nuesta mano por el volante y apretar el botón situado en el cuadro de instrumentos, lo que me parece un error. El botón ‘mode’ del volante, controla las funciones multimedia.

    La cabina me parece más amplia de lo que aparenta. Incluso me traslado a las plazas traseras y veo que el espacio es bastante generoso. Como la batería se sitúa debajo del asiento, en las plazas traseras hay un pequeño saliente a la altura del gemelo que puede resultar algo incómodo, aunque esto ya es cuestión de gustos.

    Otra buena noticia es que la batería no compromete la capacidad del maletero de 286 litros y éste cuenta con doble fondo.

    En ciudad, mejor de lo esperado

    Una vez que he visto los primeros detalles, aprieto en botón de arranque, y como no podía ser de otra manera, no se oye absolutamente nada. Quiero ver hasta que punto la entrada del motor 1.5l de gasolina produce ruido. Mi primera impresión es bastante favorable ya que a penas lo escucho, y siempre que no se necesita, se apaga. Esto me garantiza consumos bastante contenidos.

    Circula sin problemas y responde enérgicamente desde parado. Si quiero potencia, no necesito más que apretar el pedal para que el motor entre con fuerza. No obstante, es un coche para una conducción extremadamente tranquila, ya que si le pisas muy a fondo, no te da la sensación de un 100 caballos, sino de un 75 potenciado un poco.

    Además, la rumorosidad del motor se vuelve molesta si le exiges mucho, suponiendo más consumo, más ruido y apenas mucha más fuerza. Esto me lleva a reflexionar que este Yaris necesita un pequeño periodo de entendimiento con la mecánica híbrida para poder sacar su máximo rendimiento cuya filosofía es consumir poco.

    La dirección me parece correcta para ciudad. Los virajes son muy suaves y el tacto del volante es muy blando. La suspensión me sorprende ya que es algo más dura de lo que pensaba, y en cuanto a consumo, conseguimos lo que queremos: una media ligeramente superior a los 4 litros, aunque hay que tener en cuenta que hemos realizado algún que otro acelerón. En cuanto a frenos, el tacto es algo esponjoso (son regenerativos) aunque si realizamos una frenada brusca, el Yaris se detiene enérgicamente.

    En carretera, algo ruidoso

    Nos adentramos en la autopista donde el motor de combustión está muy presente. No obstante, si circulamos a 100 km/h, el coche se comporta noblemente, sin mucho ruido de motor, aunque sí se filtra un poco de la propia aerodinámica.

    No es un vehículo que invite a realizar adelantamientos ni recuperaciones, sino más bien, a circular a velocidades legales y procurar mantener velocidades casi constantes. Aquí hay dos factores importantes: el primero es recordar que el coche marca 165 km/h como velocidad punta oficial, y por otro lado, un control de crucero es un gran aliado para el estilo de conducción que el Yaris demanda.

    Un dato que sí me parece curioso es que sólo la ventanilla del piloto es automática, pero la del copiloto te obliga a mantener el dedo en el botón hasta el final del recorrido. No obstante, en el Yaris casi todos los mandos son bastante accesibles salvo el del ordenador de a bordo.

    De copiloto he podido comprobar todos los espacios que hay para alojar objetos y en este aspecto me ha sorprendido positivamente. Hay varios posavasos repartidos por distintos lugares del coche e incluso piezas desmontables para dar a ese espacio otra utilidad. Una rebaba encima de la guantera puede pretender albergar pequeños objetos aunque es algo inútil por que es muy estrecha y ni siquiera puedes dejar el teléfono móvil.

    Los sistemas multimedia

    También es importante comentar que la pantalla multimedia es táctil y puede mostrar la ruta del GPS o cómo está funcionando el motor híbrido. Si salimos del GPS, se puede dejar la voz de las indicaciones en segundo plano. El navegador se perdió un poco en nuestra unidad y como tenía una ruta predefinida, si te saltabas algún punto, te obligaba a volver. Después de varios kilómetros no recalculaba la ruta correctamente y al final optamos por reconfigurarlo.

    La consola me pareció que estaba algo inclinada a favor del copiloto lo que no me gustó del todo ya que puede dificultar su manejo, aunque este punto es más bien cuestión de costumbres.

    Concluimos diciendo que mucha parte del trayecto lo realizamos también en autopista y que a nuestra llegada conseguimos un consumo de 4,5 litros/100 km que teniendo en cuenta que dimos algunos acelerones, frenadas bruscas y bastante carretera, nos pareció un consumo muy bueno.

    El Toyota Yaris híbrido cuesta en España 15.900 euros con el acabado Active. Los coches han sido prestados por Toyota y la toma de contacto fue realizada en Ámsterdam.

    Toyota Yaris híbrido: toma de contacto en Ámsterdam