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    Autobild.es

    Un Tesla Model S se ha estrellado ¡sin nadie al volante!, dos hombres han fallecido

    Cinco años después del primer accidente mortal por uso indebido del sistema Autopilot, sigue habiendo gente que pone en riesgo su vida al tratar de comprobar los límites del coche. En Texas han muerto dos hombres, el pasajero delantero, y otro iba atrás.

    Aunque Tesla todavía no ha comenzado el despliegue masivo del «Full Self Driving», que convertirá ciertos modelos en coches prácticamente autónomos -siempre con supervisión humana-, algunos insisten en jugar a la ruleta rusa por exceso de confianza en el Autopilot.

    Desde Motor.es no nos cansamos de repetir que Autopilot es un sistema semiautónomo, que implica tener siempre la vista en la carretera y las manos cerca del volante. Dentro de esa definición entra, obviamente, ir despierto, o ir sentado en el asiento del conductor, conceptos que algunos no han interiorizado.

    A eso de las 23:30 del sábado 17 -hora local-, un Tesla Model S fue avistado a gran velocidad en la zona residencial de Woodlands a unos 50 kilómetros de Houston (Texas, EEUU). Poco después se salió de la carretera en una curva, recorrió unos 30 metros y colisionó contra un árbol. Tal fue la violencia del impacto, que el coche ardió con intensidad.

    Según el Alguacil del Precinto 4 del Condado de Harris, Mark Herman, hubo dos víctimas mortales, un hombre de 59 años y otro de 60. Aparentemente, ninguno estaba al volante, ya que una víctima se encontraba en el asiento del copiloto y la otra estaba en el asiento trasero.

    La policía ha identificado al pasajero trasero como el dueño del coche

    Esta es una conclusión preliminar sobre una investigación en curso. De momento se desconoce si el vehículo estaba con el Autopilot activado, ya que acabó completamente calcinado.

    Al quedar las baterías tan dañadas, el incendio fue difícil de sofocar. Los bomberos necesitaron emplear más de 113.000 litros de agua y el fuego quedó extinguido a las cuatro horas.

    Existen indicios preliminares de que las víctimas habían llevado demasiado lejos la prueba del sistema Autopilot. De acuerdo al policía antes mencionado, las viudas declararon que ambos hombres estaban hablando sobre el sistema Autopilot y dar una vuelta para probarlo.

    Suponiendo que activasen el sistema, han podido pasar dos cosas. La primera es que el sistema estuviese totalmente activado y un fallo de los sensores confundiese a la computadora de guiado, haciendo que saliese de la carretera. Otra posibilidad es que el sistema se desconectase solo ante la evidencia de que no había conductor, y no tuviesen tiempo de retomar el control.

    Este tipo de accidentes empiezan a ser una preocupación para las autoridades, que consideran que Tesla no toma suficientemes medidas para asegurar que los conductores no llevan al límite el sistema Autopilot. En eso estamos de acuerdo, no debe realizar muchos exámenes psicológicos a sus clientes.

    Nos tenemos que remontar al precedente de 2016, cuando un conductor de Florida murió en un Tesla Model S al empotrarse debajo de un camión. El sistema Autopilot, que por entonces no estaba entrenado para intersecciones al mismo nivel de la vía, no pudo «ver» al camión atravesando en perpendicular la trayectoria del coche.

    Posteriormente se determinó que el fallecido iba completamente distraído, viendo una película de Harry Potter. Fue el primero de una serie de accidentes que están más relacionados con el factor humano que con el propio sistema Autopilot. A fin de cuentas, se supone que el conductor siempre está atento a lo que pasa -en teoría-.

    Aunque Elon Musk había emitido un tuit ese mismo sábado, antes del accidente, indicando que Autopilot reduce la posibilidad de accidente hasta 10 veces, cada vez que hay un episodio de este tipo el dedo acusador va contra el fabricante, no contra el presuntamente imprudente conductor. O en este caso, no conductor.

    Quedan unas semanas o meses por delante hasta que se pueda reconstruir el accidente por completo y recuperar la información que el coche pudiese haber emitido a Internet antes de que su electrónica quedase derretida por el fuego. De todas formas, en la red social TikTok se ven cosas incluso peores a diario.

    Muy probablemente los fallecidos en este accidente no estaban grabando un vídeo para viralizarlo y presumir de sus agallas ante los amigos, pero en esta era que nos ha tocado vivir hemos visto gente bailando en el techo de coches en marcha, conducir desde el asiento del copiloto o caminar mientras el coche conduce solito al ritmo de música pegadiza.

    En cuanto a la seguridad de las baterías de los coches eléctricos, que suelen ponerse en cuestión en este tipo de accidentes, cabe recordar que el resultado no es muy diferente cuando un depósito de gasolina se parte, se derrama el combustible y salta una chispa. Eléctrico o no, en ese tipo de accidente las posibilidades de sobrevivir ya son de por sí bajas, una colisión contra un objeto pequeño y muy firme, y suponiendo el uso del cinturón de seguridad.