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    Volkswagen blinda su postura para no indemnizar en la UE por el Dieselgate

    En más de una ocasión hemos comentado que Volkswagen no tiene intención alguna de dar indemnizaciones a los consumidores europeos por los motores TDI trucados (EA189). Según la empresa, no ha hecho nada ilegal, y no se pueden ligar los NOx a una peor salud pública.

    Medidor de ozono troposférico en Fuenlabrada (Madrid)

    Si no quieres aceptar un castigo, el primer movimiento es negar aquello que lo justificaría. Es la estrategia de Volkswagen para evitar una avalancha de demandas en el continente para los dueños de coches del Grupo VAG con motores 1.2, 1.6 y 2.0 TDI CR, de la familia EA189 (Euro 5). Los afectados tienen modelos de las marcas Volkswagen, Audi, SEAT y Skoda.

    Al mismo tiempo, en Estados Unidos se admite la mala praxis y la decepción a los consumidores. Son estrategias diferentes para sistemas legales diferentes. En el caso americano está claro, se ha violado -entre otras- la normativa medioambiental federal, la Clean Air Act. En Europa los textos legales no son equivalentes, falta normativa comunitaria y depende sobre todo de la normativa de cada país.

    De acuerdo a la opinión de Volkswagen (y a la de sus abogados) no se puede hablar técnicamente de un dispositivo tramposo, o en inglés, defeat device. Afirma que tal y como está redactada la ley, no se puede aplicar tal definición. En última instancia eso tendría que decidirlo un juez.

    Existe una enorme diferencia entre haber utilizado dispositivos tramposos o no, ya que en el caso de haberlo hecho, se puede hablar de fraude, intencionalidad para quebrantar la normativa, y eso daría armas a los jueces para que las sentencias salgan en contra del fabricante. La UE tolera la desconexión temporal de sistemas anticontaminación, pero si es para proteger los órganos mecánicos, no por estar fuera de un banco de rodillos.

    En España tenemos un interesante precedente, el propietario de un Audi Q5 ha logrado una indemnización equivalente a la depreciación que ha sufrido su vehículo a consecuencia del escándalo, unos 5.000 euros. Desde la Unión Europea se presiona a Volkswagen para que compense a sus clientes, pero no existe una normativa comunitaria aplicable en ese sentido.

    La patata caliente se pasa a los diferentes estados miembros, donde si no actúan las autoridades de oficio, son los particulares o los grupos de consumidores los que deben litigar para lograr una compensación. En Estados Unidos no se han logrado indemnizaciones por ciencia infusa, sino mediante tribunales y demandas. Volkswagen ha aceptado un impacto en sus cuentas de más de 15.000 millones de dólares, y por unos 480.000 coches, no por 8,5 millones.

    Pero existe un aspecto mucho más turbio en todo esto, y es la relación entre las emisiones excesivas de óxidos de nitrógeno (NOx) y la salud pública. Según los expertos, estos gases se relacionan con el aumento del ozono troposférico, es decir, a baja altura. El ozono perjudica la salud y origina afecciones respiratorias -principalmente. Por encima de 150 microgramos/m³ es peligroso para los humanos.

    De acuerdo a la versión del fabricante, "una relación fiable de mortalidad o de enfermedades graves para ciertos grupos demográficos, basado en nuestro grado de conocimiento, no es posible desde un punto de vista científico". La agencia Reuters ha recogido dichas palabras.

    Dicho de otra forma, Volkswagen sugiere que no se pueden relacionar los NOx con el deterioro de la salud pública de algunas personas vulnerables, como ancianos, niños, o con episodios anteriores de enfermedades cardiorrespiratorias. Afortunadamente, la comunidad científica no piensa lo mismo. Es más, el ozono troposférico está regulado por la Directiva 2008/50/CE.

    La mismísima Organización Mundial de la Salud califica las emisiones de los motores diésel como cancerígenas desde mayo de 2012, aunque se refieren fundamentalmente a partículas, no a óxidos de nitrógeno. Pero veamos otro dato, la OMS considera que el ozono "malo" afecta negativamente al 82% de la población española. ¿Cómo puede sostener Volkswagen lo contrario?

    En Estados Unidos, una de las consecuencias que implica el acuerdo judicial alcanzado es aportar mucho dinero para políticas medioambientales. Es una forma de admitir su culpabilidad... en un sistema legal diferente. En Europa tiene que haber un proceso judicial en el que los peritos puedan aportar números que indudablemente liguen el papel de Volkswagen al deterioro de la salud de miles de europeos.

    No es casualidad que varias ciudades europeas estén pensando en blindar sus cascos históricos ante los vehículos más contaminantes. Los diésel están en el punto de mira, y Volkswagen también. Independientemente de que los abogados de Wolfsburgo se tornen negacionistas para escurrir el bulto, los jueces no tendrán por qué estar de acuerdo.

    Fuente: Reuters