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Los Volvo híbridos enchufables (T8) están siendo una buena jugada

Entre los fabricantes Premium Volvo ha notado un menor impacto en sus ventas por la llegada del ciclo WLTP y el aumento de los impuestos asociados a la matriculación en varios mercados europeos (no en España). ¿Qué les hace ser diferentes? Veámoslo.

Volvo V90 T8

Durante el año pasado se vendieron en la UE 174.200 híbridos enchufables (+21%), una buena cifra, pero pudo ser mejor. Tengamos en cuenta que durante el primer semestre fueron 94.999 unidades (+46%), por lo que necesariamente hubo un frenazo en los últimos meses del año. La explicación más sencilla es la entrada en vigor del ciclo WLTP.

Los híbridos enchufables recorren parte del ciclo de homologación usando la energía eléctrica de sus baterías y una parte menor usando gasolina, bien por exceder cierta velocidad o por haber alcanzado un nivel bajo de carga. Recordemos que hay una aritmética perversa que los beneficiaba en el ciclo NEDC.

Con la llegada del WLTP, los híbridos enchufables no salen tan beneficiados. Como se ven obligados a consumir más gasolina, la homologación aumenta tanto en l/100 km como en gramos de CO2. En varios países europeos había que mantenerse por debajo de los 50 g/km para optar a jugosas subvenciones o excenciones impositivas.

Volvo XC90 T8

Volvo fue uno de los fabricantes Premium perjudicados por el cambio de reglas. Sus modelos T8 pasaron de estar dentro de la franja de 0-50 g/km a 65-80 g/km, por lo que perdieron sus ventajas en varios mercados. ¿Significa eso que Volvo ha perdido clientela por un aumento de los precios? Según el fabricante, no.

Hakan Samuelsson, CEO de Volvo, declaró a Automotive News Europe que "no estamos perdiendo esos clientes". Fabricantes como Mercedes-Benz, Porsche o Volkswagen han tenido que parar la producción de algunos modelos ante la necesidad de homologar 50 g/km o menos con sus híbridos enchufables, lo que implica baterías de mayor capacidad.

¿Por qué los Volvo T8 no han sufrido ese impacto? En 2018 Volvo vendió 26.800 unidades en Europa con esta tecnología frente a las 16.000 del año precedente. Ahora mismo los Plug-in suponen un 10-15% de sus ventas por gama. Los modelos T8 están entre los más altos de gama, pueden consumir menos, cierto, pero su principal argumento es la potencia.

Volvo V60

La gama de híbridos enchufables de Volvo está en sus sedanes (S60 y S90), familiares (V60 y V90), así como en sus SUV (XC60 y XC90). Son modelos claramente orientados a la alta gama, no disponibles en los más económicos de la casa, que son el V40 y el XC40. Estos se conforman con motorizaciones más humildes y convencionales.

Volvo tiene por lo tanto su clientela de híbridos enchufables en una horquilla de elevado poder de gasto, por lo que un aumento en los impuestos no es tan importante. No solo están vendiendo el consumo reducido (en el día a día), sino tecnología y potencia. Hay versiones T8 que tienen más de 400 CV, importante en segmentos D/E Premium.

Para dentro de dos años Volvo espera que una cuarta parte de sus ventas corresponda a versiones híbridas enchufables. La gama abandonará los diésel cuando acaben sus ciclos de vida, quedando únicamente semihíbridos, híbridos enchufables y modelos completamente eléctricos. La electrificación es parte de su estrategia.

Volvo XC60 T8

Los clientes de menor poder adquisitivo de Volvo tardarán un poco más en acceder a los híbridos enchufables independientemente de su potencia. Una vez más hay que recordar que los híbridos enchufables tienen el doble sobrecoste de tener un motor convencional -con todo lo que eso implica- y ser medio eléctricos.

Cuando Volvo consiga que, incluso con WLTP, sus híbridos enchufables rebajen el límite de los 50 gramos/km de CO2, podrán ganar terreno en mercados donde los impuestos son más opresivos. Mientras tanto, otros fabricantes son más dependientes de la fiscalidad y las ventas van camino de irse estancando, de acuerdo al vaticinio de JATO. Después se irán estabilizando.

En el mercado español las versiones T8 no tienen ningún sentido si lo que se trata es de ahorrar en combustible. Por ejemplo, el S90 T8 AWD Momentum tiene un precio de 72.150 euros, que son 3.350 euros más que el T6 con el mismo equipamiento y la tracción total. El diésel D5, notablemente menos potente (235 CV frente a 408 CV), es casi 12.000 euros más barato también en versión Momentum AWD.

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