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    Tomamos contacto con los nuevos Opel Mokka y Mokka-e

    Tomamos contacto con los nuevos Opel Mokka y Mokka-e
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    Javier Gómara
    Javier Gómara14 min. lectura

    El Opel Mokka cada vez está más cerca de llegar a los concesionarios y a las calles. Meses antes de su puesta de largo lo hemos podido conocer para averiguar más cosas sobre él y poder tomar unas primeras impresiones.

    Poco a poco el segmento de los eléctricos se va alzando en el mercado. Estamos viviendo una época de esplendor donde prácticamente cada día asistimos al nacimiento de un nuevo modelo. El Opel Mokka no es nuevo, eso lo sabemos, pero ha cambiado tanto con respecto a su predecesor que cuesta reconocerlo. Una de las novedades más importantes de esta generación es la introducción de una variante 100% eléctrica, el Mokka-e, que quiere convertirse en el primer eléctrico de éxito de la marca alemana, tras el olvidado Opel Ampera.

    La imagen del Mokka llega muy cambiada. Ciertos toques que provienen de modelos clásicos de Opel

    Como veníamos diciendo, el Opel Mokka no es un modelo de reciente creación, pero sí de reciente actualización. La primera generación llegó a los mercados allá por el año 2012. En aquella época Opel iba de la mano de General Motors, y por lo tanto su desarrollo fue compartido con los americanos. Esa primera edición que empezó llamándose Mokka X y acabó llamándose simple y llanamente Mokka, ha estado con nosotros hasta 2019. Siete años no parecen muchos, pero si tenemos en cuenta lo rápido que avanza el mercado parecen varias décadas.

    Finalmente, hace apenas un mes y medio, la segunda generación se presentó en sociedad y lo hizo radicalmente cambiada. No solo en su imagen, también en mentalidad mecánica, tamaño y plataforma. Actualmente Opel forma parte del Grupo PSA, y por lo tanto el Mokka disfruta ahora de la nueva plataforma CMP, la misma que emplean otros productos del conglomerado como el Peugeot 208, el Opel Corsa o el DS 3 Crossback. Así que sí, estamos ante un modelo completamente nuevo que en nada recuerda a su predecesor.

    En fotos es un coche que gusta, pero en persona llama mucho más la atención. También resulta llamativa la pérdida de tamaño. El nuevo modelo se queda en los 4,15 metros de largo, 1,8 metros de ancho y 1,53 metros de alto. A esas cotas hay que añadir una distancia entre ejes de 2,56 metros, apenas un centímetro más, pero mejor aprovechada en todas sus dimensiones. Gracias a ello el Opel Mokka 2021 ofrece un mejor espacio interior, aunque la fila posterior se presenta algo estrecha para que tres pasajeros vayan en ella. Lo habitual del segmento B-SUV, vaya.

    Sus dimensiones exteriores son ideales para entornos urbanos y recogidos

    Gracias a que la plataforma CMP de PSA se ha desarrollado desde un principio para albergar posibles versiones electrificadas, el Opel Mokka-e no está obligado a sacrificar excesivo maletero. Una unidad convencional con motor térmico ya sea diésel o gasolina, ofrece un volumen de maletero mínimo de 350 litros, 310 para el caso del eléctrico. Si abatimos la segunda fila de asientos por completo obtenemos la capacidad más alta, 1.105 litros para el Mokka y 1.060 litros para el Mokka-e. Datos bastante buenos para hablar de un modelo de este tamaño.

    La personalización es un factor muy importante en la decisión de compra de un B-SUV. Al ser un segmento popularmente juvenil, Opel ha planteado una paleta de colores vivos con diferentes opciones de personalización como el techo y el capó en pintura contraste o ciertos toques de color en las llantas, de hasta 18 pulgadas, y en el pilar A. Los juegos de llantas son exclusivos de cada acabado, es decir que en todas las opciones de personalización no se puede cambiar de llantas. Todo ello en el exterior, porque de puertas para dentro no se permite jugar tanto con los tonos.

    Así que el nuevo B-SUV de Opel es nuevo por fuera, pero ¿qué pasa por dentro? Pues pasa que por fin el Mokka entra de lleno en el siglo XXI. La verdad es que es curioso el cambio que ha dado. Si tomamos como referencia un Peugeot 2008 vemos como el planteamiento es completamente diferente. Opel se suma a la tendencia del panel corrido de gran tamaño, muy del estilo de Mercedes. No llegan a tocarse la una con la otra, pero la integración es buena.

    El interior muestra la tecnología más puntera de la casa con algunos detalles clásicos

    Por supuesto esta disposición no llega de serie, pues las unidades menos equipadas de la gama llegan con dos display de siete pulgadas divididos por una obscena cantidad de plástico acabado en negro Pianno que no enamorarán a nadie. En cambio, si nos gastamos los euros y optamos por acabados superiores, esas pantallas pasan a tener un tamaño superior, 12 pulgadas para el cuadro de instrumentos y 10 para el panel del sistema multimedia. Toda la información y todas las funciones se controlan a través de ellas de forma táctil, pues Opel ha decidido deshacerse de casi todos los botones físicos del interior, los únicos presentes son accesos rápidos a funciones del sistema y la climatización, que está en un módulo aparte como Dios manda.

    La oferta preparada por Opel incluye diferentes niveles de acabado, tanto para las unidades de combustión como para el eléctrico: Edition, GS Line, Business Elegance y Ultimate. No todos estarán disponibles en todo momento pues dependiendo de la variante mecánica seleccionada podremos acceder a uno u otro acabado. A excepción del eléctrico, que en ese caso sí estarán disponibles todas las opciones al no haber más que una opción mecánica posible.

    En su acabado más bajo, el Edition, el Mokka llega de serie con elementos interesantes como la doble pantalla de siete pulgadas, radio digital, aire acondicionado, luz diurna de LED, tomas USB y auxiliares, asientos delanteros ajustables, volante y palanca de cambio forrados en cuero y el Pack Safety 2 con alerta de mantenimiento de carril, control de crucero, detección de peatones, y asistente de frenada a baja velocidad.

    Las versiones térmicas serán fáciles de reconocer. Tendrán escape visible

    Los acabados no modifican en gran medida el aspecto del coche, aunque sí que hay diferencias notables en cuanto a equipamiento. El GS Line por ejemplo tiene un aspecto ligeramente diferente y un equipamiento mejorado. Entre todo la tecnología que el Mokka puede llegar a disfrutar caben destacar algunos elementos como el climatizador bizona, los faros matriciales de LED, la conectividad para Android Auto y Apple CarPlay, la doble pantalla de 10 y 12 pulgadas, navegador, cámara de aparcamiento, acceso y arranque sin llave, tapicería de cuero, cargador inalámbrico y el más completo equipo de ayudas y asistentes a la conducción.

    En cuanto a motores, la oferta no es excesivamente grande pero lo suficientemente contundente como para satisfacer las necesidades de un amplio espectro de clientes. Dos mecánicas de gasolina, un diésel y otra 100% eléctrica suponen el total de versiones. Todas las unidades envían la potencia al eje delantero, y la gestión se deriva a una caja de cambios manual de seis velocidades u opcionalmente a una caja automática de ocho velocidades, solo disponible para el motor más potente de todos.

    El Opel Mokka-e toma un camino diametralmente diferente. Sin un motor térmico bajo el capó, el desarrollo parte de un motor eléctrico delantero de 100 kW (136 caballos) y 260 Nm de par que queda alimentado por una batería de iones de litio de 46 kWh útiles. Gracias a este esquema disfruta de una autonomía eléctrica homologada en ciclo WLTP de 324 kilómetros. Para la recarga, el Mokka es capaz de recuperar energía a una potencia máxima de 100 kW en corriente continua y de 11 kW en corriente alterna. Esto supone que la demora de tiempo puede oscilar entre las 17 horas (recarga total a 3,7 kW), y los 30 minutos (De 0 al 80% en una toma de 100 kW).

    Aunque por el momento tan solo hemos podido verlos y no conducirlos, sí que nos hemos podido enterar de diversas cuestiones que afectan a la dinámica y al rendimiento. Lo primero es que el Mokka no solo es más corto que su predecesor, también es más ligero, hasta 120 kilogramos menos. Aunque esa ventaja se esfuma con la opción eléctrica, que resulta casi 330 kilogramos más pesada que una unidad térmica. 1.598 kilogramos del Mokka-e frente a los 1.270 kilogramos del Mokka 1.2T de 100 caballos.

    Opel espera una cuota de mercado para el Mokka-e en torno al 7 u 8 %

    Estructuralmente hablando, Opel se ha decantado por una suspensión tipo McPherson para el eje delantero y un eje de torsión para el eje trasero. Esquema que es copiado por todas las versiones, sin excepción. En cuanto a la frenada, las unidades menos potentes (1.2T de 100 CV y 1.5D de 110 CV) traen de serie un disco ventilado en las ruedas delanteras y un sistema de tambor en las traseras. En cambio, el 1.2T de 130 caballos y el Mokka-e vienen mejor equipados. Discos ventilados en las ruedas delanteras y discos sólidos para la parte posterior.

    Tal y como ocurre en el Opel Corsa, el Mokka dispone de varios modos de conducción: Eco, normal y Sport. No sabemos en qué medida se alterará el comportamiento del coche, pero sí sabemos que bajo ningún concepto habrá modificación en la configuración de la suspensión. Eso quiere decir que, salvo ciertos aspectos como la dirección, la velocidad del cambio automático o la reactividad del pedal del acelerador, no se producirán cambios significativos en el comportamiento del coche. Algo completamente lógico y cada vez más habitual.

    Llega el momento de hablar de precios, y en este caso hay que destacar que Opel ha dispuesto de una gama variada donde el precio de salida para el Opel Mokka es de 21.000 euros, sin ofertas o promociones. Ese valor corresponde a un Mokka 1.2T de 100 caballos con cambio manual y acabado Edition. Por su parte, el Opel Mokka-e tiene un precio de partida de 35.400 euros, sin contar descuentos, promociones o planes de ayuda a la compra de vehículos eléctricos. Aunque ya se puede reservar una unidad, no será hasta mediados de marzo del 2021 cuando las primeras unidades lleguen a los clientes. Su producción pronto dará comienzo en la planta francesa de Poissy.

    El segmento de los B-SUV se compacta con la importante renovación del Opel Mokka
    Tomamos contacto con los nuevos Opel Mokka y Mokka-e