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Prueba Alfa Romeo Stelvio, un SUV hecho a base de pasión italiana

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Me he ido hasta Suiza para comprobar cómo le va Alfa con su renacer. Ya he puesto a prueba el Alfa Romeo Stelvio, y hay que reconocer que la centenaria casa italiana no se ha olvidado de hacer coches, aunque sean un SUV.

El Stelvio ha sido diseñado para enamorar, y el trabajo resulta cuanto menos atractivo

¡Un nuevo modelo de Alfa! ¡Y es un SUV! Cuando la centenaria, y legendaria casa italiana soltó estos dos bombazos informativos el mundo se estremeció ante el renacer de una marca tan querida. Pero obviamente hay mucho “alfista” que tembló también de miedo por el tipo de coche que se iba a lanzar. El Alfa Romeo Stelvio ya llega al mercado español, y he viajado hasta las inmediaciones de la tierra que le da nombre para saber si nos encontramos ante una oleada de corazones rotos, o no.

107 años sirven para aprender y marcar una personalidad que te acompañará a lo largo de tu vida. Alfa Romeo nació en un circuito de carreras, y esto le ha marcado de por vida. Para bien y para mal. No hay competición en la que no haya participado y ganado. Toda esa herencia se ha transmitido a sus coches de calle, y le pese a quien le pese, Alfa es una marca especial. Pura y típica pasión italiana.

Sin embargo la historia y las victorias no dan de comer, y últimamente Alfa Romeo andaba cabizbaja, hundida, ante una mala racha de ventas y ganancias. Pero cuál gran boxeador se ha levantado, y estamos ante un nuevo renacer. Y todos nos alegramos. El Alfa Romeo Stelvio tiene ante sí un duro papel, y ese no es otro que soportar el futuro de la marca.

La estrategia de la compañía es atacar al segmento que más crece tanto a nivel nacional, como europeo e incluso mundial. De ahí la llegada de un SUV, aunque han sido listos y lo han lanzado tras la berlina de la que deriva; el Alfa Romeo Giulia. Así todos sabemos que los italianos no han olvidado hacer lo que todos esperamos de ellos. ¿Ahora bien, han conseguido acertar en las estrategias?

El Stelvio es ligeramente más largo y ancho que la berlina de la que procede, el Giulia

Italia, entre otras muchas cosas, es pasión y diseño. Grandes diseñadores de moda y carrocería han salido de sus tierras, y la estética debe acompañar a todo producto que lleve el sello de la bandera roja, blanca y verde. Por eso el Giulia es como es. Nunca suelo entrar a valorar trabajos de diseño, pero nadie me negará que el Stelvio es, por lo menos, diferente. Más atrevido que sus rivales alemanes.

Así que entra por los ojos. Punto para Alfa. Por dentro nos encontramos ante un espacio que ya conocíamos. Si, el Stelvio roba muchos de sus componentes del Giulia. Que no se nos olvide que uno deriva del otro. Alfa ataca a los segmentos premium con sus dos lanzamientos y eso se deja notar en un habitáculo cuidado.

Los materiales son de alta costura, y la sensación de calidad es muy grande. Aunque en la línea de montaje deberían revisar la fabricación de la palanca de cambios, no está muy bien acabada que digamos. Pero salvo ese detalle, se nota que se ha prestado atención a detalles que otras marcas pasan por alto. Un ejemplo son los guarnecidos de todos los huecos portaobjetos. Recubiertos todos ellos de fieltro agradable al tacto. Podrás pensar que es una chorrada, pero son esas cosita las que marcan la diferencia.

El interior ha sido cuidado en sus detalles, aunque hay cosas que mejorar, sobre todo la tecnología

Si algo tengo que destacar del interior son los excelentes asientos delanteros. Tienen un perfecto equilibrio entre confort y sujeción. De verdad que son realmente cómodos, al igual que el resto del coche, que muestra un generoso espacio para todos sus ocupantes. Son 2,820 metros de batalla, la mayor de la competencia, y eso se deja notar en todas las plazas, incluido el maletero. 525 litros de baúl con medias cuadradas y aprovechables te esperan en la zaga. Lo dicho espacio y espacioso. Otro punto a favor.

En los tiempos que corren hablar de tecnología es obligado. Se ha convertido en un motivo de compra y por ello las marcas tienen que ser atrevidas a la hora de incorporar cada vez más sistemas y gadgets de última generación. Alfa la verdad es que lo hace de forma bastante discreta. No es que el Stelvio no sea tecnológicamente avanzado, pero no presume de ello. Mucha de la tecnología se dedica a implementar la seguridad. Asistentes de todo tipo se agolpan para salvaguardar a los ocupantes y los peatones.

Obviamente lo más llamativo de la tecnología es la pantalla del salpicadero, conectada al sistema Alfa Connect, que puede llegar a ser de 8,8 pulgadas en un formato muuuuy panorámico, quizá en exceso. En este punto el Stelvio flaquea con respecto a su competencia más directa, que no es otra que el BMW X3, el Mercedes GLC y el más moderno Audi Q5, que por cierto ya he tenido ocasión de probar. En este punto Alfa flaquea, aunque ojo se dispone de todo lo que se pueda requerir y un poco más. Pero se echa en falta por ejemplo unos faros de LED. Inadmisible que no estén ni en el listado de extras.

525 litros de maletero que dan mucho juego, aunque el altavoz peligra si dejamos las cosas sueltas

Pero dejemos el cerebro y vayamos al corazón, recuperemos la pasión italiana. Y ahí Alfa tiene mucho que decir. Una nueva oleada de motores se han desarrollado para el Giulia y el Stelvio. Una hornada de bloques fabricados en aluminio que tiene la responsabilidad de determinar si el primer SUV es un producto Alfa o por contra sólo una maniobra de marketing. Dos puntos a tener en cuenta en esta duda.

El primero de ellos es una gama corta pero ajustada. Dos motores, uno gasolina y otro diésel que son capaces de entregar a su vez dos niveles de potencia. La rama gasoil emplea un bloque de 2.2 litros Multijet que es capaz de generar 180 y 210 caballos de potencia. No veremos un Stelvio por debajo de esa potencia. Por el otro lado las motorizaciones de gasolina usan un dos litros turbo con 200 y 280 caballos de potencia. Este último es el que en la berlina conocemos como Giulia Veloce, y que hace poco ya analizamos.

La tracción total Q4 del Stelvio es capaz de dividir el par entre ambos ejes, aunque siempre priorizará la propulsión

El otro punto a tener en cuenta es que no habrá, repito, no habrá versiones con cambio manual. El Stelvio siempre irá asociado a un cambio automático, incluso el Alfa Romeo Stelvio QV que llegará más adelante. Se trata de un cambio ZF con ocho velocidades. Éste se encarga de gestionar la entrega de potencia, que siempre irá al eje trasero. En este apartado hace acto de aparición la tracción total Q4, que será de serie para todas las versiones, aunque en un futuro llegara una versión diésel de 180 caballos con tracción trasera. Nunca delantera.

Las pinzas de freno son obra de la casa y trabajan a buen ritmo sin mucha fatiga

Entremos en el que para mí es el punto más desfavorable del Alfa Romeo Stelvio; el precio. Se que los italianos quieren atacar a los estamentos alemanes, quieren competir de tú a tú en un lucha muy dura. Llegan los últimos, con mucho terreno que recuperar, y por eso no entiendo porqué Alfa ha decidido poner un valor de venta tan alto para el Stelvio.

Son tres niveles de equipamiento: Stelvio, Super y Speciale, además de dos paquetes extra: Luxury y Sport, que pueden sumarse al nivel Super. El precio de salida son 48.300 euros para el diesel de 210 CV con acabado Super, 62.000 euros en el caso del First Edition. Es mucho dinero, y aunque el Stelvio pueda igualar la calidad de sus rivales, pierde en otros términos como la tecnología. Así que no queda otra: la dinámica tiene que justificar ese precio, pero, ¿lo hará?

Prueba Alfa Romeo Stelvio

Durante la presentación internacional del Stelvio, realizada por tierras suizas, muy cercanas al famoso paso alpino que le da nombre, he tenido ocasión de probar las dos variantes más potentes, tanto en diésel como en gasolina. Es decir: el 2.2 diésel de 210 caballos y el 2.0 gasolina de 280. Ambos con tracción total Q4 y cambio automático de ocho velocidades. Como es obligatorio.

Grandes levas metálicas se sitúan tras el volante para que así puedas gestionar el cambio a tu gusto

Antes de hablarte detenidamente de ambas versiones, tengo que comentar el hecho de que Alfa Romeo estrena plataforma, tanto para el Stelvio como par el Giulia. Su nombre es Giorgio, si, muy italiano, y está fabricada en materiales ligeros, al igual que el resto del coche. Gracias a ello se consigue una ligereza premium. Estoy hablando de un peso final, con líquidos, de 1.604 kilos. 200 menos que su inmediato rival. Ahí queda eso.

Bien, empecemos por el diésel. La normativa europea actual en cuanto a emisiones y contaminación obliga a los fabricantes a tener mucho tino a la hora de desarrollar un nuevo motor. Hay una delgada línea que recorre el camino entre las prestaciones y la eficiencia. Buscar ese equilibrio es clave, y hay que reconocer que Alfa ha hecho un buen trabajo. Sus 210 caballos cunden mucho, y rara vez echarás en falta alguno más.

Un par máximo de 470 Nm está disponible desde unas tempranas 1.750 rpm, manteniéndose hasta las 2.500 vueltas. Es un rango escaso, y una vez lo sobrepasas la fuerza desaparece con demasiada celeridad. En terrenos normales no habrá mayor problema, pues como ya he dicho no vas a necesitar más en ningún momento. Pero si tiendes a circular por terrenos escarpados notarás que la entrega se vuelve más perezosa.

El cuadro es sencillo, pero no por eso falto de información

Eso sí, dudo que vayas a necesitar más dinamismo. No tengo miedo a decir que el Stelvio es el SUV más divertido de los que actualmente existen en el mercado. Si no miramos al Porsche Macan. Pero eso son palabras mayores. Pero si lo comparamos con el resto, gana. Y de forma contundente. El peso es la clave para su agilidad. Alfa Romeo ha conseguido crear un SUV con alma de berlina. Las reacciones son muy naturales y se asemejan muchísimo a las de un coche más bajo.

El tarado de las suspensiones es perfecto. Confortable cuando tiene que serlo y duro cuando entramos en un tramo más revirado. Sostienen al coche perfectamente en el paso por curva, que puede ser a ritmo muy alto, y apenas se perciben oscilaciones o inclinaciones. Eso sí, sí nos animamos en exceso habrá que ser consciente de en qué terreno nos estamos metiendo, porque tiende a ponerse nervioso, aunque eso también te saque alguna que otra sonrisa.

Por poner otra pega a la versión diésel, hay que decir que aunque su comportamiento es muy correcto, se nota un tacto rugoso. Es más un tema de sensaciones por el sonido que se percibe del vano motor. Se le nota áspero, aunque repito, no es algo de comportamiento, sino de rumorosidad. Debería haberse tratado algo mejor este tema. De hecho ya lo note cuando probé el Alfa Romeo Giulia con el mismo motor.

El sistema DNA de Alfa incluye tres modos de conducción. Bastante notable el salto entre ellos

La distribución de pesos es perfecta. 50% del peso sobre cada eje, y es capaz de soportar 0,92g de fuerza lateral

Saltemos a la versión gasolina. Ya te digo que para mí es la preferida, pero claro, juega con ventaja, y para ser más concreto, con 70 caballos más. Aunque no se trata sólo de potencia, sino de cómo se entrega. Si echamos un vistazo a los datos vemos que se dispone de un par de 400 Nm, entre las 2.250 y las 4.750 rpm. Un abanico muy grande en el que el coche te da toda la fuerza que tiene.

La soltura con la que el Stelvio gana velocidad es pasmosa, al igual que los cambios de ritmo. La caja responde perfectamente al movimiento del pedal, y aunque no sea un doble embrague, el tiempo de reacción es muy rápido y contundente. Sobre todo si circulamos en el modo dinámico del selector DNA situado en el túnel central. Con él podremos gestionar la forma en la que queremos que se comporte el Stelvio.

La diferencia entre los modos es bastante notable, y en el modo más eficiente el recorrido del pedal del acelerador se vuelve muy poco reactivo, aunque está pensado para ahorrar, obviamente. Con el modo normal nos basta y nos sobra para la gran mayoría de ocasiones. Eso sí, en todas el Stelvio te sorprende por una dirección rápida y precisa. Es, al igual que en el Giulia, la verdadera joya de la corona. No hay berlina, ni SUV que aporte las mismas sensaciones de guiado, salvo el Macan.

Un toque racing. El botón de arranque está en el volante

Si me preguntas por la tracción total inteligente de Alfa, la denominada Q4, tengo que decir que quedé gratamente sorprendido. Muchos tramos del recorrido de pruebas estaban cubiertos por nieve e incluso hielo, y a pesar de lo sensible del trazado, el Stelvio se comportó de forma muy noble, incluso deja juguetear con su trasera. En este caso también hay que reconocer que circulaba con neumáticos de invierno, que se ayuda y mucho.

Por último tengo que hablar de consumos. No puedo aportar ningún valor real en este campo, pues la prueba no trataba de dilucidar sobre la capacidad del Stelvio para ahorrar carburante. Eso sí, Alfa Romeo homóloga unas cifras muy contenidas. Ahora, en el mejor de los casos, el diésel 2,2 diésel de 210 CV, el gasto medio es de 5.5 litros a los 100 kilómetros. Este dato crece hasta los 8.9 litros de media en el caso del 2.0 de 280 caballos gasolina. Esperamos comprobar la veracidad de esos datos en futuras pruebas.

Conclusiones

Alfa Romeo es una marca que lleva en el corazón todo aquel apasionado de las cuatro ruedas, y que vuelva a resurgir de sus cenizas tras años de oscuridad es algo que me alegra mucho. El plantel de regreso es muy atractivo. Una berlina y un SUV. El Stelvio es el primer SUV de la firma, y, por volumen de negocio, deberá ser el pilar sobre el que se apoye el futuro de la compañía. Y de ahí el valor exponencial que tiene. Pero Alfa ha sabido jugar muy bien sus cartas.

El Stelvio llega con una buena carta de presentación. ¿Podrá superar a la competencia alemana?

La puesta de largo es genial. El diseño es atractivo, el interior es de calidad, además de espacioso y confortable. Anda un poco retrasado en cuanto a tecnología, pero recupera en términos dinámicos. Es un SUV con alma y conducción de berlina. La versión gasolina mejor que la diésel, aunque con ésta será más que suficiente para un uso cotidiano. Lo que sigo sin ver es el tema de precios. Creo que si fuera un poco más barato el Stelvio sería mucho más atractivo a ojos del comprador. Espero que le vaya bien, pues todos necesitamos que Alfa siga en nuestras vidas.

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