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Prueba Audi A7 Sportback 45 TDI, diseño y calidad y mucho más

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El Audi A7 Sportback es uno de los referentes de las grandes berlinas con estilo coupé. Estos hermanos guapos son los que mejor campean el temporal SUV, y por ese motivo lo hemos puesto a prueba en su formato 45 TDI.

Las berlinas, ese gran segmento que poco a poco va cayendo en el olvido por culpa de una moda. Una moda absurda se me va a permitir decir, pero una moda al fin y al cabo. Las berlinas son el segmento más clásico del automovilismo, y sin lugar a dudas uno de los más racionales. Pero el diseño, la estética, pesa mucho a la hora de comprar un coche, y en ese caso los SUV, con su aspecto imponente tienen mucho ganado. Por ese motivo las berlinas que mejor campean el temporal a día de hoy son las que disponen de un diseño más estilizado, tal es el caso del Audi A7 Sportback y su inconfundible línea coupé.

El nuevo A7 Sportback cambia de imagen pero no de estilo

El Audi A7 nació para dar respuesta a su máximo rival, el Mercedes CLS. En 2003 los alemanes de Stuttgart lanzaron al mercado un concepto de berlina que, aunque no fue el primero en crearlo, sí que resultó ser menos visto en el continente europeo. Mercedes lanzó una berlina con aspecto de coupé, y aunque muchos no creyeron en su viabilidad, resultó ser un tremendo éxito en todo el mundo. Es ahí donde Audi se percató de la jugada, y seis años después aterrizó el modelo correspondiente con la firma de Ingolsdadt. A raíz de eso, un año más tarde, BMW sacó el consabido rival a los dos, el BMW Serie 6 Gran Coupé, que ahora ha sido renombrado a BMW Serie 8 Gran Coupé, que todavía no ha llegado al mercado.

Creo que a día de hoy nadie podrá negar que la jugada, aunque tardía, ha sido un gran éxito. Dentro de los límites comerciales de una gran berlina premium. El A7 es referencia de su nicho de mercado, un mercado poco congestionado y donde por lo tanto cada venta es más valiosa si cabe. Por ese motivo es vital mantener tu modelo actualizado, y eso es lo que recientemente Audi ha hecho con el A7. Una profunda actualización que ha abarcado desde el equipamiento, las mecánicas hasta el diseño.

En esto último el trabajo "era relativamente sencillo". El Audi A8, el buque insignia de la casa, ya había dado inicio a una nueva filosofía de diseño dentro de la firma, y el A7 lo único que ha tenido que hacer es adaptarla para sí mismo. Y la verdad es que lo ha hecho de muy buenas maneras. Nadie podrá negar que el A7 tiene una imagen poderosa, muy llamativa tanto en el frontal, con la cada vez más grande parrilla Singleframe, como en la trasera, donde los faros que conectan los laterales del coche toman todo el protagonismo, no solo en marcha si no también en parado al contar con un juego de luces dignas de cualquier recia celebración.

El lateral, que suele ser la parte más aburrida del diseño de un coche, está bien presentada. Juegos de llantas de entre 18 y 21 pulgadas, morro extenso, cabina situada completamente entre los ejes, y trasera ligeramente elevada para así ganar litros extra de maletero. Todo ello por supuesto completado con ese aspecto de coupé gracias a una línea que desciende suavemente desde el pilar B hasta un borde de zaga que esconde un alerón retractil que más que hacer, simula. Y sin olvidar que todo ella comprendido en los 4,97 metros que separan el morro del culo.

De los casi cinco metros del A7, tres se destinan a la distancia entre ejes

Aunque el A8 sea el jefe de la casa, Audi ha querido que el A7 sea el segundo en la línea de sucesión. Por ese motivo los diseñadores y los creativos han creado un diseño muy elegante desde un principio. El A7, al igual que el resto de modelos de la casa, disfruta de varios paquetes estéticos exteriores que pueden reafirmar la elegancia o transformarla en deportividad si contamos con el paquete S Line exterior tal y como hace la unidad de pruebas. Y para completar la personalización Audi permite escoger entre una gran oferta de pinturas y de llantas para que así nuestro A7 se adapte a nuestro estilo.

Eso sí, mucho ojo con empezar a sumar detalles y elementos particulares porque rápidamente el precio final del coche asciende. En ese apartado al A7 no se le puede tachar de coche económico, aunque tampoco pretende serlo. Es un coche de representación y esos hay que pagarlos bien para disfrutarlos. El precio de salida de esta berlina premium de aspecto coupé es de 66.700 euros. A partir de ahí la factura puede subir tanto como tu quieras incluso sobrepasando fácilmente los 100.000 euros si añadimos más potencia.

¿Merece la pena? Pues todo depende de lo que cada uno considere que es mucho o poco. El precio de salida no es malo, pero rara vez vamos a ver un A7 básico. Lo lógico es sumar muchos elementos opcionales que en el caso de Audi salen caros. Lo que sí llega de serie es una calidad muy elevada. Audi no ha reparado en gastos a la hora de concebir el interior del A7. Como ya es habitual en los modelos más caros de la casa los materiales empleados son muy buenos. Todas las superficies presentan un gran tácto con materiales nobles como el cuero y otros más "funcionales" como superficies gomosas que dan buena sensación y aseguran que en un futuro no empezarán a oírse molestos ruidos o vibraciones.

La disposición del salpicadero es ya la habitual en Audi, con calidad y buenos materiales

Esto es lo esperado en un coche de tan alta alcurnia, pero no es tan habitual ver un amplio equipamiento adherido a esa calidad. En su dotación de serie el A7 dispone de elementos como los faros de LED, cuero, apertura eléctrica del portón del maletero, climatizador, sistema MMI con equipo de navegación, equipo de sonido con 10 altavoces, levas de cambio tras el volante, conectividad para Android Auto y Apple CarPlay, cámara de marcha atrás, sensores delanteros y traseros, y una pequeña dotación en cuanto a asistentes a la conducción se refiere.

Esto ya de por sí puede ser más que suficiente, pero obviamente el cliente al que va dirigido el A7 exige más. Y para eso está la lista de opcionales, una larga lista que permitirán incluir hasta la última de las novedades que se incluyen en el mercado, que no son pocas. A destacar están los faros Matrix LED, la cámara de visión nocturna, Head-Up Display, cuadro de instrumentos plenamente digital, asientos climatizados, acceso y arranque sin llave, climatizador de cuatro zonas... Y así podríamos estar medio día.

La habitabilidad se ha mejorado con respecto, pero la altura con respecto al techo sigue siendo la cota más limitada

Por supuesto también podemos invertir en seguridad, en una seguridad activa que velará por la seguridad de todos gracias a un amplio equipo de sensores, radares y cámaras que vigilarán todo el entorno del coche para alertar al conductor sobre posibles peligros y/o tomando el control en caso de que este no haga nada por salvar dichos peligros. En esa lista de asistentes encontramos el control del ángulo muerto, el ACC, la cámara de reconocimiento de señales y peatones, el avisador de tráfico trasero y cruzado y el asistente de mantenimiento de carril con guiado de dirección. Todo lo suficiente para hacer del A7 un coche autónomo de nivel 2.

Los pasajeros del A7 no solo irán protegidos, sino que también irán muy cómodos. El espacio para todas las plazas apto para ocupantes de gran envergadura, incluso una fila trasera que limita algo más el espacio para la cabeza por la forma del techo. Lo que no es apta es la plaza central trasera. Es tan estrecha, baja e incómoda que no la recomiendo para nadie, ni para niños. A pesar de la línea del techo Audi se las ha ingeniado para sacar un maletero con un mínimo de 535 litros. Un dato que sobrepasa ampliamente los 1.000 litros si echamos por tierra la segunda fila de asientos.

El maletero es muy grande, aunque por la línea de caída no se permite la entrada de objetos altos

La clasificación premium de un coche no solo se concede por su precio, calidad o equipamiento, la mecánica influye mucho a la hora de determinar si un coche es premium o no lo es. En este caso se puede decir sin temor a equivocarse que el A7 es un coche premium con todas las de la ley si miramos sus mecánicas. La oferta está compuesta por dos unidades de gasolina y tres diésel. Las potencias arrancan en 204 caballos alcanzando un máximo, por el momento, de 347 caballos de potencia del Audi S7 que acaba de ver la luz con mecánica diésel. En un futuro no muy lejano hará acto de presencia el más radical de la casa, el Audi RS7, que está ultimando su etapa de desarrollo.

Todas las variantes traerán asociados una caja de cambios automática que en el caso de las unidades de gasolina siempre será la S Tronic de siete velocidades mientras que los diésel más potentes son asociados a cajas Tiptronic de ocho marchas. En cuanto a los sistemas de tracción todas las unidades podrán asociarse al conocido sistema quattro de Audi. Únicamente las unidades de acceso diésel y gasolina vendrán sin ella de serie, pero sí que podrán sumarla dentro del equipamiento opcional.

Prueba Audi A7 Sportback 45 TDI

Dentro de esa gama mecánica que acabamos de comentar una de las opciones más lógicas es la variante 45 TDI. Lo primero es porque intensifica todas las cualidades del coche gracias a que se deshace del motor de cuatro cilindros para echar mano de un V6 de tres litros que logra una conducción más refinada. Dicho bloque consigue desarrollar 231 caballos y un máximo de 500 Nm de par, disponible entre las 1.750 y las 3.250 revoluciones. Un rango muy óptimo para tratarse de un diésel.

La caja S Tronic es algo perezosa, aunque se compromete mucho con el confort

Gracias a ello siempre tendremos la suficiente entrega de fuerza en el A7 45 TDI. Eso siempre que no vayamos en el modo de conducción más eficiente. En ese caso el comportamiento del coche se relaja de tal manera con tal de bajar consumos que el rendimiento se ve excesivamente lastrado. Hay mucho retraso entre que se pisa el pedal del acelerador y el coche responde. Es como si la caja de cambios no quisiera se declarara en rebeldía ante el esfuerzo de elevar las revoluciones y con ello los consumos.

El modo Efficiency debe usarse en momentos de relajada conducción, es decir en autopistas donde conseguiremos bajar consumos con mucha facilidad. De hecho durante toda la prueba el A7 45 TDI fue muy delicado con los consumos, y resulta impresionante ver que esta mole de casi cinco metros de largo y dos toneladas de peso sea capaz de lograr consumos tan ridículos como los 6,7 litros de media con los que se finalizó la semana de pruebas. Ese dato es ligeramente superior al obtenido con el Audi A6 45 TDI que ya probé hace un tiempo. Aunque es algo lógico ya que el A7 es más pesado.

Todos los problemas de relajación del coche se solventan al incrementar el ritmo o al cambiar los modos de conducción. A cada paso que demos en cada uno de sus programas veremos como el coche cambia de comportamiento, principalmente un tren motriz que se vuelve más reactivo a nuestras órdenes. La caja de cambios sigue sin ser excesivamente rápida, pero agiliza su respuesta para así ir más acorde a las exigencias del conductor y del resto de componentes que sí son capaces de seguir el ritmo.

Los modos de conducción alteran muchos parámetros del coche

El cambio no es el único componente que se altera con los modos de conducción, también lo hace la respuesta del acelerador, la dirección, aunque poco, y la suspensión. En este punto debo decir que es absolutamente indispensable hacerse con los servicios de la suspensión neumática si vamos a comprarnos un A7. De no hacerlo estaremos incurriendo en un error según mi parecer. De hecho yo diría que la suspensión neumática debería venir de serie en todos los coches, pero claro no sale barata. Eso sí, obra milagros en todos los demás aspectos del coche.

Lo primero y más evidente es en el confort. Al ir el coche sujetado por cuatro balones de aire se filtrarán mucho mejor todas las irregularidades que nos encontremos por la carretera. En los modos de conducción más relajados conseguiremos un confort máximo, con un abundante rebote que si bien es fantástico para la comodidad es algo peor para las capacidades dinámicas del coche. Pero eso se solventa activando el modo Dynamic. Es entonces cuando la centralita de gestión limita el rebote de la suspensión permitiendo al coche girar mucho más plano y por lo tanto siendo más preciso y efectivo.

La llegada del nuevo RS7 está cerca. Su potencia rondará los 620 caballos, aunque todavía no se sabe cómo la extraerá

Sorprende lo que el A7, con sus dos toneladas de peso, es capaz de hacer en un tramo revirado. El chasis y la suspensión trabajan conjuntamente para hacer frente a giros y cambios de dirección rápidos. El coche es capaz de afrontarlo con toda soltura, aunque yendo al límite se le nota más incómodo. Este chasis tiene que ser capaz de hacer frente a mucha más potencia, por lo que como ya digo va bastante sobrado con los 231 caballos de esta versión 45 TDI. El enfoque principal de esta unidad es la comodidad de las pistas rápidas y sencillas, aunque como ya digo es capaz de salvar la papeleta de una conducción más agresiva.

Para el final he dejado un tema que toma cada vez más protagonismo. A día de hoy las restricciones al tráfico son cada vez más habituales. El disponer de una u otra etiqueta medioambiental se ha convertido en factor de compra, y por ese motivo Audi ha sabido aprovechar un vacío en la ley para colar un diésel con pegatina ECO. Gracias a una pequeña batería de 0,48 kWh y a un sistema eléctrico auxiliar de 48 voltios Audi puede decir que el 45 TDI está electrificado, y gracias a eso las autoridades le conceden una de las etiquetas medioambientales más solicitadas.

Bien jugado por Audi. Ha sabido sacar provecho a una legislación débil

Este sistema eléctrico y esa batería extra apenas ayudan a la conducción. Facilitan que el coche mantenga más rato el motor apagado extendiendo así el modo vela. Además recupera parte de la energía perdida en la frenada, energía de la que se desprenderá en fases iniciales de aceleración, ayudando ligeramente en esas arrancadas que como todos sabemos es donde más carburante gastamos y más emisiones emitimos. Como ya digo es un truco que vale más por la etiqueta que por el sistema en sí. Por supuesto dicha certificación ECO nos da acceso a una larga lista de ventajas.

Conclusiones

El Audi A7 está muy bien pensado. Por un lado da continuidad al concepto de berlina coupé con un diseño muy atractivo y muy evolucionado con respecto a la generación anterior. El interior es un espacio donde se mezclan la calidad, la tecnología y el confort que todos esperan de una marca como Audi y de un coche de este corte. La conducción también lo es, una conducción apoyada en un gran motor que aporta ese extra de confort y sentido premium, además de por supuesto una etiqueta ECO muy inteligente que hace incluso más lógica su compra.

Por el contrario esperaba más de este coche en algunos aspectos. Lo primero es la rumorosidad, no debería ser tan alta o al menos yo no la esperaba tan alta, aunque se puede vivir perfectamente con la que hay. Luego está un modo Efficiency demasiado relajado. Cuesta acostumbrarse a pisar el acelerador y que durante unos segundos no pase nada. Entiendo el significado de ese modo de conducción pero la eficiencia se me antoja tan excesiva como el precio de venta. No el precio desde, si no el precio de venta una vez empieces a sumar todas las chucherías que Audi tiene en su catálogo de opcionales.

El A7 cumple años pero su concepto y estilo siguen tan frescos como el primer día

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