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    Prueba BMW 220i Active Tourer, credenciales premium

    Prueba BMW 220i Active Tourer, credenciales premium
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    Oscar Magro
    Oscar Magro14 min. lectura

    Examinamos la versión con hibridación ligera del BMW Serie 2 Active Tourer. Sin ser brillante en cuanto a espacio disponible, el modelo alemán propone una gran practicidad y gracias a su etiqueta premium gana en imagen, se conduce mejor que la mayoría de monovolúmenes y alardea de un amplísimo equipamiento tecnológico.

    La segunda generación del BMW Serie 2 Active Tourer presume de espacio interior y versatilidad de uso, luce un diseño más atractivo y aumenta notablemente su equipamiento para seguir siendo uno de los coches más deseados de las familias que buscan un vehículo premium. He tenido oportunidad de conocer a fondo este monovolumen en la que puede ser la mecánica más interesante que hay en su gama, el 220i.

    El acabado M Sport de esta unidad, vestida en color Storm Bay de BMW Individual, presenta paragolpes específicos y suspensión rebajada

    Hay que reconocer que el segmento de los monovolúmenes está en retroceso debido al auge de los SUV. Sin embargo, si hablamos de modelos premium la presencia siempre ha sido escasa al haber apenas dos participantes en esta categoría que, eso sí, siguen dando guerra. Son el Mercedes Clase B y el BMW Serie 2 Active Tourer y el modelo bávaro ha sido el último en actualizarse dando la bienvenida a una generación completamente renovada.

    El modelo alemán adopta el nuevo lenguaje de diseño de la marca para mostrar un monovolumen con una imagen a medio camino entre un compacto y un crossover. No se puede decir que sea el BMW más bonito del mercado y su imagen es polarizante, no convencerá a todo el mundo. Tiene un diseño más afilado pero la gran altura propia de estos modelos hace que se vea un poco desproporcionado.

    Destaca la enorme parrilla donde cada uno de los riñones tiene un contorno octogonal y está flanqueada por unos faros Full Led de serie. El nuevo Serie 2 Active Tourer muestra un pilar A más inclinado que le otorga una imagen más dinámica, unos elegantes tiradores de puerta enrasados con la carrocería y llantas de aleación ligera de hasta 19 pulgadas. La zaga tiene un diseño limpio con la presencia de unos pilotos led finos y alargados horizontalmente además de unas salidas de escape ocultas bajo el paragolpes.

    Las formas redondeadas están muy presentes en el diseño exterior

    Además del acabado base, BMW propone los paquetes Luxury y M Sport con elementos de diseño específicos. El Luxury tiene un enfoque más elegante con elementos en aluminio satinado y un interior con madera de eucalipto de poros abiertos y tapicería de cuero Vernasca. M Sport subraya el carácter deportivo y dinámico con paragolpes con entradas de aire más grandes, volante M Sport de cuero y asientos deportivos con tapicería mixta de Alcántara y tejido Sensatec.

    El monovolumen de BMW utiliza la misma plataforma que el Serie 1 y el X1 y las dimensiones exteriores son muy contenidas con 4.386 mm de longitud, 1.824 mm de anchura y 1.576 mm de altura. A pesar de no ser muy largo, el habitáculo resulta muy espacioso y el diseño interior reproduce el estilo del enorme BMW iX, el nuevo buque insignia de la marca alemana dentro de su gama SUV.

    Una cabina moderna plagada de equipamiento tecnológico

    Este nexo se aprecia especialmente con la presencia del BMW Curved Display compuesto por dos enormes pantallas unidas en el mismo módulo orientado al conductor. Por un lado un display de 10,25 pulgadas que corresponde al tablero de instrumentos totalmente digital. La calidad de imagen es fantástica aunque las opciones de personalización son algo limitadas y las opciones de visualización no me han parecido demasiado atractivas. La información de conducción se complementa con un head-up display muy completo que no proyecta los datos directamente sobre el parabrisas sino sobre una superficie plástica.

    La cabina del monovolumen alemán sigue el dicho de que en la sencillez está el gusto

    Por otro lado está el fabuloso sistema de infoentretenimiento con pantalla táctil de 10,7 pulgadas. El interfaz BMW Operating System 8 tiene un manejo intuitivo, es compatible con Android Auto y Apple Carplay y disfruta de funciones remotas desde un smartphone. Además, el sistema de navegación basado en la nube con Augmented View incluye indicaciones de giro y datos del trayecto en realidad aumentada. No cabe duda de que es uno de los sistemas multimedia más avanzados de la actualidad.

    El diseño general es moderno y minimalista, con materiales de gran calidad, superficies nítidas y apenas botones. De hecho, la mayoría de ellos se ubican en una llamativa consola central flotante que deja un gran espacio inferior para colocar cosas y también acoge un reposabrazos bajo el cual hay otro compartimento. Bajo la consola central se ubican un par de tomas USB-C y una bandeja de carga inalámbrica para smartphones con refrigeración activa incorporada que protege el dispositivo del sobrecalentamiento.

    El sistema de infoentretenimiento del nuevo Serie 2 Active Tourer es soberbio

    El acabado M Sport de la unidad de pruebas supone encontrar en el interior unos asientos deportivos que resultan confortables y recogen el cuerpo perfectamente y el bello volante M Sport de cuero Walknappa negro con costura negra con diseño de tres radios y un marcado apoyo para los pulgares. También son específicos de este acabado de BMW el reposapiés y los pedales, las molduras de entrada delanteras y el techo en color antracita.

    Detrás, el Active Tourer no nos va a sorprender con ninguna medida revolucionaria de índole familiar pero sí resulta muy completo. El espacio es muy generoso, especialmente en altura y longitud, y las plazas traseras son deslizantes hasta 130 mm mientras que el respaldo es regulable en inclinación. Tres adultos caben con suficiente desahogo aunque la plaza central tiene el obstáculo de un túnel de transmisión muy alto. Esta segunda fila cuenta con salidas de aire, un par de tomas USB y redes tras los respaldos delanteros.

    El Serie 2 Active Tourer siempre viene con una configuración interior de cinco plazas. Para mayores demandas de espacio la alternativa propuesta por la marca alemana es el veterano Serie 2 Gran Tourer de siete plazas, el hermano mayor de la generación anterior del Active Tourer.

    Asientos traseros con ajuste longitudinal, un buen detalle

    ¿Y qué hay del espacio de carga? El modelo de BMW disfruta del accionamiento automático del portón trasero de serie para acceder a un maletero de 415 litros en esta versión 220i. Es un volumen bastante modesto para un monovolumen familiar y supone una capacidad inferior a los 470 litros que ofrecen el resto de variantes en gasolina y diésel debido a la presencia de la batería del sistema de hibridación ligera.

    El espacio está muy bien rematado y hay una red, varios ganchos, una toma de 12 V y un compartimento bajo la base donde guardar algunos objetos. El respaldo de los asientos traseros se abate en una proporción 40:20:40 permitiendo liberar hasta 1.405 litros de volumen.

    El maletero del 220i Active Tourer no es demasiado grande

    El BMW Serie 2 Active Tourer con etiqueta Eco ¿Merece la pena?

    El monovolumen alemán propone una gama mecánica con propuestas gasolina, diésel y PHEV. La versión que he podido disfrutar es el BMW 220i Active Tourer y es una opción muy apetecible porque es el único de la gama con etiqueta medioambiental Eco, distintivo que acarrea algunas ventajas en grandes núcleos urbanos. Todos los Active Tourer se comercializan con cambio automático y el 220i es de tracción delantera. Las versiones con tracción a las cuatro ruedas xDrive quedan reservadas para otros propulsores.

    El 220i está animado por un motor de gasolina de 1,5 litros y tres cilindros ya conocido en la casa bávara. Disfruta de tecnología MHEV mediante un sistema de recuperación de 48 V que emplea un motor eléctrico de 14 kW y una batería adicional de iones de litio y 0,9 kWh de capacidad que se ubica bajo el piso del maletero.

    Sobre el papel, el gran competidor del BMW Serie 2 Active Tourer es el Mercedes Clase B pero en realidad su mayor rival está en casa: el nuevo BMW X1

    La tecnología mild hybrid tiene un ligero impacto en el consumo, que resulta moderado. En circunstancias normales el consumo ronda los 6,5 l/100 km pero es posible reducir la media practicando una conducción eficiente y relajada. A estos registros contenidos ayudan los modos de conducción y el buen hacer del cambio Steptronic con doble embrague y siete relaciones. La caja tiene un manejo agradable, es suficientemente rápida en una conducción alegre y sobre todo resulta muy suave.

    Si eres de los que les da pereza ir a la gasolinera como a mí, ahí va un consejo: el depósito de combustible del Active Tourer tiene 45 litros de capacidad pero para conseguir una autonomía mayor BMW ofrece un depósito opcional con 9 litros más, un extra que cuesta poco (59 euros) y alargará el tiempo entre visitas a la estación de servicio.

    La mayoría de los botones se ubican en la consola flotante, incluido el selector de modos de conducción

    Es cierto que es un coche que invita a hacer una conducción bastante dinámica porque tiene un comportamiento más ágil del que se puede espera en un monovolumen. Con el acabado M Sport viene la suspensión M adaptativa que, además de reducir la altura libre al suelo en 15 mm, se adapta automáticamente al estado de la calzada y al estilo de conducción.

    Esta amortiguación aporta mucha versatilidad de uso aunque normalmente el modo más confortable es adecuado para la mayoría de situaciones. En esa posición resulta lo suficientemente firme como para limitar el movimiento de balanceo de la carrocería. En los ajustes más deportivos se pierde comodidad y las irregularidades de la calzada se perciben con claridad.

    El cronómetro se detiene en los 8,1 segundos para superar los 100 km/h desde parado y gana velocidad con rapidez pero la aceleración no es intensa, es muy progresiva y lineal. A ritmos altos es un poco más ruidoso de lo esperable aunque sin llegar a ser una rumorosidad molesta. En definitiva, se conduce mejor que la mayoría de los monovolúmenes y la posición de conducción alta con amplias superficies acristaladas redundan en una excelente visibilidad.

    Con solo 4,39 m de largo, el Active Tourer se mueve con soltura en territorio urbano

    El BMW Serie 2 Active Tourer está a la venta desde 37.350 euros, un precio notorio que asciende a una tarifa de partida de 40.350 euros para la versión 220i. Ciertamente, si se prescinde de la etiqueta premium hay muchas alternativas en este segmento que ofrecen más espacio por menos dinero. Pero quienes busquen la practicidad de un monovolumen sin querer comprometer la calidad de realización, las posibilidades de equipamiento tecnológico y la imagen distintiva verán en este nuevo Active Tourer una opción muy satisfactoria.

    Prueba BMW 220i Active Tourer, credenciales premium