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    Prueba BMW Serie 4 2020, olvídate de todo

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    Tras mucho análisis y miles de comentarios llega el momento de conocer por primera vez al BMW Serie 4 2020. Sí, ese Serie 4 que rompe con un credo de la marca. ¿El diseño será compensado con la conducción? Descubrámoslo.

    Cuando a algo o a alguien le cuelgan el sambenito, es muy difícil quitárselo de encima. En la industria del motor se recuerdan casos históricos como el subviraje de los Opel, los peligros de R5 Turbo o las oxidaciones de los Lancia. Casos muy sonados que marcaron el devenir de marcas o modelos. El BMW Serie 4 2020 nace con una fama nada positiva con respecto a su diseño, y al menos a mí me surge una duda: ¿Serán las parrillas las que marquen el devenir del nuevo Serie 4?

    El nuevo Serie 4 llega con un aire muy cambiado, pero con unas características superiores

    Sinceramente espero que no. El pasado de este modelo es un pasado plagado de éxito y popularidad que bien se merece una continuación. Pero claro, volvemos a lo mismo de antes, cuando te ganas un estigma es difícil quitárselo de encima. Entiendo que BMW ha calculado los riesgos a la hora de diseñar los nuevos BMW Serie 4 y BMW M3, pues no hay que olvidar que también lo han sumado a ese carro sin venir al caso.

    Que conste que esta no es la primera vez que BMW nos sorprende con cambios radicales, no solo en imagen, también en concepto. Los alemanes llevan tiempo derribando algunas de sus filosofías básicas. Los SUV, los modelos de tracción delantera, y ahora los riñones. Por cierto, habrá que ir buscando un nombre para esa parrilla, porque obviamente no podemos seguir refiriéndonos a ella como riñones. Pero lo que venía diciendo, muchos cambios en poco tiempo, ¿por qué?

    Pues porque en BMW se han dado cuenta de la cruda realidad, y es que los amantes de la marca, los fanáticos del emblema no compran coches nuevos. Esos se han quedado anclados en el pasado, donde BMW era la marca que todos tenemos en mente. Se podría decir que ahora hablamos de una BMW 2.0. Una marca que está en pleno proceso de reconstrucción, y eso implica que hay que vender coches y dejar a un lado el legado o los estandartes básicos de la casa. No todo el mundo estará de acuerdo con esto, pero hay que seguir vendiendo coches.

    Hay que pensar que los "colgados" del motor solo somos unos pocos, unos pocos que recuerdan con anhelo tiempos pasados donde las instituciones no se dedicaban a limitar las prestaciones o donde no había FAP, FOP, CORP o lo que sea (estas últimas siglas son inventadas, claro). La mayoría de clientes ni saben de aquello y ni les importa. Lo que buscan es un coche que les entre por el ojo, que sea bueno, y que si encima es un BMW mucho mejor. Porque la marca sigue ahí para el común de los mortales.

    Ese morro es la señal que muchas cosas están cambiando en BMW. Por suerte no todas

    Tras este breve speech de opinión personal es hora de entrar más en detalle con el nuevo Serie 4. El cambio de imagen es muy radical, no solo para lo que venía siendo el Serie 4 hasta ahora, radical en un amplio espectro de la palabra. Yo no diría que es un coche feo, pero sí que es uno de esos coches que dependen muchísimo de cómo se configuren. En función de eso puede salir un Serie 4 feo, soso y aburrido, o un Serie 4 muy pintón y llamativo. En resumen, si lo quieres cómpralo con el acabado M Sport. Lo ideal es tirar por los acabados BMW M y Paquete técnico M, pero están capados a los motores de acceso.

    Otro consejo. Si lo de las enormes parrillas no te molestan o crees que podrás vivir con ellas, una opción para camuflarlas al máximo es optar por los colores más oscuros. Al ser una gran parrilla negra y meterle una pintura oscura, el diseño se camufla bastante. Pero vamos, lo suyo es que te rasques un poco el bolsillo y te vayas a un acabado más vistoso con una configuración más atractiva; llanta de 18 o 19, y alguna pintura metalizada opcional para darle un toque diferente. Hay que ser justos y hay que decir que en lo que a pinturas se refiere, BMW ha creado una paleta muy diversa y atractiva.

    Adentrándonos en su interior queda muy claro que el Serie 4 es una escisión de la gama del BMW Serie 3. Si no te taparan el exterior y no te dijeran en qué coche estás, dudarías entre uno y otro modelo. Salvo por la postura de conducción, algo más baja en el coupé que en la berlina, los interiores son exactamente iguales. Ojo que eso no quiere decir nada malo porque a fin de cuentas estamos en un habitáculo muy bien presentado, tanto en disposición de elementos como en la calidad de los materiales que nos rodean. Ahí sí que no cabe la más mínima duda con BMW. Es una marca premium y lo demuestra principalmente en la calidad de sus acabados y en su cuidada forma de fabricación y composición.

    El interior podría ser del Serie 4 o del Serie 3, porque son exactamente iguales

    La sensación que reciben los ocupantes es muy buena. Los materiales cuidados otorgan una mejor sensación de confort, y a eso hay que sumar tecnología, mucha, casi toda la que está disponible en la casa. No mucha de ella viene de serie, es la realidad, pero sí que presenta elementos interesantes como los faros Full LED, climatizador, control de crucero con función de freno, soporte lumbar de los asientos delanteros, sensores de aparcamiento, pantalla multimedia táctil con 8,8 pulgadas, conectividad Android Auto y Apple CarPlay, y multitud de servicios conectados. Repito, no es el equipamiento más grande del mundo, pero no está mal.

    Pero claro, también estoy seguro que vas a querer alguna chuchería o darte algún caprichín tecnológico. En ese caso BMW tiene a tu disposición una enorme cantidad de elementos y gadgets. Faros láser, Head-Up Display, sistema multimedia con pantalla de 10,25 pulgadas, cuadro de instrumentos digital con panel de 12,3 pulgadas, techo solar, acceso y arranque sin llave, cámara de 360 grados en 3D, y por supuesto muchos asistentes a la conducción y ayudas de seguridad activa que incrementarán la seguridad y que lo certifican como un coche de cinco estrellas en los test Euro NCAP.

    Las plazas traseras son más espaciosas que en el pasado. Pero los pasajeros de más de 1,75 - 1,80 tendrán problemas por la poca altura con respecto al techo

    Los ocupantes van a disfrutar de muchas lindezas de última generación, pero los pasajeros posteriores sufrirán las consecuencias de la esbelta carrocería de diseño coupé. Como ya sabéis, el Serie 4 solo puede comprarse, por el momento, en dos carrocerías posibles, coupé y cabrio, con dos puertas y habitáculo 2+2 (más adelante llegará el Gran Coupé de cuatro puertas y cinco plazas). La fila posterior tan solo es capaz de recibir a dos viajeros que no sean muy altos. El espacio para las piernas es justo, al igual que el de la cabeza. El acceso y la salida tampoco es que sean excelentes, pero eso ya se sabía y se sabe con todo coupé de dos puertas.

    El maletero tampoco está mal, aunque pierde con respecto al modelo pasado. Es curioso que a pesar de haber crecido considerablemente en cotas exteriores, 4,77 metros de largo, 1,85 metros de ancho y 1,38 metros de alto, con 2,85 metros de batalla (+4 centímetros), el maletero sea más pequeño que en el pasado. Lo que antes eran 445 litros de capacidad ahora son 440 litros. Si hablamos de la carrocería descapotable la capacidad se reduce aún más quedándose en 385 litros de capacidad mínima. La culpa la tiene el techo de lona que se pliega restando litros de capacidad.

    Por el momento todas las unidades traen asociada una caja Steptronic de ocho velocidades

    Para mover al BMW Serie 4 2020 se ha optado por una diversa gama de motores. Nunca hablamos de motores por debajo de los cuatro cilindros. La oferta de lanzamiento está compuesta por tres motores de gasolina y uno diésel. El 420i se fija como la versión de acceso con 184 caballos. Le sigue el 420d con tecnología Mild-Hybrid, etiqueta ECO y 190 caballos, y el 430i, que mantiene el cuatro cilindros de dos litros, pero eleva las prestaciones hasta los 258 caballos de potencia. En todos los casos se dispone de cambio automático de 8 marchas de tipo convertidor de par, que envía toda la fuerza del motor a las ruedas traseras, a excepción del 420d que también puede montar un esquema xDrive.

    Por encima de esos motores, que podríamos considerar como comunes y normales, están los famosos seis en línea y tres litros de la casa. La primera unidad en montarlo es el M440i xDrive. 374 caballos, cambio automático de ocho marchas, sistema MHEV y aceleración de 0 a 100 Km/h en 4,5 segundos. Y por encima, el BMW M4, la joya de la corona. Seis en línea de tres litros, tecnología Twin-Power Turbo y dos niveles de potencia: M4 de 480 caballos y el M4 Competition de 510. Dos fieras que todavía tardaremos en tener con nosotros pues su llegada no se espera antes del año 2021.

    Ya, ya sé que estás deseando saber qué tal va el nuevo Serie 4, pero antes de nada déjame hablarte de precios. En el más económico de los casos, el BMW Serie 4 tiene un precio de salida de 48.400 euros, sin ofertas o promociones. Ese valor corresponde a una unidad 420i con acabado de acceso. Como era de esperar, el más caro de la familia es el M440i xDrive de 74.300 euros. Por supuesto, todos estos valores quedarán en nada ante la llegada de las unidades firmadas por la división M. Por el momento no se sabe cuánto, pero ya te adelanto que rondará los 100 mil euros para el M4 y unos 110 para el M4 Competition.

    Prueba BMW Serie 4 2020

    Bueno, ya hemos conversado sobre la disyuntiva del diseño, el interior, la tecnología y las cifras sobre el papel, llega hora de saber si tras ponerse tras el volante uno se olvida de esas parrillas. Bajo la carrocería se esconde la misma plataforma que se emplea en el Serie 3. La plataforma CLAR que también podemos ver en muchos otros productos de la casa como el BMW Serie 7, por ejemplo. Se trata de una arquitectura multiusos de bajo peso y alta resistencia.

    Pero para el caso se han modificado ciertos componentes para darle una mayor rigidez a la carrocería y hacer el coche más estable en el paso por curva. Lo primero es reducir el peso, 55 kilogramos menos con respecto a un Serie 3, luego se baja el centro de gravedad un par de centímetros, se amplía el ancho de vía trasero 23 milímetros, se baja la carrocería y se añaden refuerzos en suspensiones y otros componentes. El resultado es que no se parece en nada a un BMW Serie 3.

    La primera toma de contacto ha sido con el BMW 430i y puedo afirmar que a los pocos minutos de ruedas con él te olvidas de las parrillas y de todo lo que se ha hablado de ellas. Ya había probado el 330i y la verdad que tampoco me dijo gran cosa, no va mal, pero bueno, sin más. Pero el 430i es otro mundo completamente diferente. Parece incluso que el motor es diferente, aunque no es así. La puesta a punto tan específica hace milagros, y gracias a ello estamos hablando de un gran coupé. El mejor de su categoría en este preciso momento.

    Silueta clara de coupé, con claras reminiscencias a su hermano mayor, el BMW Serie 8

    También es cierto que sus rivales más próximos; Mercedes Clase C Coupé y Audi A5 no son tan nuevos como el BMW, pero tengo la sensación que ni estando a la par en tiempo podrían igualar el comportamiento. Hacía mucho tiempo que un BMW no M me gustaba tanto. Lo digo tal y como lo siento. Esperaba un coche dinámico, pero no tanto y tan divertido. Y lo mejor de todo es que muestra un comportamiento muy equilibrado en varios escenarios.

    En carretera abierta como autopistas o secundarias sencillitas se muestra como un verdadero GT. Un coche cómodo, bien aislado e ideal para viajar. En ciudad no se desenvuelve nada mal. Tiene buena visibilidad y, aunque es algo bajo, no resulta incómodo o tiene inconvenientes con sortear los muchos obstáculos urbanos. Pero claro está que lo mejor se lo reserva para los tramos de montaña. Al menos en la versión 430i.

    Las unidades en un escalón por debajo; 420i y 420d no tienen ese acento deportivo tan marcado. Se enfocan más a un uso más GT. Más de largo recorrido y carretera sencilla con un tacto suave y unos consumos muy ajustados. Por contra, el M440i xDrive es, por el momento el más extraordinario de todos. Mantiene ese carácter bipolar, pero con una tendencia más natural a lo divertido que lo convencional. Imagino que cuando llegue el BMW M4 todo el peso se irá al lado deportivo y salvaje.

    El tacto del freno podría ser mejor. Más contundente. Hay que adelantarse a la curva

    El 430i lo podemos definir como el más equilibrado. Monta un bloque de gasolina de dos litros, cuatro cilindros y tecnología Twin-Power Turbo que muestra un rendimiento de 258 caballos entre las 5.000 y las 6.500 vueltas y 400 Nm de par entre las 1.550 y las 4.400 revoluciones. Es mucho par durante mucho tiempo, y eso se traduce en que gracias a una caja Steptronic de ocho velocidades siempre se va a tener capacidad de respuesta. Basta con pisar el acelerador y salir corriendo.

    El chasis es capaz de hacer frente a todo ese rendimiento sin inmutarse. Los cambios de dirección son rápidos, ágiles y seguros, el volante transmite mucha información y no obliga a constantes rectificaciones, aunque en función del modo de conducción la velocidad y la respuesta es más o menos rápida. Hay varios modos: Eco, Confort, Sport, Sport Plus e Individual. En modo ECO el coche se relaja bastante, aunque sin llegar a morirse por completo. Algo que se agradece.

    El modo Confort es el más equilibrado en cuanto a respuesta. El volante eleva su sensibilidad, al igual que el acelerador, y la caja de cambios se vuelve más rápida, reduciendo una marcha para así estar más atenta ante cualquier demanda por parte del conductor. Y el modo Sport es, obviamente, donde sacamos todo el jugo al coche. Se pone más nervioso y la ganancia en prestaciones es considerable. Incluso el sistema de sonido empieza a emitir un rugido de motor más consistente. Está bastante logrado, las cosas como son.

    Los modos de conducción nos permiten variar el comportamiento del coche de una forma clara

    Ya digo que dinámicamente me ha encantado. No se le puede poner muchas pegas, pero alguna sí que hay. Y para mí lo peor son los frenos. No hablamos de un coche excesivamente pesado para el tamaño que tiene, 1.620 kilogramos. Es alto, pero no es descabellado teniendo en cuenta los tiempos que corren. Sin embargo, a la hora de pararlo parece como si pesara más de dos toneladas de peso. La culpa es de unos frenos que no muerden tanto como deberían. Puede que sean suficientes para un 420i o un 420d, pero con las velocidades que alcanza el 430i deberían mostrar una mordida más contundente desde el principio.

    Ni qué decir tiene que si abusamos de los frenos de una forma continuada en un tramo complicado el problema se agrava. No llegan a generar una sensación de inseguridad, pero es algo que hay que tener en cuenta a la hora de abordar un tramo de curvas. Por lo demás no hay que preocuparse, te lo pasas genial tratando de descolgar el eje trasero a la salida de cada curva.

    Se puede hacer, se hace fácil y se controla rápido, pero en este caso al 430i le falta un poco de chicha para darle continuidad a la trazada. Te permite jugar siempre y cuando desconectes los sistemas y ataques la curva de un modo más agresivo. Lo tienes que ir a buscar, porque otra cosa que me ha sorprendido es el excelente agarre mecánico que tiene. Siempre trata de ir por el sitio y responder a las demandas del conductor, aunque si se le exige mucho asoma un notable subviraje.

    Corre mucho, y no es difícil descolgar la trasera, aunque al 430i le falta potencia para mantenerse

    Conclusiones

    Con el nuevo BMW Serie 4 uno empieza a desarrollar un principio de amnesia. Cuando lo ves por fuera lo ves raro con esa enorme parrilla tan extraña, pero es montarte, arrancar y olvidarte de todo. Las versiones de acceso a la gama parecen algo cortas de prestaciones. Son ideales para aquellos que busquen un coupé de calidad, con tecnología, confortable y no quieran pasar a menudo por la gasolinera. Mi recomendación es el 430i. Tracción trasera, 258 caballos y un equilibrio perfecto con muchos guiños a lo deportivo.

    Insisto en que hacía mucho que no probaba un BMW no M que me gustara tanto. Esperaba un coche ágil y capaz, pero el 430i me ha sorprendido en muchos aspectos. Es cómodo cuando se le pide que lo sea y también es deportivo y divertido cuando se le buscan las cosquillas. El motor es muy alegre y la puesta a punto excelente. Eso sí, el tema de precio se me antoja algo elevado, pero no tanto teniendo en cuenta lo que es capaz de dar de sí. BMW ha vuelto a crear la referencia del segmento. Sus rivales no tienen nada que hacer contra él. Otra cosa es que siga sin convencerte el tema del diseño.

    Prueba BMW Serie 4 2020, olvídate de todo