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    Prueba Citroën C4 2021, francés “made in Spain”

    Prueba Citroën C4 2021, francés “made in Spain”
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    Ponemos a prueba al nuevo superventas de Citroën. Un modelo que tiene mucho de español
    Alberto Pérez
    Alberto Pérez18 min. lectura

    Ya hemos podido conocer el nuevo integrante de la familia Citroën, el C4. Con un aspecto más campero y una estética completamente nueva, pretende ser la nueva estrella de ventas dentro de la gama de los franceses. Construido en la factoría madrileña de Villaverde, este Citroën “made in Spain” podremos adquirirlo con mecánica gasolina, diésel o 100% eléctrica.

    Posiblemente el nuevo Citroën C4 haya sido la mejor noticia para la factoría madrileña de los últimos años. En una época en la que las marcas francesas están atrayendo la fabricación de sus modelos hacia su país de origen, la marca de los dos chevrones le ha dado un caramelo llamado C4 a la fábrica de Villaverde, un presente que por supuesto desde la factoría no iban a dejar escapar.

    Precisamente un modelo que se augura superventas y del cual ya pudimos conocer todos los detalles a principios del pasado verano, cuando la marca lanzó públicamente la presentación del mismo, siendo ahora un modelo completamente rediseñado y muy diferenciado de todo lo conocido actualmente dentro de la marca francesa, como fuera de ella.

    Nuestra unidad monta el motor de gasolina de 130 CV y cambio automático EAT8

    Hablemos del nuevo Citroën C4

    Estéticamente el Citroën C4 ha cambiado completamente en los últimos años. En un primer momento lo conocimos como el modelo compacto de la marca, lo cual le supuso muy buenas cifras. Más adelante nos presentaron la alternativa más exótica, el C4 Cactus, un modelo que no dejaba indiferente a nadie en cuanto a lo estético. El lavado de cara de este, lo conocimos en el año 2017, logrando un diseño algo más normalizado disimulando los llamados “Airbump” de sus laterales. Ahora Citroën ha dado paso a este nuevo diseño que aúna todo lo bueno del compacto inicial y el crossover que es el Cactus.

    Pero exactamente, ¿cómo es el nuevo diseño del Citroën C4?. Exteriormente podríamos catalogar al nuevo C4 como muy personal, pero creo que sería quedarnos cortos. ¿Recordáis lo que supuso el diseño del C4 Picasso en su época?, pues el nuevo C4 creo que podría ser un buen sucesor en cuanto a los trazos visibles.

    En el frontal todo el protagonismo se lo lleva la zona superior, donde horizontalmente está dispuesto el logo de la marca seguido de dos trazos horizontales que culminan en las luces diurnas con forma de V. Justo en medio de estas dos tiras de luces LED encontramos los faros principales con un tamaño muy generoso. Bajando la mirada veremos unos faros antiniebla acogidos sobre un parachoques inferior de plástico negro que aumenta el aspecto SUV del C4.

    Su estética ha sido renovada y la trasera es una de las zonas que más llama la atención

    Si giramos un poco el coche y echamos un vistazo a lo que podremos encontrar en el perfil, unas llantas de 18 pulgadas (hay dos juegos de llantas, dependiendo del acabado escogido) con un diseño muy llamativo en sus dos opciones y una continuación del parachoques inferior en color negro mate para resaltar lo campero del coche. Pero en el perfil sin duda lo que más destaca es esa línea del techo de caída pronunciada, introduciendo así también el adjetivo de coupé en su descripción.

    Y ya finalizando la vista con la trasera, llama especialmente la atención sus grupos ópticos, divididos en dos líneas posicionadas también en forma de flecha. La zona alta de esta parte es curiosa cuanto menos. Sendas ópticas se unen a través de una zona en negro brillante con el logo de la marca coronando el centro. El prominente parachoques continua con la tendencia del resto de la carrocería y también va en color negro mate. El broche final lo ponen dos salidas de escape (una a cada lado) pintadas ambas en color negro.

    Todo esto ha sido unificado sobre un cuerpo de SUV compacto muy musculoso y con unas dimensiones de 4.360 mm de longitud, 1.525mm de altura, 1.800 mm en la anchura y 2.670mm en la distancia entre ejes. Como vemos, sus medidas no son precisamente excesivas pero su línea de diseño nos hace parecer que estamos ante un coche bastante más grande de lo que en realidad es.

    Las aspiraciones estéticas del C4 se decantan por ser muy SUV

    ¿Y qué hay de la variante eléctrica?. El Citroën ë-C4 en lo estético se diferencia de su hermano de mecánica tradicional por algunos detalles pintados en color azul, situados en el parachoques frontal, en el embellecedor lateral, así como la ausencia total de salidas de escape. Las llantas también son diferentes en este modelo y presentan un diseño muy parecido al que podemos ver en otros modelos de la gama como el C4 Cactus.

    Una vez abrimos la puerta, nos encontramos con un interior bastante renovado, si lo comparamos con otros modelos de la gama de la marca francesa, aunque el ambiente rezuma personalidad Citroën por doquier. Destaca principalmente la nueva pantalla táctil de info-entretenimiento sin marcos y con un tamaño de 10 pulgadas con una actualización en el sistema para hacerlo más moderno aunque igual de intuitivo. También el cuadro de instrumentos digital ha sido renovado y los asientos que podemos instalar en el nuevo C4 son los conocidos Advanced Comfort que ya pudimos probar hace un año.

    En cuanto a la habitabilidad interior es bastante buena en los asientos delanteros, teniendo la posibilidad de dejar numerosos objetos en los muchos huecos que tendremos a nuestra disposición, 16 compartimentos en total que suman 39 litros extra de capacidad de almacenamiento. Como novedad, el lugar del pasajero derecho puede insertar la nueva solución llamada “Smart Pad Support”, el cual es un soporte retráctil en el salpicadero, el cual permite situar una tablet a modo de televisión, sin que esta se resbale.

    Aunque el interior ha sido completamente renovado, rezuma ambiente Citroën

    Pero pasando a los asientos traseros, la cosa se complica levemente. Aunque este es un coche homologado para 5 pasajeros, sucede lo que ya todos bien conocemos: es mejor convencernos de que nuestro coche es sólo para 4 ocupantes. 3 personas viajarán algo apretadas detrás, principalmente por la anchura, pero también sumaremos a esta ecuación un túnel de transmisión algo aparatoso y un respaldo más duro, ya que este viene a ser el reposabrazos central. Pero si nos centramos en sólo dos viajeros en la segunda fila, viajarán con bastante comodidad y suficiente espacio, sobre todo para las piernas. Para la cabeza, personas de más de 1,75 metros quizás no vayan tan sobradas de espacio aquí.

    Pasando al espacio de carga, veremos un correcto maletero de 380 litros de capacidad mínima, el cual podremos ampliar si necesitamos un espacio mayor, abatiendo la segunda fila en una proporción 60:40, quedándonos así con un espacio de hasta 1.250 litros.

    El Citroën C4 basará su gama en cuatro acabados: Live Pack,Feel, Feel Pack y Shine. De ellos os hablamos más extensamente en este artículo especificando también su gama de precios. Entrando en el apartado mecánico, este crossover monta por ahora únicamente 2 bloques de combustión y uno puramente eléctrico. Las dos mecánicas tradicionales se dividirán en una alternativa diésel y otra gasolina, donde ambos emanan 130 CV de potencia y montan la transmisión automática EAT8 de 8 relaciones, además el motor de gasolina también puede incorporar una caja manual de 6 velocidades. El próximo año 2021 la gama mecánica se ampliará a 2 potenciaciones más de gasolina, una de 100 CV con cambio manual de 6 relaciones, y otra de 155 CV junto al cambio EAT8, así como en la gama diésel, dejándonos con un nivel más de potencia con 110 CV y cambio manual.

    En la segunda fila de asientos, hay espacio suficiente para las piernas pero no tanto para la cabeza

    Por contrapartida, es la primera vez que un C4 monta una mecánica 100% eléctrica. El Citroën ë-C4, está basado en la plataforma específica del grupo PSA e-CMP para coches eléctricos. Monta una batería con una capacidad de 50 kWh y un motor eléctrico capa de generar una potencia de 100 kW (136 CV). Su autonomía media está homologada en 350 kilómetros según WLTP.

    Prueba dinámica

    Lo primero que notamos al montarnos en el Citroën C4, es un ambiente muy familiar. A pesar de haber modificado considerablemente el interior, actualizándolo de manera significativa, el ambiente es puramente de la casa francesa, aunque como digo, la gran parte de todo lo que vemos es de nueva factoría.

    Los materiales generales están algo acolchados, o incluso encontramos ciertas partes de goma por la zona superior del salpicadero, así como el ya conocido y odiado negro piano, pero no es excesivo su uso más que en la consola central y algunos puntos más del salpicadero. Podría ser peor, pero lo cierto es que la marca ha ejecutado con bastante solvencia el incorporar materiales como el plástico, la goma o zonas acolchadas.

    La nueva firma lumínica no deja indiferente a nadie

    La unidad que hemos podido poner a prueba contaba con el motor Puretech de gasolina con 1.2 litros de cubicaje que eroga un total de 130 CV, y caja de cambios automática EAT8 de 8 relaciones. Arrancamos el motor y en cuanto se estabilizan las revoluciones es cuantiosamente silencioso. Insertamos la D en el selector de marchas tan particular que monta este coche y salimos.

    Primeramente se detecta una dirección más bien sobre asistida, quizás vendría bien algo de menos asistencia eléctrica, ya que en ocasiones llega a resultar excesivamente suave, haciéndonos perder mucho feeling con el terreno. Pero en territorio urbano, el Citroën C4 se siente especialmente suelto y ágil. Su altura, si lo comparamos con un compacto al uso, da al usuario una mayor sensación de control y seguridad. A esto también ayuda su considerable superficie acristalada, un total de 4,35 metros cuadrados, más aún si consideramos incorporar el techo solar practicable, la luminosidad y la visibilidad interior es notable. A través del retrovisor interior nos percataremos de su particular silueta posterior, la luna trasera dividida en dos niveles hará que veamos una línea a la mitad de esta. Nada que pueda llegar a estorbarnos en nuestra visibilidad diaria.

    La caja de cambios se desenvuelve bastante bien en ciudad, como fuera de ella. Su puesta a punto algo más rápida, hace que no precisemos ir en modo Sport para notar cierta fluidez en los cambios, tanto para subir como para bajar marchas, pero si queremos una inmediatez aún mayor así como una mayor sensibilidad en el pedal del acelerador, insertando dicho modo, todo se vuelve mucho más rápido. El C4 con cambio EAT8 monta levas tras el volante, lo que nos dará cierta soltura a la hora de decidir nosotros cuando cambiar y cuando no, aunque si forzamos mucho las revoluciones, estas cambiarán por sí solas a la que el mecanismo crea más conveniente.

    Los asientos Advanced Comfort, son considerablemente cómodos y mullidos

    Mención aparte merecen sus suspensiones. Como ya es habitual dentro de la marca francesa, la búsqueda del confort es ya un clásico de Citroën. Sus históricas suspensiones hidráulicas o sus cómodos asientos hacen que los viajes sean más amenos. En este caso se ha optado por los amortiguadores progresivos hidráulicos, los cuales tienen un excelente filtrado de baches e imperfecciones, sin llegar a penalizar nuestra conducción por una carretera de curvas. Sus asientos Advanced Comfort son realmente cómodos para viajes largos, aunque si optamos por una carreteras algo más sinuosa, quizás la sujeción lateral de estos no sea tan buena como esperaríamos.

    La rumorosidad del Citroën C4 está bastante bien conseguida. Como he dicho al principio, con el coche detenido el sonido del motor es apenas perceptible. Prácticamente lo mismo sucede cuando circulamos a velocidades bajas, pero en cuanto apuremos el cuentavueltas el sonido saldrá a relucir, aunque no es para nada feo ni molesto, así que ningún inconveniente por esta parte. Lo que sí es reseñable es su cuadro de instrumentos digital. Me inquieta de sobremanera que apenas podamos ver información en este, como las revoluciones a las que vamos, el consumo instantáneo o demás datos de relevancia.

    En cuanto a consumos, como en casi todas las pruebas durante las presentaciones, no podemos sacar datos 100% fiables, ya que el tiempo es reducido y tenemos que probar muchas cuestiones, pero para que sirva de aproximación, después de terminar la ruta que nos llevó por diversas poblaciones madrileñas, el consumo medio final fue de 6,3 litros a los 100 km. Absolutamente nada mal si tenemos en cuenta que en ningún momento hice hincapié en una conducción eficiente.

    El cuadro de instrumentos puede pecar de ser poco informativo

    Conclusiones

    El Citroën C4 me ha convencido mucho en la práctica totalidad de aspectos a tener en cuenta. Su utilidad y practicidad en el día a día es notable, así como sus consumos o confort al volante. Por contra, quizás una dirección sobradamente asistida y un cuadro de instrumentos que pienso que debería poder aportar más datos al conductor. Por lo demás, un producto sobresaliente que a buen seguro será todo un éxito de ventas.

    Prueba Citroën C4 2021, francés “made in Spain”